Hogar

Nivel de vida

Hogar es capaz de producir una tensión, en algunos momentos, insoportable. Lo que al principio parece un retrato de la crisis económica -y moral- de nuestros tiempos, y del despiadado mercado laboral, se convierte enseguida en una intriga protagonizada por Javier Muñoz -el siempre estupendo e inquietante Javier Gutiérrez– que sin darnos respiro va tejiendo una tela de araña alrededor de una familia -formada por Mario Casas, Bruna Cusí y la niña Iris Vallés Torres-.

Veremos a Javier -no es casualidad que se dedique a la publicidad- realizando una serie de acciones cuyas motivaciones, alcance y consecuencias no conoceremos hasta un final de difícil digestión. La cinta se sostiene casi entera sobre la interpretación de Gutiérrez, pero hay que destacar también la puesta en escena de David y Àlex Pastor, elegante, eficaz y de planos sostenidos para generar esa tensión que he mencionado al principio, que acaba crispando los nervios más templados.

Es difícil soportar las mentiras del protagonista, planteadas desde una perspectiva bastante realista. Curiosamente, tememos tanto que se derrumbe el castillo de naipes que construye Javier, como el destino de las personas que le rodean. En ese sentido, quizás, es el guión el punto más débil de la película, cuya historia ve comprometida su credibilidad en algunos momentos, sobre todo en lo referido a la subtrama que concierne al jardinero, que nos sumerge en unas oscuridades, que, es mi opinión, distraen. 

Thriller social eficaz, Hogar, disponible en Netflix y que iba a ser estrenada en el Festival de Málaga, habla del miedo natural a perder lo que tenemos, de la fragilidad de nuestra posición social y económica, de cómo la vivienda se ha convertido en un lujo y símbolo de status, y sobre todo de la cultura del éxito y de la personalidad necesaria para conseguirlo. De cómo ciertos individuos sin alma, sin escrúpulos, pueden funcionar perfectamente en nuestra sociedad y hasta ocupar los lugares privilegiados que todos deseamos. Solo hace falta sacrificar nuestra humanidad.