Para muchos de los que crecimos en los ochenta, con programas de televisión como Tocata, A Tope, o ya al final de década con Rockopop, Franco Battiato fue una figura de lo más seductora. El músico italiano no pegaba ni con cola con los pelos cardados y las prendas coloridas de aquella época, pero, de alguna manera, te dejaba con la mirada clavada en la pantalla. Fueron los años en los que el músico siciliano se adentró en terrenos del pop sintético y nos dejó éxitos como “Nómadas”, “Centro Di Gravità Permanente” o “Voglio Verderti Danzare”. Canciones que luego tendrían una segunda vida con sus versiones en castellano, y que le convirtieron en una estrella en nuestro país -con imitación de Martes y Trece incluida-. Pero eso solo fue una parte de su extensa carrera. 

Hoy, 18 de mayo de 2021, Franco Battiato nos ha dejado, y en el inevitable repaso a su carrera que ahora hacemos todos y todas, nos damos cuenta de la inmensa pérdida que esto supone. Ya no solo para la música, también como un referente de la cultura europea. Battiato era un artista prolífico, que llegó a producir óperas clásicas, o a cultivar una carrera como pintor y escritor. Aparte de tocar una buena infinidad de palos musicales a lo largo de su carrera y no tener miedo a experimentar con la electrónica cuando prácticamente nadie lo hacía. Incluso ya en 2013, se unió a ANOHNI y crearon un curioso proyecto conjunto con el que editaron el disco en directo ‘Del Suo Veloce Volo’. Además, era un artista muy político, y representaba muy bien esa Italia más social que ahora es tan difícil de ver. Llevaba retirado de los escenarios desde 2017, pero, pocos años antes, nos dejó alguna que otra gran actuación en nuestro país. A partir de ese año empezó su retirada, la cual, como todo en su carrera, fue de la forma más reservada posible, en su casa a los pies del Etna, y disfrutando de sus libros, discos y pinturas. Descansan en paz, Franco.


Foto: Adolfo Añino