Cuatro décadas en lo más alto del pop

James han cumplido cuarenta años como banda en 2022 -con un parón de seis años entre medias-. Cuatro décadas en las que el grupo de Manchester nos han dejado algunos discos que ya son clásicos del pop, otros que no lo son tanto, y alguna que otra decepción. Lo que nunca han fallado es en directo, y lo dice uno que los ha visto un buen montón de veces y en diferentes épocas de su carrera. Por eso no resulta extraño que, tanto tiempo después, sigan llenando recintos haya donde van, y manteniendo a sus seguidores de siempre. Algo que se pudo comprobar ayer en La Riviera madrileña.

Tras media hora del rock un tanto burdo, y muy british, cortesía de The K’s, James salieron al escenario con ganas de hacer algo diferente a sus anteriores visitas. Y es que, desde el principio, ya pudimos comprobar que no iba a ser un típico concierto de la banda de Manchester. O por lo menos no iban a tocar su repertorio habitual. El propio Tim Booth comentó varias veces que cambian el setlist en cada fecha, y más allá de las tres o cuatro canciones de su último álbum, puede caer cualquier cosa. Como esa épica “Out to Get You” que eligieron para abrir su concierto. O como “P.S.”, una canción de su ‘Laid’ muy querida por sus seguidores, pero que no deja de ser una desconocida para el gran público.

James

Casi se podría decir que James es una banda renovada. Y en gran parte es por Deborah Knox-Hewson y Chloe Alper, las dos artistas que entraron en la banda hace cuatro años, y que cuentan con bastante protagonismo encima del escenario -tremendo solo de percusión que se montó Knox-Hewson con el resto de los miembros rendidos a sus pies-. Esa juventud se contagia y hace que el resto de la banda ataque canciones como “Ring The Bells” o “Born of Frustration” como lo hacían hace 30 años. Sobre todo, Andy Diagram, que se paseó con su trompeta por todo el escenario durante prácticamente todo su concierto. Además de con una chaqueta militar con un lema pacifista en la espalda. Pero también Tim Booth, que sigue obsequiándonos con sus ya clásicos bailes.

Hay que decir que, a pesar de que a unos cuantos de sus seguidores no les termine de cuajar la producción de sus últimos trabajos, sí que consiguen que sus temas funcionen en directo. De hecho, tanto “All The Colours of You”, como “Beautiful Beaches”, de su último trabajo, sonaron como un tiro y fueron recibidas con gran entusiasmo. O esa “Curse Curse” que encontrábamos en ‘Le Petite Mort’, y que protagonizo uno de los grandes momentos del concierto, ya que fue la canción elegida por Tim Booth para bajar a las primeras filas y darse un pequeño baño de masas. Aunque también hay que decir que otras, como “Zero” o “Interrogation”, se hicieron un poco bola.

James es una de esas bandas que siempre dejan momentos para el recuerdo en sus conciertos, y aquí hubo unos cuantos. Entre ellos, el subidón de “Laid”; la delicadeza de “Seven”, o la intensidad con la que acometen “Sound”, pero lo cierto es que hay uno que suele ser el más impactante. Es el momento en el que suenan los primeros acordes de “Getting Away With It (All Messed Up)” y el público estalla de entusiasmo. Y es que, este tema, que nadie entiende como no fue un éxito mayor en su día, tiene una pegada que es difícil que no se contagie en directo. Eso sí, esta vez Tim Booth no se subió a las barras, como en su concierto de 2019. Tras ella, que llegó después de la sorpresa que supuso escuchar en directo “Señorita”, acabaron, una vez más, con “Sometimes”. Y es que, para qué vas a elegir otra si ya tienes la canción perfecta para que el público se vaya a casa con una sonrisa de oreja a oreja.