8.2
Score

Final Verdict

La felicidad le sienta bien a Japanese Breakfast, porque en ‘Jubilee’ han logrado dar con una colección de canciones variada y notable, que hace que estemos ante su mejor trabajo hasta la fecha.

Michelle Zauner está haciendo de su carrera una de las más interesantes de la actualidad. Ya no solo con Japanese Breakfast, el que es su proyecto musical, también en el mundo de la literatura. Y es que, la artista norteamericana, de ascendencia coreana, ha colocado su biografía entre los libros más leídos de este año en Estados Unidos. Así que no nos extraña que haya querido dejar atrás la tristeza que impregnaban sus dos primeros álbumes, y haya hecho un trabajo en el que quiere reflejar la felicidad. Aunque, como bien dice ella misma, gestionar esa felicidad también puede ser muy complicado.

Jubilee’ es un paso más en la carrera de Japanese Breakfast, que, aunque sea el proyecto de Zauner, no deja de ser un grupo en el que Craig Hendrix juega un papel importante. Y es que, tras ese mundo lo-fi de su debut, en el que las guitarras tenían más protagonismo, y el paso a mundos más sintéticos del segundo, aquí se van hacia un mundo más variado. Y hay que reconocer que han dado en el clavo, porque no hay un solo tema del disco que no merezca la pena. 

Empiezan fuerte y sorprendiendo. “Paprika” es una bella canción de pop vibrante y absolutamente contagiosa. Ya no solo por esa orquesta que tanto protagonismo tiene en sus poco más de tres minutos, también por ese tono vivo y positivo con el que cuenta. Pero rápidamente cambian de rumbo y entregan “Be Sweet”. Aquí vuelven a ese pop sintético de su segundo trabajo, y con la ayuda de Jack Tatumde Wild Nothing, logran dar con uno de los hits de 2021. Un mundo más electrónico que también aparece en la deliciosa, y muy bailable, “Slide Tackle”. O en esa “Sit” algo más oscura y sucia, pero absolutamente bella. Además de en la algo extraña, y muy pegadiza, “Savage Good Boy”. 

No solo están acertados en los cortes más movidos, cuando pisan el freno también nos dejan pequeñas joyas. Ahí está la bella y retro “Kokomo, IN”, toda una delicia que rezuma melancolía veraniega por todos los lados. Algo que también ocurre con la igual de bonita “Tactics”. Aunque ninguna como “Posing In Bondage”. Aquí utilizan la electrónica para construir un tema ensoñador que te arropa con sus cajas de ritmos y sus paisajes de teclados. Eso sí, para cerrar el álbum, prefieren volver a su faceta menos sintética y entregar “Posing For Cars”. Un tema que se podría decir que es todo lo contrario que el otro “posing” del disco, porque acaba con toda una tormenta de guitarras.