De una idea tan sencilla como aplicar la estructura dramática del clásico moderno Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993) a un slasher de espíritu noventero –Scream (Wes Craven, 1996) y sus secuelas y derivados- surge una película tan divertida como Feliz día de tu muerte.

Como si Sidney Prescott (Neve Campbell) cobrase consciencia de que vive atrapada en la misma película tras 3 secuelas siendo perseguida por el famoso Ghostface. Aquí la protagonista es Tree -Jessica Rothe tuvo un pequeño papel en La La Land (2016)- típica scream queen descerebrada y repelente que muere a manos del típico asesino enmascarado. La novedad es que, tras morir, Tree se ve condenada a repetir el día de su muerte -que encima es su cumpleaños- una y otra vez. Esto da pie a un whodunit en la línea de la mencionada Scream o de Sé lo que hicisteis el último verano (1997), ya que, entre muerte y muerte, esta “víctima en serie” intentará descubrir la identidad del asesino para escapar del bucle en el que se encuentra atrapada.

Lo interesante de esta propuesta, además de los momentos cómicos, es que los personajes evolucionan: con cada reiteración descubrimos nuevos aspectos que matizan lo que en principio son estereotipos del cine de terror. Tree se convierte en una final girl más humana y su actitud inicial se transforma hacia actitudes con las que el espectador puede identificarse mejor. Por otro lado, la repetición o variación de un mismo relato se confirma como una tendencia clara del cine reciente, una expresión cinematográfica del mito de Sísifo -ese que vive condenado al esfuerzo inútil, a empujar una roca cuesta arriba por una colina solo para verla caer por el otro lado-. Recordemos sobre todo, Al filo del mañana (2014), muy similar en sus postulados, pero aplicados estos a la ciencia ficción bélica en la línea de Starship Troopers (1997). Pensemos también en los androides del parque temático de Westworld, serie en la que cada decisión de los personajes robóticos cobra especial importancia para cambiar su destino. Esto hace pensar además en los universos paralelos de Coherence (2013) o en las paradojas temporales de Interstellar (2014) y La llegada (2016).