8.0
Score

Final Verdict

Nos transporta a un mundo, quizá añorado, en que se hubiera podido perfectamente integrar desarrollando ese estupendo trabajo en una de las habitaciones del legendario Brill Building, edificio neoyorquino que a principios de los años 60 albergó a compositores, letristas, arreglistas, cuyo sonido se caracterizó por canciones generalmente cortas, de amor juvenil.

“Titulador de Canciones” es el tercer trabajo de la banda Invisible Harvey en seis años y nos han entregado un álbum integrado por diez canciones, homogéneo, bien trabajado, con títulos muy logrados, que menos ante el título que se la ha concedido, unas maravillosas letras, elegantes melodías y con un extremo cuidado al detalle, como por ejemplo, las bellas ilustraciones, en el formato físico, de Martin Tognola, que ayudan más si cabe a entender el conjunto de la propuesta que se nos hace llegar.

Por tanto, la recurrente e inevitable cita a la posible afectación negativa que se ha  padecido en la generación de la publicación por los efectos de la pandemia, en este caso concreto, al ser un trabajo notable, es únicamente la espera excesiva soportada antes de poder disfrutar del mismo.

Esa espera fue amortiguada, en parte, con los dos adelantos  que nos sirvieron para ir conociendo la parte más romántica de ese Titulador de Canciones”, personaje, magnifico y entrañable, con referencias a la necesidad imperiosa de ser emocionalmente rescatado en el corte “Tu Casa Suena a Mar” y una gran rendición amorosa en toda regla, en el segundo de ellos, “Salgo en tu Dedicatoria”.

Pero una vez en nuestras manos el trabajo completo observamos que, además de los avances, existen un buen puñado de excelentes canciones, que se integraran en sitios preferentes en la discografía del grupo, debiendo destacar la un punto nostálgica y entrañable “Solo Llevo Americanas de Gente Que Ha Muerto”, o “Te Perdono Piano”, con su punto de rencor u oportunidad perdida, o incluso la un punto derrotista, “Ahora Me Escondo en los Conciertos”, que poco a poco nos van conduciendo a ese punto en que la canción homónima del álbum nos explica perfectamente el anhelo del protagonista: “Soy titulador de canciones, a mi me pasan las lentas y las que están mas heridas”.

Todas ellas son unas estupendas canciones que nos llevan recurrentemente a ese imaginario mágico y habitual de Invisible Harvey pero decantándose, en éste momento, hacia el amor que de una forma u otra acaba apareciendo como hilo conductor del trabajo.

En definitiva, Titulador de Canciones” nos transporta a un mundo, quizá añorado, en que se hubiera podido perfectamente integrar desarrollando ese estupendo trabajo en una de las habitaciones del legendario Brill Building, edificio neoyorquino que a principios de los años 60 albergó a compositores, letristas, arreglistas, cuyo sonido se caracterizó por canciones generalmente cortas, de amor juvenil o mejor dicho “teenager” con un gran sentido por la melodía; y,  en el cual los «tituladores de canciones», hubieran podido también ejercer esa magnifica labor.

Cabe decir que muchos de nosotros envidiaríamos ese trabajo, pero nos tememos nuestra imposibilidad de acceso al mismo, ya que Dimas Rodríguez ha demostrado que nos lleva mucha ventaja.