Primero, una breve introducción

La historia de Xavier Amin Dphrepaulezz (su verdadero nombre) da para escribir una novela. Procede de una familia de de 14 hermanos, con un padre musulmán de origen somalí fundamentalista religioso. A los doce años se fue de casa, vivió en un hogar de adopción y en la calle, traficó con drogas, … A los 18 empezó a tocar instrumentos, a ir a la universidad (se hacía pasar por estudiante), y el ejemplo de Prince le ayudó a ser autodidacta. Su primer disco se lo editó Interscope bajo el nombre de Xavier, pero poco después sufriría un accidente que lo dejaría tres semanas en coma. Pasó años sin prácticamente dedicarse a la música, salvo su participación en alguna banda de punk-blues. En 2014 se presentó a un concurso de la emisora NPR y lo ganó, empezando así a remontar su carrera. Después vendrían los premios Grammy y varios discos excelentes.

Y ahora, la crónica del concierto

Aunque ya había pasado anteriormente por Madrid y había tenido buenas críticas, esta era mi primera ocasión para ver a Fantastic Negrito en vivo. Venía a presentar White Jesus Black Problems, su último trabajo, que está cuajado de buenas canciones.

Tengo que reconocer que iba con cierta precaución, porque casi todos los cantantes o grupos de blues/rock/soul de ahora no me acaban de convencer: suelen tocar muy bien, pero las canciones suenan como otros cientos de temas clásicos y no aportan nada nuevo. Me pasa con Curtis Harding, Gary Clark Jr., o Vintage Trouble, por nombrar a alguno. Pero esta vez fue distinto. La de Fantastic Negrito es una propuesta mucho más auténtica y personal, quizá más variada, y mucho más interesante en vivo. Quizá el truco es el que él mismo suele comentar en las entrevistas: no quiere hacer canciones de blues, sino buenas canciones.

Fantastic Negrito

En un Independance Club prácticamente lleno (y eso que era ya mediados de julio y veníamos del MadCool, las Noches del Botánico y otra serie de festivales), Fantastic Negrito se presentó al público madrileño con su banda (guitarra, bajo, teclados y batería) para ofrecer más de una hora y media de estupendas canciones de su último trabajo y de Please Don’t Be Dead (2018) principalmente (de Have You Lost Your Mind, su álbum de 2020, sólo interpretó Chocolate Samurai). Estuvo ligeramente hablador y el espectáculo no decayó en ningún momento. El quinto tema fue la única versión de la noche, un Ain’t No Sunshine algo más gamberro que el original, que sonó a gloria.

El sonido no fue malo, pero la voz de Xavier se empastaba con la música, lo que hizo que perdieran un poco de brillo las canciones. También me resultó curioso descubrir que no ha recuperado totalmente su brazo derecho después del accidente (tiene una movilidad del 40%), pero eso no se notó en absoluto.

Cayeron los temas que está interpretando habitualmente en esta gira (con pocas variaciones), aunque la anécdota fue que, cuando llevaba un tercio de concierto, cogió un papel con el repertorio y lo estuvo estudiando un rato, como si no tuviera claro qué iba a tocar esa noche (al final del concierto comprobé que sobre el escenario había dos “setlist” diferentes, uno con 19 canciones y otro con 22, aunque creo que no siguió exactamente ninguno de los dos). Cayeron temas como Higher Bidder, Oh Betty, Chocolate Samurai, They Go Low, Nibbadip, In the Pines, A Boy Named Andrew o Plastic Hamburgers; unos más funk, otros soul-rock, pero todos con su sello personal y una gran calidad. Terminó el concierto con dos bises, pero podría haber seguido media hora más, que el público lo hubiera agradecido.

A ver si otros siguen su ejemplo y se revitaliza la escena de la música negra con propuestas tan interesantes, personales y buenas como la de Fantastic Negrito, que declara que él escribe “música de raíces negras para todos”.

Fotos: Adolfo Añino