Nuevo fin de semana de BIS Festival en La Deskomunal de Sants con dos conciertos que prometían ser de lo mejorcito del ciclo de conciertos organizados desde este clásico de las muestras de emergentes independientes de la capital catalana.

Con todo y a decir verdad, en el día de hoy poco de emergentes tenían los dos protagonistas de la noche, ya que ambos grupos lucen una trayectoría larga en el tiempo. Por una parte, Flamaradas, que presentaba ese estupendo trabajo titulado “El rumor eterno de la autopista“, y por la otra, unos sorprendentemente engrasados Alberto Montero (y eso muy a pesar del parón pandémico), que también presentaban disco, “El desencanto” (que por cierto, de desencanto nada viendo como se lo curraron en el escenario). El buen hacer de las dos bandas confluyó además en un sonido perfecto que pone a esta nueva sala en la palestra como ejemplo de buena sala de conciertos de tamaño medio a pequeño, tanto por su diseño como por lo bien que suena. No se puede pedir más a una jornada de conciertos.

Abría la noche la cadenciosa fuerza de Flamaradas, que presentaban ese último y extraordinario trabajo y que durante la velada oscilaron de forma perfecta entre temas llenos de intensidad (como en la energía contenida que desprendía “Cuando los anarquistas podían ser banderilleros”) y temas de ritmos más pausados (como la del preciosista tema que le seguiría, “Casas en la arena“). También delicada sonó “La jaula (lamento del cantor cautivo)”, escrita (dice su autor) en un mal día y que más bien habla de las miserias de hacer canciones.

Después vendrían pepinazos como el tema que da título al último disco, “El rumor eterno de la autopista” (o como hacer una ensoñadora canción de un ruido a priori nada agradable producido por los coches que pasan por la autopista), “Perro rojo” (el can de los sueños de Dani Flamaradas) ó la evocadora “Farolillo (de las vidas breves)”, con peculiar arranque a la guitarra de Dani incluido (que por cierto experimentó con pedalera nueva), canciones que daban forma durante el set a ese gran disco editado en plena pandemia.

Tampoco faltó algún tema recuperado de su anterior trabajo, como la vigorosa “Agitando los brazos” y su ‘eh eh eh eh’ que dan ganas de cantar al unísono a gritos (en este caso, eso si, sentaditos y guardando la distancia de seguridad como exigía la normativa). En definitiva, un primer concierto de la noche que colmó plenamente las expectativas que provoca Flamaradas en cada uno de sus conciertos.

Buscando un lugar donde vivir” abría el concierto de Alberto Montero, que en formato cuarteto iban a desgranar principalmente los temas pertenecientes a su último trabajo. Ya en esta primera canción la banda suena, como decía al principio, sorprendentemente engrasada a pesar del parón pandémico. La cosa promete. Después, “Mientras cae la oscuridad”, otra de de “El desencanto”, donde la finiquita con ‘Llegara el día en que todo sea tarde’, aunque nunca es tarde para ver en directo a Alberto Montero y disfrutar como hicimos en La Deskomunal.

Siguieron composiciones como “No sé”, donde ejercita estupendamente los diferentes registros de su voz variando sus tonos,o “Cuando todo caiga”, tema que nos recuerda de alguna manera a Love. Editaban el mismo día del concierto un nuevo single del disco, “Contigo” y no faltó esta noche. ‘Todo lo que decir, todo lo que empezar, Todo lo que escribir, todo lo que inventar lo pintaré contigo.’, preciosa letra. Luego, “Le Soleil”, interpretada en parte en francés por Laetitia Sadier en el disco, la cual no estaba presente (qué pena), aunque sí Xavi, el bajista que acompaña a Stereolab y que forma parte de la banda de Alberto Montero desde hace muchos años.

Luego llegarían canciones como el que da título al nuevo disco, “El desencanto”, seguida de “Mandamientos“. A partir de aquí, el concierto adquiere más vigor con composiciones como “Mira“, seguramente la canción con más garra del cancionero interpretado en esta noche de BIS por Alberto Montero, y que sonó impresionante, corta pero intensa. Y sí, “Todo es cíclico”, como reza esta canción que también bordaron y también sonó potente y con dejes de experimentación. “Lluvia” fue otra de las que sonaron impresionantes, y la verdad es que el final de set nos conquistó al mostrarse como una banda de fuerza intensa y no solo de canciones tranquilas como aveces podemos clasificar al cancionero del valenciano.

Para rematar la actuación, “Madera Muerta”, uno de los clásicazos de Alberto Montero, ponía punto final a otra jornada del BIS extraordinaria por la calidad de lo visto encima del escenario de la coqueta sala La Deskomunal. Y por supuesto, una vez más, quedó demostrado el dicho de que la cultura es segura, y si es con dos grupazos, aún mejor.