8.0
Score

Final Verdict

Kiwi Jr. entregan un estupendo tercer trabajo en el que los teclados cobran protagonismo y dan frescura a su indie-rock con sabor a los noventa.

Kiwi Jr. es una de las bandas actuales que mejor han explotado todo ese sonido que salió de Nueva Zelanda a principio de los ochenta. Algo que ya queda claro con su nombre. Pero lo cierto es que la música de la banda Toronto va más allá de esas bandas y de sus pupilos norteamericanos -no es difícil acordarse de The Feelies o Pavement cuando escuchas sus canciones-. De hecho, en su anterior trabajo, ya se dejaban llevar por nuevos ingredientes. Como ese piano que protagonizaba muchos de sus temas. Y en su tercer álbum van mucho más allá y ceden buena parte del protagonismo a los teclados.

Chopper’ es un álbum producido por Dan Boeckner, líder de Wolf Parade y de esos Handsome Furs que tanto nos gustaban por aquí. Y eso se nota. El músico canadiense ha llenado la música de Kiwi Jr. de teclados y le ha dado un toque que, en algunas ocasiones, es algo más oscuro. Solo hay que escuchar “Night Visions”, uno de los singles principales del álbum, y su primera incursión en mundos post-punk. Y hay que decir que con bastante acierto. O esa “Contract Killers” que empieza de la forma más oscura posible y termina sucumbiendo al típico estribillo pop al que nos tienen acostumbrados. De hecho, incluso, se acercan a los propios Wolf Parade en la estupenda, y acelerada, “Downtown Area Blues”.

Esos teclados que inundan todo el álbum también los llevan a mundos más luminosos. Solo hay que escuchar esa “Unspeakable Things” que lo abre, y que los mete de lleno en mundos más new-wave. Un sonido que también explotan en “Parasite II”, toda una delicia que, inevitablemente, nos recuerda a esos The Strokes que trataban de sonar como The Cars. Y es que, parece que, más de cuarenta años después de su fundación, la banda de Boston sigue ejerciendo de influencia en muchas bandas. Porque, si nos vamos a “The Extra Sees The Film”, nos encontramos con una delicada canción de pop-rock sintético de lo más ochentero.

A pesar de jugar con ese sonido algo más sintético, Kiwi Jr. no han perdido la esencia del suyo. Y hay que decir que resulta todo un acierto dotar de teclados a ese indie-rock que ha caracterizado su carrera hasta ahora. Un buen ejemplo de esto es “Clerical Sleep”, donde aportan frescura su rock perezoso dotándolo de sintetizadores. O esa “The Sound of Music”, que parece una canción de Stephen Malkmus pasada por el filtro new-wave. Además de “Kennedy Curse”, que gracias una melodía pegadiza de teclado, se convierte en uno de los grandes momentos del disco.