Go ahead in the rain, Hanif Abdurraqib (Alpha Decay, 2020)

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Ensayos musicales hay muchos. Incluso diría que, afortunadamente, proliferan en nuestras librerías. Pero pocos se asemejan a Go ahead in the rain: notas para A Tribe Called Quest, del poeta, editor y periodista norteamericano Hanif Abdurraqib que nos propone Alpha Decay. Porque en realidad son tres libros en uno: parte biografía acerca de A Tribe Called Quest, uno de los grupos más influyentes del hip hop, parte memorias de su autor con la música como vehículo, y parte reflexión socio-histórica sobre el papel de la música negra en la cultura popular estadounidense. 

Nacido en Columbus, Ohio, Abdurraqib combina sus poemas con su labor de crítico y ensayista musical —sus artículos han sido publicados en medios como Pitchfork, el New Yorker, The FADER o el New York Times, y recopilados en 2017 en el volumen They Can’t kill us until the kill us—. Una polivalencia disciplinar que le permite ensamblar el jazz, el hip hop, el rock o el R&B con la literatura, la política y la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos. Algo que sublima este Go ahead in the rain, aparecido originalmente el año pasado, junto a su segunda colección de poemas, A fortune for your disaster

Y es que la combinación de estudio cultural, biografía musical y personalísimas memorias hacen de Go ahead in the rain una lectura positivamente inusual. Una en la que la investigación, los proverbiales datos, o la búsqueda de fuentes y opiniones, quedan en un segundo plano frente a las emociones, las sensaciones y las reflexiones de índole más introspectiva. Y, de ese modo, A Tribe Called Quest no son solo motivo de análisis y contextualización musical. Sino que Q-Tip, Phife Dawg y Ali Shaheed Muhammad —sin olvidar a Jarobi White— son el medio del autor para bucear tanto en la cultura popular estadounidense desde «una perspectiva negra», como en la historia del hip-hop e, igualmente, su propia vida. 

La formación original de A Tribe Called Quest de izq. a derecha: Jarobi White, Q-Tip, Ali Shaheed Muhammad y Phife Dawg. Foto: Ernie Paniccioli/Sony Pictures Classics.
La formación original de A Tribe Called Quest de izq. a derecha: Jarobi White, Q-Tip, Ali Shaheed Muhammad y Phife Dawg. Foto: Ernie Paniccioli/Sony Pictures Classics.

Claro, además del grupo favorito de Hanif Abdurraqib, A Tribe Called Quest es una banda que se presta especialmente a esa «amplitud de miras» del ensayo. Combo ¿referencial?, ¿de culto?, ¿efímeramente célebre?, a la que tanto el éxito masivo como la adscripción a una sola corriente dentro del género les esquivó durante toda su trayectoria, al contrario que el reconocimiento de su influencia. Cabezas visibles del movimiento Native Tongues —mentalidad y letras positivas, afrocentrismo reivindicativo, ecléctico uso de samplings y beats— en los 90 junto a De La Soul y Jungle Brothers, los neoyorquinos hibridaron como nadie rap y jazz junto a otras corrientes de la vastísima tradición musical afroamericana. 

Para un neófito total de la carrera de A Tribe Called Quest, la apasionada disección de ésta y sus seis discos —incluyendo We got it from here… thank you 4 your service, ya con la banda extinta tras la muerte de Phife en 2016— por parte de Abdurraqib resulta motivadora per se. Pero es la circunscripción de su legado dentro del continuo de la historia de la música negra —más de un siglo, con énfasis en jazz y blues, hasta llegar a «los ritmos urbanos» y sus nocivos «bandos»—, lo que convierte a Go ahead in the rain en novedoso, ya que permite a su autor hablarnos a su vez de esclavitud, décadas de lucha frente al racismo y la injusticia política mientras desgrana la evolución y conflictos de género. Algo que, tristemente, seguía plenamente vigente en la década de surgimiento y apogeo de A Tribe Called Quest y que, escandalosamente, pervive hoy día.

Aun hay más. Y es que quizás la apuesta más arriesgada de Go ahead in the rain, su faceta más personal y autobiográfica, sea también la más significativa o, al menos, el engarce perfecto entre música y ensayo sociocultural y político afroamericano. Abdurraqib rehúye la erudición, apelando a la propia experiencia y una prosa ágil, elegíaca, cualidades bien reflejadas en la traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona —algún typo de más para una publicación de la siempre impecable Alpha Decay—, brindando algunos pasajes sumamente emocionantes —la narración de la dolorosa fractura entre Q-Tip y Phife, o esas cartas abiertas a sus miembros o a la madre de Phife—. Cierto, así la objetividad se diluye… lo que debería ser normal. A fin de cuentas hablamos de música, no matemáticas. 

A cambio, el de Ohio nos ofrece al mismo tiempo al fan irredento, al joven negro creciendo en unos Estados Unidos todavía hostiles al color de piel, y al apasionado por la música que la convertirá en su modus vivendi. Y de esa forma logra que empaticemos tanto con unos artistas  que, muy posiblemente, no sean demasiado populares para el lector, como con el propio relato del autor. De lo personal a lo político y lo universal. La música como conector humano, motor cultural, y narrador de la historia y el cambio. Pese a la brevedad de sus apenas doscientas páginas, Go ahead in the rain resulta de lo más completo y, sobre todo, intensamente sentido.