Terror bajo al agua

En ocasiones, una idea afortunada puede valer una película. Creo que es el caso de La casa de las profundidades, en la que los franceses Alexandre Bustillo y Julien Maury –À l’intérieur (2007)- proponen algo tan sencillo como un relato con casa encantada -nada que no hayamos visto antes- solo que aquí, el siniestro edificio se encuentra bajo el agua. La idea es sobre todo estética: resulta muy original -e inquietante- recorrer las siniestras habitaciones de una casa abandonada mientras un candelabro flota suavemente sin necesidad de ser sujetado por ningún fantasma, como en los clásicos relatos góticos. La historia está planteada, además, como un found footage: una pareja de jóvenes youtubers se dedica a grabar vídeos en lugares misteriosos para conseguir seguidores y likes. Para ello, viajarán a una región rural en Francia en la que un pueblo fue completamente inundado. El desconocimiento de los protagonistas sobre la historia local los llevará a meterse donde no deben. 

La casa de las profundidades es un efectivo relato de terror, con varios sustos muy divertidos y algunos momentos genuinamente escalofriantes. Con unos ajustados 85 minutos de duración, el film no parece tener mayor pretensión que entretener: sus personajes están dibujados con los trazos justos para que nos importe su destino. La historia de fondo, sin embargo, resulta evocadora y bien podría desarrollarse en una secuela. Pero, sobre todo, esta película es una idea divertida y original, aunque se pueda rastrear algún antecedente argumental, como Bajo aguas tranquilas (2005) de Brian Yuzna; o estético, como los fantasmas sumergidos de El espinazo del Diablo (2001) de Guillermo del Toro.