Joana Serrat alumbra la oscuridad

Menuda escena musical que tenemos. Creo que no somos conscientes del nivelazo de músicos con los que contamos. Y por supuesto, no hacemos justicia con nuestra escena, por ejemplo comprando sus discos y acudiendo a sus conciertos. Porque bendita escena local. Una mayoría de público siempre tiene el foco en el extranjero. Y lo que se cuece y cocina por aquí es pura delicia. Como es el caso de Joana Serrat. Con Joana Serrat me pasa como con Núria Graham. Ya cuando las descubrí preveía que iban a dar grandes frutos. El paso de los años me lo ha confirmado de sobra. La de Vic cada vez hace mejores canciones. Gira con bandas internacionales como Israel Nash & Band o The Delines, y recibe puntuaciones de 9 sobre 10 en publicaciones musicales de referencia como Uncut, mejor disco nacional 2021 en el Ruta 66 o el tercero en el suplemento cultural Babelia. Se mueve por el rock, folk, con sustancia de americana, creando unas canciones con letras sobre el vivir, muy ligadas a los sentimientos universales que suponen los cambios vitales.

La presentación en Madrid de su cuarto y último disco ‘Hardcore from the heart (Great Canyon Records, 2021) fue una absoluta maravilla. Fue una exhibición de lo compacto de su banda, arropada por sus hermanos Clara (teclados) y Toni (batería), con Vidal Soler a la guitarra eléctrica y Rubén Alcázar al bajo. Bien es cierto que en la primera parte del repertorio la guitarra eléctrica estaba ecualizada tan alta que restaba algo de valor a la voz y apagaba las texturas de los teclados. Pero la cosa fue encontrando su equilibrio y el sonido de la sala estuvo a un nivel altísimo. Joana Serrat nos explicó con desparpajo y cercanía entre canción y canción, de dónde surgían esas canciones, escritas en el hall de un hotel o en una habitación, su conexión con la música y con bandas, pero también nos contó algunas dificultades vitales y nos habló de cómo algunos sentimientos como la soledad, la decepción o enamorarse brotan en ella.

El repertorio se centró principalmente en el último disco y rescató canciones anteriores de ‘Cross the Verge’ (2016) y de ‘Dripping Springs’ (2017) así como una versión sui generis del “I’m on fire” de Bruce Springsteen, una canción que le fascinaba de pequeña, aunque la letra retrata bastante a machirulos desatados y potenciales violadores, comentaba Serrat. De Serrat me gusta su timbre de voz sedoso que encaja con sus letras y su estilo musical. Sonaron preciosas canciones como “Desert Valley” con un perfil de canción que crece, o canciones embriagadoras de su debut como “Flowers on the Hillside” (que recuerda a Micah P. Hinson) o “The Secret”. Además de tres canciones que desgranó en solo con su acústica. Cierre ideal con “Pictures”, una canción ya insignia que desprende garra y gran riff y buen solo. Remató el concierto con la preciosa balada “Take me back where I belong”. La belleza de los detalles y de las cosas bien hechas.