Jessie Ware, ‘What’s Your Pleasure?’ (Universal, 2020)

La música disco salva la carrera de la artista británica

Siempre es una alegría que una artista se lance a la pista de baile sin ningún tipo de complejos. Sobre todo si cuenta con la elegancia y la clase de Jessie Ware. La británica nos ha deleitado durante estos últimos años con su soul y r&b, pero ahora ha decidido que ya es hora de empezar a bailar. Además, su carrera necesitaba un cambio drástico tras su tercer trabajo, el cual no ha fue recibido con mucho entusiasmo. 

Tiene su lógica que la música disco sea la elegida por Jessie Ware para meterse de lleno en sonidos más dance. Todas esas canciones que amenizaban las noches de las discotecas de finales de los setenta y principio de los ochenta han servido de inspiración a la londinense, que se ha dejado llevar por el lado más elegante del disco. Así, nos encontramos con temas como “Spotlight” que abre el álbum llevándonos directamente al Studio 54. O “Step Into My Life”, que con esos instrumentos de cuerda nos hace recordar aquél estupendo “Manhattan Skyline” de David Shire. Y si nos vamos a cortes como ‘Ooh La La’ y ‘Soul Control’, podemos comprobar que el mundo del funk más bailongo se le da de maravilla. 

Afortunadamente, “What’s Your Pleasure?” no se queda solo en el mundo del disco. Ware también se pone un poco actual para hacernos bailar desde otro punto de vista. Es el caso del sensual tema que le da título al disco, en el que está cerca del electro. O de “Save a Kiss”, en la que se deja llevar por sonidos más propios de una Robyn. Y que se ande con ojo la sueca, porque no le puede salir mejor. Además, volviendo a los ochenta, también sabe lo que es coquetear con el pop de aquellos años. La prueba está en “Mirage (Don’t Stop)”, en la que incluso ha tenido que acreditar el “Cruel Summer” de Bananarama por su enorme parecido. 

Que estemos ante un trabajo de claro tono bailable, no significa que haya dejado de lado las baladas. Aquí encontramos unas cuantas. Pero sí es cierto que también suenan bastante diferentes al pasado. Porque, por un lado, se entrega a la faceta más minimalista del electro-pop en la estupenda “Adore You” y en la preciosa “The King”. Sin embargo, para cerrar el álbum, se pone más clásica que nunca. Y es que, “Remember Where You Are” podría haber cerrado esa discoteca situada en la 54 Oeste de Manhattan cualquier noche de finales de los setenta. 

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