Es la comedia romántica sin duda, uno de los géneros que más explota el Cine Independiente Americano y “Audrey the trainwreck” es un buen ejemplo de ello.

Dentro del subgénero conocido como Mumblecore (término acuñado por un técnico de sonido que al escuchar como los actores en vez de hablar, murmuraban sus diálogos), esta cinta del debutante Frank V. Ross sería uno de los más destacados títulos de los últimos años.

También conocido como Neorrealismo digital o Slackavettes (término que nace de la unión de la palabra Slack: “flojo” y el apellido del cineasta John Cassavettes) este subgénero se caracteriza por ser películas de muy bajo presupuesto, rodadas en vídeo cámara en mano, con actores no profesionales, mucha improvisación, realismo y sonido pésimo. Su principal referente sería por supuesto el cine de John Cassavettes, padre del Indie USA.

Este cine barato se impone como un cine de corte generacional en el que se refleja una juventud avocada al vacío en la era digital, una “generación perdida”.

Audrey the Trainwreck” es una oda a lo cotidiano, el retrato de Ron (Anthony Baker), un joven que asume la rutina en la que se ha convertido su vida y que se enamorará de Stacy (Alessi Waser), así sin más.

Una película que técnicamente es deficiente, repleta de conversaciones banales pero que nos acerca otro modo de hacer cine, muy cercano al concepto “do it yourself” y que es un buen ejemplo de un determinado movimiento generacional que hay que tener en cuenta dentro del Cine contemporáneo.