8.0
Score

Final Verdict

Kae Tempest nos deja su colección de canciones más personal en 'The Line Is a Curve', un estupendo disco que, a su vez, es el más accesible de su carrera.

Kae Tempest ha necesitado tres discos, alguna que otra novela, varias colecciones de poemas, y unas cuantas obras de teatro, para tener la confianza de editar un trabajo en el que su cara sale en la portada. Aunque hay que decir que un tanto difuminada. Y es que, estamos ante el álbum más personal de Tempest. Principalmente, porque es su primer trabajo tras declararse persona no binaria y cambiar el Kate por Kae. Algo que ha hecho que coja esa confianza necesaria con su cuerpo como para ponerlo en un primer plano. Y eso se ha trasladado a su mente, y a los temas que ahora trata en sus canciones. Además de a su música, que ahora suena más asequible que nunca. Lo cual es una buena noticia.

The Line is a Curve’ está lleno de sintetizadores que hacen que las canciones cobren mucha más vida. La alianza con el productor Dan Carey, que se ha convertido en algo así como su mano derecha, funciona de maravilla en prácticamente todas las canciones del álbum. Además, nada más empezar. Porque lo primero que nos encontramos es una “Priority Bedroom” donde unos sintetizadores cristalinos sirven de base a su letra agresiva y llena de frustración. Y así sigue en la inquietante, pero algo esperanzadora, “Nothing to Prove”. O en esa “Move” casi industrial y hasta algo bailable. Además de en “I Saw Light”, donde comparte spoken-word con Grian Chatten de Fontaines D.C. Y lo hacen con un tono más minimalista y unos teclados que rezuman paz.

Fuera de ese mundo más sintético también encontramos temas sobresalientes. Es el caso de “Salt Coast”, una especia de carta de amor a las Islas Británicas, a su historia, y todo lo que han superado a lo largo de los siglos. Y lo hace con unos teclados acogedores y nostálgicos que se dejan acompañar por una tímida batería y el tono más conciliador de Kae Tempest. Un guion que también sigue en “These Are the Days”, en la que incluso se acerca sonidos que se van un poco hacia el jazz. Algo de lo que tiene la culpa su saxofón. O en “Don’t You Ever”, que cuenta con un estribillo de lo más redondo y absolutamente pop.

Estamos ante un álbum en el que, aparte de la de Chatten, hay unas cuantas colaboraciones más. Por aquí pasan gente tan dispar como Lianne La Havas, ãssia, o Kevin Abstract (Brockhampton). Algo que hace que cada canción se vaya a un mundo diferente. En la primera nos encontramos con una sedosa canción que se va abiertamente al r&b, y en la que La Havas contrarresta el spoken-word de Tempest con un precioso estribillo. Sin embargo, en “Water In The Rain”, vuelve a jugar con la influencia del jazz, y dejan que ãssia haga unos melancólicos y preciosos coros. Y para terminar este mundo de colaboraciones, tenemos “More Pressure”, todo un hit en el que se juntan dos formas de rapear muy diferentes. La inglesa, algo más elegante y pausada, y la americana, que va a toda leche. Y la cosa funciona. Aunque eso sí, el álbum lo cierra con todo un bonito, y minimalista, canto al amor llamado “Grace”.