Fleet Foxes, ‘Shore’ (Anti, 2020)

El grupo de Seattle nos deja su disco más optimista

A pesar de que muchos no queremos que la pandemia sea una influencia importante en los lanzamientos musicales que vamos a tener en los próximos meses, parece que va a ser algo inevitable. Así que, como no nos va a quedar otra, al menos que sea para ver el mundo desde una perspectiva más optimista. Eso es lo que también ha debido pensar Robin Pecknold, el líder de Fleet Foxes, que vio como el avance de la pandemia en su país le hizo dejar la grabación de este trabajo. Pero, al retomarlo, y después de ver el horror en primera persona –su piso de Nueva York está justo enfrente de un hospital-, decidió que el sonido de este disco tenía que ser más esperanzador, y a ser posible, algo más alegre. Algo que ha conseguido. 

Lo primero que sorprende al escuchar ‘Shore’, es como el sonido de Fleet Foxes se ha expandido hacia otros estilos menos folk. La gran mayoría de este trabajo suena de lo más eufórico, y por qué no decirlo, más accesible. Un buen ejemplo de esto es “Sunblind“, una canción dedicada a los músicos muertos que han aportado algo a su vida, y especialmente a su gran amigo Richard Swift, que se convierte en todo chute de optimismo. Algo que también llevan a su folk de siempre, y a temas tan directos como “Jara” y “Maestranza”. Pero, es más, incluso se acercan a terrenos más comerciales en cortes como “Can I Believe You” y “A Long Way Past The Past”. Y para seguir rizando un poco el rizo, en “Young Man’s Game”, se sacan de la manga un corte acelerado y enérgico, que tiene muy poco que ver con la languidez que suele caracterizar su música.  

Todos estos cambios no significan que hayan dejado del todo de lado su folk más introspectivo. Estamos ante un trabajo extenso, y los de Seattle tienen un poco de todo para sus seguidores. De hecho, lo demuestran nada más empezar, con la bonita “Wading In Waist-High Water”, o en la expansiva “Featherweight”, donde dan buena cuenta de esas guitarras folkies tan envolventes. Y lo bueno es que también lo llevan a terrenos más pop, como es el caso de esa oda a los Beach Boys –Pecknold es un fanático del ‘Pet Sounds’- que es “Going-to-the Sun Road”, en la que, por cierto, podemos escuchar cantar al portugués Tim Bernardes. Y si nos vamos a “Quiet Air / Gioia”, nos encontramos con que, ese optimismo que ocupa los primeros cortes del álbum, vuelve con más fuerza que nunca, y con Pecknold gritando que “no quiere morir nunca”. Nosotros tampoco Rob.  

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