En Fragmentos de una mujer el director húngaro Kórnel Mundruczó Jupiter´s Moon (2017)- propone una radiografía de la pérdida. Siguiendo el texto de la guionista Kata Wéber, Mundruczó nos presenta un puente a medio construir como imagen central del relato y gran métafora de la situación de los personajes.

La incomunicación marca la relación de la protagonista, Martha (Vanessa Kirby) y su pareja, Sean (Shia LaBeouf), pero también el vínculo con su madre, Elizabeth (Ellen Burstyn) y su hermana, Anita (Iliza Shlesinger).

La tragedia que separa a estos personajes ocurre durante el parto de Martha, que Mundruczó narra a través de un tenso plano secuencia. El argumento recurre a los controvertidos partos en casa y desarrolla una trama legal que acaba en un juicio, pero lo verdaderamente importante son las emociones humanas.

Vanessa Kirby está nominada al Oscar por componer -nunca mejor dicho- un personaje femenino que debe lidiar con la mayor pérdida posible, con un dolor insoportable que la aísla del mundo. La película incide también en la presión social -madre, marido, familiares y hasta el sistema legal- que sufre Martha sobre cómo se supone que debe gestionar su pérdida.

Lo mejor de la película son sus actores: Kirby está muy bien, pero también cumple LaBeouf y por supuesto Ellen Burstyn, actriz con la capacidad de decir mucho en sus pocas escenas, dándole vida a su personaje con lo mínimo y estableciendo una larga historia generacional de dolor y lucha, de madre a hija y a nieta, en un solo diálogo magníficamente interpretado. 

Fragmentos de una mujer es una película de pequeños gestos que dejan entrever los conflictos internos de los personajes. Estos quedan desnudos al ser colocados por el destino delante de la tragedia y que propone una perspectiva inapelable: la vida no se para por nadie.