8.1
Score

Final Verdict

Hurray For The Riff Raff logra dar el paso a mundos más pop sin perder su identidad en 'Life on Earth', uno de esos discos que son un antes y un después en una carrera musical.

Alynda Segarra es una de esas artistas que tiene una vida personal casi igual de interesante que su carrera musical. Criada en el Bronx por sus tíos, unos inmigrantes puertorriqueños, tuvo muy clara desde pequeña que era un espíritu libre. Siendo una adolescente, ya se conocía de sobra la escena hardcore de la ciudad, y con tan solo 17 años se fue de casa y llegó hasta Nueva Orleans colándose en trenes de mercancías. Allí fue donde su verdadera identidad salió a la luz, y donde tomó forma Hurray For The Riff Raff, el que es su proyecto musical.

Life on Earth’ es nada menos que su séptimo trabajo, y la continuación lógica hacia mundos algo más pop que comenzó con el anterior álbum de Hurray For The Riff Raff. Según la propia Segarra, son once canciones de “punk natural”, signifique lo que signifique eso. Pero el caso es que sí se aprecia un cambio de sonido bastante apreciable. Además, nada más empezar, porque esa “Wolves” que lo abre se va hacia un mundo sintético que pocas veces ha aparecido antes en su carrera. Algo que también ocurre con la vibrante “Pierced Arrows”, que es todo un himno pop. O con la directa y ultra pegadiza “Rhododendron”, en la que sí que se deja llevar por las guitarras acústicas y un sonido algo americano, pero desde una perspectiva mucho más pop. Y hay que decir que todas estas nuevas aventuras funcionan a la perfección.

También hay que decir que la parte central del disco baja el ritmo y se sumerge en sonidos más pausados e íntimos. Es el caso del tema titular, en el que apenas se deja llevar por un piano. O de la etérea y algo ensoñadora “Nightqueen”, la cual cuenta con un sampler del poeta Ocean Vuong. Pero también entran nuevos ingredientes en esta faceta más reposada. Ahí está esa deliciosa “Jupiter’s Dance” y sus cajas de ritmos juguetonas. O el oscuro rap que se marca en “Precious Cargo”, que la verdad es que tiene su punto. Además, en ella nos habla de la situación actual de los inmigrantes en Estados Unidos. Y es que, otra de las constantes de su carrera, es que nunca se ha olvidado de donde viene.

Para su parte final se deja “Saga”, una de las mejores canciones del disco, y casi de su carrera. El penúltimo tema, que casi podría ser el último -lo que viene después es un instrumental que no llega a los 50 segundos-, es perfecto para desengrasar esa parte más intensa que acaba de pasar. Y es que, a ver quién se resiste a esta maravilla pop de estribillo épico y trompetas vibrantes. Un cierre perfecto para uno de los discos de 2022.