8.0
Score

Final Verdict

Feeble Little Horse entregan un segundo trabajo en el que el shoegaze se fusiona con guitarras folk, con sonidos más pop, con alguna caja de ritmos, y hasta con alguna voz pitufada. Y esa locura hace que el resultado sea de lo más interesante.

Feeble Little Horse no pierden el tiempo. La banda se formó en Pittsburgh a principio de 2021, cuando Ryan Walchonski y Sebastian Kinsler, que en ese momento estaban en la universidad, decidieron unir fuerzas y hacer música juntos. Y en tan solo unos pocos meses después ya tenían un nuevo miembro a la batería un EP de debut. Después vino su primer elepé, donde ya aparecía en los créditos Lydia Slocum como bajista y compositora. Y ahora vuelven con su segundo álbum. Así que podíamos decir que en apenas dos años han formado la banda, conseguido un contrato discográfico con un sello importante como Saddle Creek, y se han hecho con una colección de canciones ha entusiasmo a los medios musicales de medio mundo.

Muchos os preguntareis qué es lo que tienen Feeble Little Horse para que estén recibiendo toda esta atención. Y la respuesta más adecuada es que llevan la música de guitarras a un mundo bastante personal. Porque, los podríamos meter dentro del carro del shoegaze por el sonido y la crudeza de sus guitarras, pero sería totalmente injusto. Sobre todo, porque aquí también entra en juego una faceta más pop y dulce que nada tiene que ver con ese estilo. O incluso un pequeño lado folk. Además, no tienen problema en que sus canciones tengan unas estructuras de lo más raras. Y tampoco le hacen ascos a meter una caja de ritmos o a pitufar las voces en algún momento. Lo que hace que su propuesta suene de lo más llamativa.

Girl With Fish’ se abre con “Freak”, un escueto tema en el que nos dejan una distorsión de lo más sucia. Pero eso se contrarresta con la voz dulce, y muy melódica, de Slocum, y con una sección rítmica de lo más perezosa. Esto es una constante a lo largo de casi todo el álbum, que está lleno de melodías enormes que se llenan de suciedad y se dejan llevar por una batería que va cámara lenta. Ahí tenemos “Steamroller”, un tema donde las guitarras se van volviendo más ruidosas a medida que la canción va avanzando. O esa “Sweet” que se desenvuelve entre abruptos cambios de ritmo. Y si nos vamos a “Pocket”, nos encontramos con un tema que empieza de la forma más delicada y termina en sucísima tormenta de guitarras que entra de la forma más bestia posible.

Hay otra razón para sacar a Feeble Little Horse de la etiqueta shoegaze más estricta. Y no es otra cosa del uso de las guitarras acústicas que prácticamente se adentran en el folk. Pero claro, como todo, lo hacen a su manera. Así, nos encontramos con “Tin Man”, un tema que empieza como si fuera uno de Big Thief, y termina como si fuera uno de My Bloody Valentine. Algo parecido a lo que ocurre con “Sweet”, aunque aquí la suciedad es menos intensa. Y si nos vamos a “Station”, vemos que ni siquiera necesitan pisar el pedal de distorsión para que su propuesta funcione. De hecho, cierran el disco con la estupenda “Heavy Water”, donde esa distorsión es casi es una anécdota.