¿Cuáles son las cosas que desearías haberle dicho a tu padre? ¿Y cuáles son las que desearías que tu padre te hubiera dicho? Con ese sencillo –y potencialmente hiriente- concepto, Karl Hyde (Underworld), el escritor Simon Stephens y el director Scott Graham se lanzaron a sus respectivos lugares de nacimiento a entrevistar a familiares y viejos conocidos de su etapa escolar, indagando en los mitos y las emociones no documentadas de lo que significa ser hombre en la Inglaterra del s.XXI. Muchas de esas historias fueron recogidas, a veces de manera literal, a veces desde la licencia poética, en una obra teatral en la que incluso el propio Hyde y su padre aparecían convertidos en personajes.

La experiencia tuvo mucho de terapia para Hyde, quien, por supuesto también decidió hacerse cargo de la parte musical, un terreno en el que podría sentirse más cómodo, aunque no haya optado por el camino fácil. No busquen aquí ninguna de las fusiones entre tecno y pop que convirtieron a Underworld en una de las formaciones de electrónica más importantes de los 90, si bien la voz de Hyde mantiene su reconocible pose confrontacional. El espacio sonoro de la obra teatral, donde la mayor parte de las narraciones se desarrollan al son de la música, requería una aproximación más abstracta, para lo que se añadió al equipo a Matthew Herbert, un auténtico genio del sample y las programaciones al que nunca le ha dado miedo vaciar la pista de baile con alguno de sus interesantes retos artísticos.

Como ya ha hecho en otras ocasiones, Herbert descartó el uso de instrumentos convencionales, y revistió las melodías y los recitados de Hyde con una combinación de sonidos relacionados con recuerdos de la infancia, desde el rebotar de una pelota hasta las llaves de un viejo coche, todos convenientemente sampleados y tratados para generar mantos rítmicos y armónicos entre el misterio y la seducción.

Para los afortunados que puedan ver la obra, este disco se antoja como el souvenir perfecto, mientras que el resto casi lo puede vivir como una experiencia más teatral que musical. Sea como sea, estamos ante un paso valiente y honesto de dos cabezas musicales que se encuentran cómodos escapando convencionalismos, y se nota.