Expectativas

Mucho cuidado con las expectativas. Al entrar a ver una película como Halloween Ends, es normal esperar ciertas cosas, al fin y al cabo, estamos ante una franquicia originada en el primer slasher, esa obra maestra de John Carpenter en 1978, que dio pie nada menos que a 12 secuelas, ninguna tan buena como la original, algunas de muy poca calidad, pero todas siguiendo el mismo esquema argumental. Michael Myers es un asesino (inmortal) que mata a sus víctimas, una detrás de otra, hasta que solo queda una chica -la famosa final girl-. Un esquema que se puede aplicar, con variaciones más o menos relevantes, a otras sagas como Viernes 13Pesadilla en Elm Street o Scream. Si antes he dicho que todas las secuelas de Halloween responden al mismo esquema, debo admitir que he faltado a la verdad. Ahí está Halloween III: El día de la bruja (1982), en la que ni aparece Michael Myers ni estamos ante un slasher. Aquella tercera entrega es, para algunos, la peor de la franquicia -que rápidamente recuperó a Michael Myers- y para otros -incluyéndome- una de las mejores entregas.

Algo debe pasar con eso de ser una tercera parte, porque en Halloween Ends, David Gordon Green también decide hacer algo bastante diferente a lo esperado. Así que, si pensábamos que íbamos a ver una continuación directa de lo ocurrido en Halloween (2018) y Halloween Kills (2021), nos llevaremos la primera decepción. La historia da un salto en el tiempo y cambia las coordenadas de Laurie Strode -la ya mítica Jamie Lee Curtis, en su despedida- y de su eterno enemigo. Tras un prólogo estupendo, conoceremos a un nuevo protagonista (Rohan Campbell), cuya historia me ha parecido muy interesante. Otra cosa es la relación de esta trama con la saga de Halloween, que puede no ser satisfactoria para todos los fans/espectadores. Pero lo que no se puede negar es que, si vamos al cine a ver un esquema argumental -el del slasher– predecible y de sobra conocido, nos encontraremos con una película de terror que nos mantiene constantemente desorientados, sin saber por dónde vienen los tiros -o las puñaladas-.

Lo mejor es ver Halloween Ends con la mente abierta. En mi opinión, David Gordon Green ha sabido crear un argumento interesante en cada película, con planteamientos interesantes: revirtiendo los roles de asesino y víctima en la primera entrega de esta trilogía, que funciona como espejo de la original de Carpenter; dándole protagonismo al pueblo donde ocurren los hechos -Haddonfield- en Halloween Kills, convirtiendo su película en un comentario sobre cómo reacciona la sociedad estadounidense a las crisis -en la era Trump, claro-; y aquí, en esta última entrega, hablando de temas tan polémicos como el origen del odio, de los asesinatos masivos, y la culpabilización de las víctimas. Para mí, está lejos de ser la peor secuela de Halloween.