Pienso en todos los buenos momentos que nos ha dado con su proyecto musical Joël Iriarte en los últimos seis años y quizá me ponga demasiado exigente con lo que espero de un nuevo disco del Crepus, así que he decidido darle una buena cantidad de escuchas a este “Baile de magos” para poder hablar de él como si fuera a llegarme tanto como en su día “Escuela de zebras”, “Chill Out” o sobre todo “Supercrepus”, el que hasta ahora era el disco a batir del barcelonés afincado en Mallorca.

El guiño al no del todo bien valorado “El caldero” (Mushroom Pillow, 2012) está ya en los primeros acordes de “Nuevo amanecer”, parece que va a ser una canción lenta, pero enseguida se arranca con un subidón de esos que nos recuerdan a las pistas de autos de choque de las fiestas del barrio. Y en esas estamos, con esa montaña rusa de subidones techno que proponen canciones como “Mi fábrica de baile”, “Baile de robots” o “Leyenda” Joe Crepúsculo se ha creado un disco que pide muchas noches de baile loco hasta el amanecer. También hay momentos más reflexivos, como el instrumental de “Fuego en las calles”, esa concesión latina de “Hoy no me quiero levantar” o esa inmensa “Jade”, sin duda mi canción favorita del disco y la que me hace valorar esa parte mística que tanto me gusta del Crepus.

Estamos de enhorabuena. Joe Crepúsculo ha vuelto por la puerta grande, queríamos jarana y ahí tenemos una dosis más que generosa.