La eucaristía electrónica de James Blake

Han pasado once años entre la anterior visita a Madrid de James Blake y su concierto la pasada velada en las Noches del Botánico. Demasiado tiempo para un artista como el británico, que edita música constantemente, pero que sí es cierto que se suele prodigar más en festivales que salas. Y debe de ser que, en todo este tiempo, a ningún festival de la capital le ha cuadrado meterle en su cartel. En cualquier caso, ayer saldó una deuda con los madrileños gracias a uno de esos conciertos que todos los presentes recordarán durante mucho tiempo.

Había un poco de expectación por ver qué tipo de James Blake subiría al escenario. El hecho de que encima del mismo hubiera una batería, guitarras, y varios teclados, presagiaba que el Blake bucólico iba a ganar la partida. Pero no podíamos estar más equivocados. James Blake está inmerso en la gira de presentación de ‘Playing Robots Into Heaven’, un disco mucho más electrónico y dance de lo habitual. Y buena parte del concierto iría por esa línea. Por ojo, que el propio Blake dejo bien claro que aquí no había ningún laptop ni nada enlatado, que conseguía ese sonido en directo y gracias a los dos pedazos de músicos que lo acompañan. Especialmente, ese batería que saca unos ritmos alucinantes.

Los primeros acordes de piano de “Loading”, a los que acompañan la característica voz de James Blake, abrieron el concierto. Lo que corroboraba la teoría de que seria una noche más relajada que bailonga. Pero, de nuevo, estábamos equivocados. No tardamos ni dos minutos en ver lo que ese batería era capaz de hacer, y en pegarnos los primeros bailes. Fue un poco el guion que siguió la noche, donde asistimos a subidas y bajadas electrónicas propias del escenario dance de un festival. Como la que se vivió con la enorme “Tell Me”, otra de las canciones que forman su, ya, penúltimo trabajo. O con esa “Voyeur” que, en directo, se convirtió en todo un himno de dance casi industrial. Además de esa barbaridad que es “Thrown Around”, el single que editó hace unos meses y que nos conquistó con su piano luminoso y noventero.

James Blake se escudó en que hacía mucho tiempo que no pisaba Madrid para hacer un repertorio que fue todo un repaso a su carrera. Y el público lo celebró nada más escuchar los primeros acordes de “The Limit to Your Love”, esa versión de Feist que prácticamente le dio a conocer, y que ya ha hecho propia. O cuando bajó el nivel de intensidad dance para atacar “Say What You Will”. Una canción con la que interactuó con el público, que le ayudó a cantar su estribillo. Además de mostrarnos algo de su faceta más dubstep con “Mile High”. O con “Life Round Here”, que vino acompañada de los bajos más bestias y graves de toda la noche. Y, por supuesto, ese clásico de su carrera que es “Retrograde”.

Resulta curioso que, con la discografía tan extensa que tiene James Blake, recurra a tantas versiones en sus conciertos. Alguna de ellas ya de sobra conocidas, e incluso publicadas, como las que hace del “Godspeed” de Frank Ocean, y del “A Cause Of You”, de Joni Mitchell, que nos dejaron uno de los momentos más bonitos de la noche. Pero otras que no son tan evidentes y que nos dieron alguna sorpresa que otra. Es el caso del delicado medley que hizo con “Hope She’ll Be Happier” de Bill Withers – según él mismo, una de sus canciones favoritas-, y el “No Surprises” de Radiohead. O con “Never Dreamed You’d Leave in Summer”, con la que demostró que su voz se puede adaptar muy bien a una canción de Stevie Wonder. Eso sí, para cerrar, volvió al principio de su carrera con una inmensa “The Wilheim Scream”.

Fotos: Fer González (Noches del Botánico)