Kitch, Anthony Joseph (Entre Ambos, 2020)

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Biografías musicales hay muchas, felizmente cada vez más en nuestro país. Pero pocas se parecen a Kitch, del escritor, poeta y músico de Trinidad y Tobago Anthony Joseph, publicada por la editorial Entre Ambos —debutando en la sección, ¡bienvenidos!—. Una obra de lo más original y sugerente, que ficcionaliza la vida y obra de Aldwyn Roberts (1922-2000), más conocido como Lord Kitchener, maestro del calipso y figura destacada de la música del siglo XX. Y, qué diablos, ¿quién no querría irse al Caribe ahora mismo?   

Nacido en 1966 en Puerto España, capital trinitense, Anthony Joseph es un auténtico «hombre del renacimiento» moderno. Ejerce de profesor en la Universidad de Montfort de Leicester. Ha publicado siete discos muy bien recibidos por la crítica. Ha escrito cuatro poemarios: Desafinado, Teragaton, Bird head son y Rubber orchestras. Y, finalmente, como novelista, debutó con The African origins of UFOs (2006), a la que siguió este Kitch (2018), por la que obtuvo el doctorado en Escritura Creativa del Goldsmiths’ College, y fue finalista de los premios OCM Bocas de Literatura del Caribe, el RSL Encore y el Republic of Consciousness. Su obra más reciente es The frequency of magic, aparecida el año pasado.

Kitch resulta una sorpresa a distintos niveles. La primera, acaso la más evidente, debido a su planteamiento y estructura. Como reza su subtítulo, Una biografía de ficción de un icono del calipso, el libro reivindica la trayectoria y legado de Lord Kitchener, calipsoniano capital en la historia de un género bastante soslayado —ha llovido mucho desde que Harry Belafonte lo popularizase en el mundo anglosajón— pero esencial en la región caribeña, además de clave para entender «derivados» como el ska, el reggae o el rocksteady. No obstante, la creación de Joseph huye de la voz narrativa única o el desarrollo puramente lineal —si cronológico— para abordar unas memorias polifónicas. 

De ese modo, Kitch se construye y avanza a través de un collage literario, en realidad una «comunidad de voces», en palabras del propio Anthony Joseph. Múltiples fuentes y narradores aportando «fragmentos», detrás de los cuales se hallan la investigación y las entrevistas del autor con quienes trataron a Kitchener —como bien se nos explica en el posfacio—, mediante los cuales se erige la ficción. Así, se conforma un texto muy ágil, vivo —algo plenamente reflejado en la traducción al castellano de Ben Clark— y estimulante. Uno, además, que ofrece al lector conocer una apasionante vida… formada por numerosas vidas. 

Imagen de un joven Lord Kitchener. Popperfoto/Getty Images

Porque tenemos la digamos crónica habitual en una biografía musical: las idas y venidas de la carrera de Lord Kichtener. Del jovencito Aldwyn, nacido en la pobreza en la modesta Arima, a «Bean», campeón local de calipso que buscará una oportunidad en Puerto España, al músico de éxito internacional, que grabó innumerables y celebrados discos, y volvió a casa tras su periplo británico para convertirse en el ganador de más Road March —la gran competición de calipso en Trinidad, durante su carnaval—. Pero en Kitch también disponemos del relato del inmigrante de color en la dura Europa de posguerra —ecos del estupendo Sólos en Londres de Sam Selvon, aquí versión mucho más feliz—. El de los bajos fondos de La Cour Harpe. El del impenitente mujeriego. O el del tipo irascible, siempre insatisfecho.   

Finalmente, el otro gran hallazgo de Kitch es la propia historia del calipso y los calipsonianos. Resulta sumamente atractivo leer sobre los picong, beefs de pura improvisación e ingenio con la palabra, a lo «batalla de gallos» rapera sin tanta pose. O la fiera competencia durante los Road March —ese enconado enfrentamiento The Mighty SparrowLord Kitchener—. Así como los entresijos compositivos del calipso, arte que trasciende los límites puramente musicales o lo puramente festivo, lúbrico y cómico, revelándose como motor cultural y forma de «encapsular» los acontecimientos del país. Los calipsonianos fueron —¿aún lo son?— comentaristas fundamentales para entender la historia de Trinidad y Tobago, introduciendo en sus canciones elementos de denuncia social o relativos a la «cuestión colonial». 

En definitiva, Kitch es una biografía de lo más apetecible y novedosa, tanto en su singular forma narrativa como en su fondo. Por un lado, brinda al lector una mirada somera, sin embargo estimulante, a todo un personaje a la vez que reivindicable referente musical. Asimismo, abre la puerta a descubrir o recuperar un género que encierra todo un mundo, muy poco conocido —u olvidado— en este «lado del charco». Si luego se combina la literatura con la escucha de las canciones de Lord Kitchener y los calipsonianos de su época —bien atentos a las letras— la experiencia no puede ser más completa.