De Julio Iglesias se tienen distintas visiones y como existen opiniones para todos los gustos. Un hombre que llegó a ser una marca en sí mismo, concita tantas filias, como fobias. El hecho de que se haya tenido más interés en hablar del personaje y su atribulada vida, que no de las aptitudes de su oficio y del estándar de calidad de su repertorio, provoca una lectura distorsionada del cantante madrileño, cuya figura fue en el pasado un coto casi exclusivo de la prensa del corazón. Es en esa dicotomía, en la que Hey! (Contra, 2022) encuentra su espacio para observar el fenómeno y el denodado empeño del intérprete en triunfar en el show business norteamericano de la década de 1980.    

El autor, Hans Laguna, reconocido músico y doctor en sociología, decide investigar con detalle las claves del éxito del cantante, analizando exhaustivamente el cómo, el cuándo y el porqué del éxito de Iglesias en el mencionado arco temporal, que el baladista interiorizó como la conquista de América, de ahí el subtítulo del libro: Julio Iglesias y la conquista de América. Sin olvidar el impacto y derivados que tuvieron en su trayectoria profesional y de qué manera influyeron en su vida personal. 

Una de las características del mundo del espectáculo, del que forma parte la industria musical, es nutrir de vigencia a los personajes que les dan vida y salud económicas; es decir, que suelen tener bien engrasados, de presupuesto, los departamentos de promoción, cuando se vende música, y de publicidad, cuando se habla de difusión del grupo o vocalista en cuestión, con la finalidad de asegurar la viabilidad y vigencia del producto. En ocasiones, cuando el nombre del cantante tiene visos de poder convertirse en una marca, las líneas entre promoción y publicidad tienden a difuminarse. 

De manera inevitable, el autor entra en la vida personal del cantante. Pero procura encontrar un sentido a los rumores, a las medias verdades y a esa ambivalencia del sí, pero no, o viceversa, que cultivaba el cantante en beneficio propio, a la cual no era ajena su editora discográfica, Columbia Records. Ese terreno es útil para Laguna a la hora de explorar el uso de las técnicas publicitarias y la manera de funcionar del márquetin norteamericano para incidir en los gustos musicales de grandes segmentos de la población, en especial, el público femenino adulto. Al mismo tiempo, se construía una imagen de Julito, que, de manera cordial, denomina el autor al cantante. Al escritor le interesa la proyección psicológica del personaje. Indaga, por ejemplo, en su soledad, en su obstinación por los baños de sol, en su vulnerabilidad, etc. Un elemento común a los dos ámbitos, el profesional y el personal, es el dinero. El examen, tanto de las inversiones de Columbia en el intérprete, como los lujosos dispendios de este, caso de la compra de una casa, no escapa del escrutinio del autor. 

La obra traza un retrato de un personaje y su tiempo, no se trata de una biografía convencional. En Hey!, Laguna cincela un relato, a partir del vasto material existente: publicaciones seriadas (revistas, periódicos, opúsculos); libros e internet; así como, analiza la creación de una marca, saber de qué material está hecha la imagen pública de un cantante no anglosajón, decidido, más allá de lo razonable, a encabezar las listas de éxito de Estados Unidos. Además, de ser un motor económico del mundo del espectáculo, pues a Iglesias se lo asocia siempre como el más vendido, no como el mejor cantante. La construcción del personaje, más las lecturas psicológicas y sus consecuencias también conforman la investigación de Hans Laguna. La formalización del relato parece indicar que el autor camina con firmeza, cual equilibrista, por la cuerda floja, sorteando los riesgos que unen y separan inexorablemente la aceptación y el rechazo. En este caso, de un vocalista anodino para unos, y ejemplar para otros.