8.0
Score

Final Verdict

Kiwi Jr. entregan un segundo trabajo directo, lleno de canciones sobresalientes, y con el que es muy fácil conectar. Y es cierto que no hacen nada nuevo, pero se les da de maravilla recuperar el mejor indie-rock con sabor a pop.

Kiwi Jr. se han convertido en uno de los valores seguros del nuevo indie-rock. En apenas dos años, la banda de Toronto ha visto cómo su álbum de debut se convertía en un pequeño trabajo de culto para los seguidores del género, y como, gracias ese disco, conseguían un contrato con el mítico sello Sub Pop. Una oportunidad que han aprovechado muy bien, porque estamos ante uno de esos trabajos que no tienen ningún desperdicio, y en el que todas las canciones resultan, por lo menos, notables. 

Hay una cosa que está clara cuando nos enfrentamos a la música de Kiwi Jr: no esconden sus influencias. Ya su nombre deja claro que son seguidores de eso que en los ochenta se llamó kiwi-rock, pero es más evidente todavía su amor por Pavement, y por la carrera de Stephen Malkmus en solitario. Algo que se puede comprobar en “Tyler”, el corte que abre el disco. El hecho de que le den importancia al piano, y a su faceta más pop (esos coros son una delicia), hace que nos acordemos de algunos temas de Malkmus. Y no pasa nada, porque lo hacen estupendamente. Al igual que cuando juegan con influencias más clásicas, porque “Maid Marian’s Toast” podría pertenecer a un Bob Dylan empachado de rock. Y todo gracias a una armónica, un instrumento que juega un papel importante en varios cortes del disco. 

Cooler Returns’ es un trabajo lleno de singles potenciales. Su indie-rock rebosa frescura y es muy fácil dejarse llevar por temas tan enérgicos y brillantes como “Undecided Voters”, en la que demuestran que se puede afrontar la situación política actual desde el sentido del humor, o la misma “Cooler Returns”, que cuenta con un estribillo perfecto para los nostálgicos de los pogos. Y si nos vamos a su lado más pop, nos encontramos con una variedad de temas que son una delicia. Ahí está “Only Here for a Haircut”, la cual, cuenta con unos coros que son puro R.E.M. O la juguetona y acelerada “Guilty Party”. Pero es en “Domino” y “Nashville Wedding” donde muestran sus mejores cartas. En la primera nos dejan dos minutos brillantes, luminosos, y emocionantes. La canción pop perfecta. Sin embargo, en la segunda, se dejan llevar por un sonido más británico. Algo a lo que ellos mismos hacen referencia en la letra de la canción, aunque sea a base de un humor un tanto negro -“I wanna hold the minister’s hand / strangle the jangle pop band”-.