Gary Olson, ‘Gary Olson’ (Tapete Records, 2020)

Debut en solitario del que fuera líder de The Ladybug Transistor

Gary Olson es uno de esos viejos conocidos para los amantes del buen pop. Durante casi dos décadas, el norteamericano ha formado parte de The Ladybug Transistor, el que podríamos calificar como el grupo más británico de Brooklyn. Una banda que pasaba totalmente de las modas, y se dedicaba a hacer lo que mejor sabía: canciones bonitas y elegantes. Ahora, Olson, debuta en solitario sin perder ni un ápice de ese buen hacer y esa elegancia que ha caracterizado toda su carrera. 

El álbum de debut del norteamericano se mueve dentro en ese pop deudor de The Prefab Sprout o The Blue Nile. Es decir, pocos momentos, por no decir casi ninguno, para desatarse y dejarse llevar por sonidos algo más crudos. De hecho, tan solo aparece algo de electricidad en las estupendas “Afternoon into Evening” y “A Dream for a Memory”. El resto del disco gira en torno a las guitarras limpias y los instrumentos de cuerda. Solo hay que escuchar esa preciosidad llamada “Navy Boats”, la cual abre el álbum dando protagonismo a las cuerdas y a una trompeta que entra en el momento justo. O la delicada “Diego It’s Time”, en la que consigue uno de los estribillos más bonitos del disco. ¿Quién será el tal Diego?

El pop preciosista y elegante no está reñido con la parte más animada del género. Eso es algo que Olson sabe de sobra, y aquí da unos cuantos buenos ejemplos. Ahí está la acelerada “Some Advice”, en la que incluso se atreve con unos bongos. O la orquestal “All Points North”, donde juega muy bien con la épica orquestal y nos deja todo un himno de eso que llaman chamber-pop. Y si nos vamos a “The Old Twin”, también podemos comprobar que se le da muy bien acercarse a míticas bandas de pop de principio de los ochenta como Aztec Camera o The June Brides. De hecho, es que, cuando se trata de pop, no hay nada que se le de mal a este chico. 

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