9.0
Score

Final Verdict

Se diría que Palau no puede perfeccionar más las ideas que ha ido desarrollando en los tres últimos años, con lo que sería comprensible que Parc fuese un punto y seguido antes de algún giro aún inesperado.

Palau sigue firme en la construcción de una carrera en solitario con un sonido único, cada vez más seductor y minimalista (una construcción sonora que, de paso, va trasvasándose al resto de las producciones que Palau realiza para Hidden Track, el sello liderado por Louise Samson (compañera de Palau en los seminales Animic). 

En cierta manera, la crítica de este Parc podría ser la misma que este Indienauta habría escrito para contar con entusiasmo las impresiones del anterior trabajo de Palau (Kevin, 2020). En ambos casos hablamos de discos de 9 temas y apenas 30 minutos de duración, donde impera un afán por reducir los arreglos a la mínima esencia sin que eso nos condene a la austeridad o a la crudeza. Esta senda ya se dejaba notar en su disco del 2018, Blanc, donde se daba comienzo a lo que de momento puede parecer una trilogía estilística que, en cualquier caso aleja a Palau ¿para siempre? de los esquemas de cantautor nickdrakesiano que marcaron su comienzo a solas en el disco L´aigua Del Rierol (2012).

El caso es que Parc es más de eso, pero más a saco y más certero. Se diría que Palau y su inseparable productor han encontrado un ideario, y han ido aprendiendo a serle fieles, casi de manera dogmática, pero abriendo a la vez infinitas variaciones casi imperceptibles que hacen que la cosa seduzca constantemente sin perder nuestro interés.

¡Qué contemporáneo y qué juvenil suena este Palau en todo momento! Cualquier millenial que, antes de dejarse seducir por las ínfulas castizas del último Tangana, sólo ha consumido trap, R´n´B y música electrónica podría tomar a Palau por uno de los suyos. Y, sin embargo, las composiciones de estos discos de Palau también hablan el idioma de los indies de viejo cuño (los que adoran a los cantautores canónicos) y hasta en ocasiones se diría que su modus operandi no está tan lejos del del Mac DeMarco más inspirado.
Una seña que distingue a este Parc es el mayor alcance de muchos de sus grooves, ganchos y sonidos, lo cual dan lugar a temas de gran potencial comercial como Perfecte o, incluso, Amor, que hipnotiza a pesar de (o gracias a ) su gamberro tratamiento vocal.

Se diría que Palau no puede perfeccionar más las ideas que ha ido desarrollando en los tres últimos años, con lo que sería comprensible que Parc fuese un punto y seguido antes de algún giro aún inesperado. Pero igualmente disfrutable sería que Palau se quedase en este territorio de manera indefinida, disfrutando y haciéndonos disfrutar de un hallazgo que le convierte en uno de nuestros creadores más admirables.