En este 2014 se han cumplido 20 años, exactamente a principios de abril, de la muerte del icono –le gustara o no– del grunge, Kurt Cobain, y los fastos para rememorar la efeméride y, seamos sinceros, hacer algo de caja también, no se hicieron esperar. Entre las que podríamos denominar “buenas excusas” para volver la vista atrás encontramos este Kurt Cobain. La Historia de Nirvana, que Libros Cúpula acaba de traducir al castellano.

Y decimos buena excusa porque, en primer lugar, el libro es, desde el punto de vista de la edición, un lujazo, cuidado y con abundante material gráfico –muchas imágenes poco conocidas–, que a buen seguro harán las delicias de los fans de la banda de Seattle. Y en segundo lugar, porque el trabajo de la periodista Carrie Borzillo se sitúa muy lejos tanto de la hagiografía vacía como de la crónica negra y morbosa que el conocido trágico final de Cobain provocó y, de hecho, aún provoca.

En este sentido, Borzillo proporciona una perspectiva diferente, mucho más objetiva de lo habitual, ya que la autora apenas opina, solo recopila información –muy interesante, por no decir desconcertante, la introducción, en la que revela las dificultades para consensuar determinadas fechas que demuestra erróneas–, ofreciendo con exhaustivo detalle todo tipo de dato que considera relevante sobre Cobain y su grupo entre el 16 de mayo de 1965 –nacimiento de Krist Novoselic– y el 30 de abril de 1994 –cuando tras el suicidio del músico de Aberdeen su viuda Courtney Love publica el segundo disco de Hole, Live Through This–.

Por tanto, no hablamos de una biografía, sino de una cronología, apuntalada con las 55 personas, entre músicos –ilustres como Wayne Coyne, Dave Navarro, Meat Puppets, Tad–, conocidos, miembros del equipo técnico, discográfica, periodistas- que aportan sus ocasionales breves comentarios o anécdotas cuando la entrada diaria lo requiere.

Ciertamente, Kurt Cobain. La Historia de Nirvana puede resultar excesivo para el fan ocasional o el no avezado en el grupo, pudiéndose encontrar con numerosas entradas que acaso le resulten triviales o repetitivas. Tampoco ayudan muchas de las aportaciones incluidas gracias a las mencionadas entrevistas, ya que al estar reducidas a simples fragmentos o acotaciones, quedan condensadas a infinidad de afirmaciones algo ramplonas, del estilo “en el escenario eran increíbles” o “me marcaron profundamente”.

En cambio, la disección fría de los hechos, exponiendo solo los datos de los que se dispone, sumada a alguna opinión relevante, si que arroja una nueva perspectiva sobre el viaje hacia la autodestrucción del propio Cobain. No, no me refiero a ningún tipo de revelación. Sino simplemente la evidente desintegración de un grupo y su entorno, y las consecuencias en una persona sumamente frágil y sensible, sumida en una profunda contradicción –Nirvana fueron los “chicos MTV” de principios de los 90 y a eso no los obligó nadie– y extremadamente peligrosas adicciones. Un mito universal de la historia de la música, no hay duda. Pero, en palabras de su no menos contradictoria esposa, Courtney Love, un ser humano sumamente “desgraciado” y desamparado.

En definitiva, un libro indispensable, tanto en el continente como en el contenido, para los fans de Nirvana, así como una propuesta recomendable, por su neutral exposición de los hechos, para todo aquél interesado en la historia del grupo que más debates e idolatría ha generado en los últimos 20 años.