8.0
Score

Final Verdict

Nos encontramos, ante un trabajo sólido, con un ritmo bien medido, que recoge cada una de los elementos que hacen grandes a esta formación, la voz de Florence Welch, su personalidad, unas letras que detallan los problemas diarios con la debida sensibilidad.

Pese a lo que pueda parecer, especialmente al ver el título,  no nos encontramos únicamente ante un simple disco de baile. El trabajo ha sufrido, como no, los rigores pandémicos, que cortaron su grabación nada mas iniciarse, lo que ha generado la aparición de las letras más personales, introspectivas  y conmovedoras que nunca nos ha presentado Florence Welch.

Además también padece o se beneficia, según como se mire, de la dicotomía en la producción, por un lado el perseguido productor Jack Antonoff (Taylor Swift , Lana del Rey, Lorde,…), que se ha encargado de la primera mitad del trabajo, y  Dave Bayley ( Glass Animals), que se ha encargado de la parte final.

Sin obviar la intrahistoria que la propia Florence Welch  ha expuesto en todas las entrevistas concedidas sobre la inspiración, que le supuso para la creación de éste quinto álbum,  el fenómeno mediante el cual, entre los siglos XIV a XVI, grupos de personas se reunían para bailar sin parar hasta llegar al paroxismo, denominado “Choreomania, incluso da título al tercer corte.

Con todo esto encima de la mesa, respecto de las canciones que componen «Dance Fever», álbum  nº 1 en ventas  en  las listas británicas nada mas publicarse, se inicia con el que ya fue el primer adelanto, “King, que expone perfectamente lo que es el grupo, canción suave, tranquila, perfecta, que finaliza con los habituales tintes dramáticos y épicos, recogiendo una reflexión sobre la feminidad y la familia.

Se observa un evidente intento de desvinculación definitiva de la penitente identificación con Kate Bush y nos encontramos que el grupo se crece en el momento en que se separan de ese estilo con cortes tan redondos como el relato, sobre el dominio de la ansiedad de “Free (“the dancing set me free”)  que nos recuerdan, sin duda, la versión mas energética  y vitalista de The Nacional, o estupendos temas como “Girls Against Gods”, que rememora tímidamente al héroes de Bowie, “Dream Girl Evil”, acerca del  amor no correspondido, o la catártica “Cassandra, con referencias a la ya superada adicción al alcohol. 

Pero si nos tenemos que quedar con una canción, elegiríamos “My Love, sin duda una de las mejores canciones escritas por Florence Welch, perfecta en la versión dance, y que rinde igual de bien o incluso mejor en la versión acústica que se incluye en la versión Deluxe.

Pero el «Dance Fever» con un inicio energético, liberador y transformador, en su avance se va poniendo mas lento, personal, acústico, hasta desembocar en los 50 segundos de  “Restraint, que te preparan para  el mejor cierre posible, por la vulnerabilidad y  sensibilidad que desprende la rupturista y desesperada con acercamiento al folk de “the Bomb”, donde se nos compara el amor con la  completa destrucción, y, el perfecto himno final “Morning Elvis” con una frase demoledora para cerrar el trabajo “si consigo llegar al escenario, te enseñaré lo que es estar triste”.

Por cierto, si hay intención de adquirir el vinilo, esta vez sin duda la versión Deluxe debe ser la elegida, con la inclusión de cinco cortes con versiones acústicas de “Casandra”, “Free”, “Morning Elvis” y “My Love” que rinden a la perfección, demostrando el camino de ida y vuelta que han recorrido alguno de los temas, y una correcta versión de “Search of Destroy de Iggy Pop.

Nos encontramos, ante un trabajo sólido, con un ritmo bien medido, que recoge cada una de los elementos que hacen grandes a esta formación, la voz de Florence Welch, su personalidad, unas letras que detallan los problemas diarios con la debida sensibilidad, con algunas de las mejores canciones de la banda hasta la fecha, que servirán como un inestimable refuerzo en la evolución mainstream y querencia a la pista de baile a la que tiende el grupo, pero sin obviar unos estupendos matices introspectivos.