8.0
Score

Final Verdict

Heather entregan un segundo trabajo en el que se dejan llevar por el rock británico de los noventa para construir una estupenda colección de canciones en las que hay algo de shoegaze, otro poco de crudeza indie-rock, y una buena dosis del mejor pop de guitarras.

Heather han tardado seis años en darle forma a su segundo trabajo, pero hay que reconocer que la espera ha merecido la pena. La banda catalana liderada por Heather Cameron, una chica de Glasgow que reside en Barcelona, ha vuelto por la puerta grande. Y eso que su discurso sonoro apenas ha cambiado. Al igual que en su álbum de debut, las guitarras de los noventa son las protagonistas. Pero aquí suenan más vigorosos y menos planos. En parte, también, porque, de vez en cuando, se adentran en otros terrenos. Pero la realidad es que están bastante más inspirados. Y eso se nota en el resultado final de las canciones.

No cabe dudad de que Heather cuentan con una gran influencia del rock británico de los noventa. Y ahí entran una gran cantidad de sonidos por los que se pasean muy cómodamente. Porque, a pesar de que lo primero que se nos viene a la cabeza cuando hablamos de la música inglesa de los noventa, es el britpop, lo cierto es que era una escena mucho más rica. Así, en este ‘Old Cry, I Walk’, nos encontramos con temas que se acercan al shoegaze, otros que se van hacia un indie-rock más árido, e incluso alguna balada cercana al folk –“The Walker and the Wall” podría pasar por una canción de los primeros trabajos de Beth Orton-. Y todo facturado con bastante talento.

Aunque se mueven muy bien por diferentes estilos musicales, hay que decir que lo mejor llega cuando se van abiertamente a su lado más pop. Algo que hacen en un corte como “Revere It”, la que es la joya de la corona del álbum. Estamos ante una canción de base rítmica potente y guitarras que son puro shogeaze, pero también ante uno de los cortes más melódicos del álbum. Lo que hace que se convierta en irresistible a las primeras de cambio. Pero no es el único tema estas características que nos dejan. Ahí tenemos la algo más britpopera, pero igual de estupenda, “Fallen Empire”, o esa “Coalemus” un tanto más introspectiva. Y ojo, porque no les hace falta cargar” de distorsión sus guitarras para dar con una gran canción. Tanto “Watching Lovers”, como “Beyond the Pale”, son una buena prueba de ello.

Sí es cierto que hay una parte del disco en la que están algo más esquivos y en la que entran en juego esos temas en los que prefieren irse hacia caminos algo menos pop. Así, nos encontramos con una fuerte influencia de la PJ Harvey de los noventa en cortes como “Immaculate” y “Make Our Names”. Y sí, ya sabemos que Polly Jean solo hay una, pero hay que reconocerles el merito de ir a por todas y no estrellarse por el camino. Algo que también se puede decir de “Avenge”, donde cambian el chip por completo, y dejan su lado más melódico para meterse en terrenos dignos del motorik más acelerado y llevar sus guitarras a su lado más ruidoso. Además, Heather Cameron se atreve con el spoken-word. Y todo esto en apenas minuto y medio.