Desde Washington D.C., Flasher han entrado como un torbellino en la escena indie-rock norteamericana. Y no es para menos, en su álbum debut, y en apenas media hora, este joven trío condensa frescura, melodías, potencia y buenos estribillos, dejándonos una de las colecciones de canciones más interesantes de lo que va de año. Sobre todo si sois aficionados al buen rock y a las guitarras distorsionadas.

Flasher es una de esas bandas que va al grano y que no necesita adornar ni extender sus canciones en exceso. La media de duración de sus temas es de tres minutos y poco, y en ellas meten todas sus influencias, que son muchas, y muy variadas. En “Constant Image” hay retazos de punk, algún tema que recuerda a Pixies, o ese deje que Pavement heredaron del kiwi-rock neozelandés. Además de una pasión por hacer algo de ruido que resulta de lo más interesante. Más que nada, porque dentro de esas tormentas guitarreras, hay una claridad que los hace irresistibles. Ahí está la arrebatadora y acelerada ‘Pressure’, todo un trallazo adornado con unos teclados casi inaudibles, pero que cumplen su función estupendamente. Algo que también hacen en ‘Sun Come And Golden’, el delicioso tema con el que se relajan un poco inmediatamente después. Y si ya nos vamos a ‘Business Unusual’, vemos que no tienen problema alguno en meter un saxo. Algo que los hace mucho más interesantes, si cabe.

Taylor Mulitz, Daniel Saperstein y Emma Baker tienen un talento especial para llevar su indie-rock al hit instantáneo. Y lo demuestran muy bien en ‘Material’, un tema que empieza con un bajo que bien podría ser un homenaje al ‘Debaser’ de los duendecillos, y va subiendo de intensidad hasta llegar al climax final, en el que las guitarras rugen y acompañan a un repetitivo y pegadizo estribillo. Y es que, como ya he comentado, su música es muy directa, y esa imediatez que tienen temas como ‘XYZ’, ‘Who’s Got Time?’ o ‘Skim Milk’, hace que nos quedemos a las primeras de cambio con sus canciones. Además, por si esto fuera poco, saben ponerse más esquivos sin perder la frescura. Ahí está la oscura y algo extraña ‘Harsh Light’, o esa ‘Punching Up’ en la que se acercan a los Jesus and Mary Chain más ruidosos.

Constant Image” no solo es uno de los debuts más notables del año, también es la prueba de que, por mucho que quieran matarlo, el indie-rock sigue muy vivo.