8.0
Score

Final Verdict

Ezra Furman se confirma como una de las grandes compositoras del rock actual con ‘All Of Us Flames’. Un disco estupendo en el que vuelve a diseccionar a la sociedad estadounidense, y en el que sigue analizando el choque entre su religión y su identidad sexual.

Ezra Furman se ha convertido en una de las artistas más interesantes del actual panorama musical norteamericano. Su visión de la sociedad actual de su país, la cual, evidentemente, se apoya en su condición de persona trans, nos ha dejado algunas canciones absolutamente brillantes. Sobre todo, desde esa barbaridad de disco llamada ‘Transangelic Exodus’. Además, parece que, poco a poco, y gracias a su papel en la banda sonora de la serie ‘Sex Education’, va llegando a un público más joven. Algo curioso, porque su música cuenta con un claro sabor añejo en el que, incluso, se va a sonidos propios de los cincuenta y los sesenta. Lo que demuestra que, si cuentas una buena historia, al final, da igual el envoltorio.

All Of Us Flames’ es un trabajo en el que Ezra Furman deja de lado el sonido punk y lleno de rabia de su anterior álbum, con el que, incluso, llegó a quedarse sin voz de la fuerza con la que cantaba esas canciones. Y es que, aunque sigue mostrándonos las dificultades que tiene que afrontar una persona trans en su país, y que es un disco compuesto en plena pandemia, hay un poso de esperanza en estos temas. Quizá, porque, según ha confesado ella misma, ahora, por fin, empieza a ver que hay un cambio a mejor y puede sentirse orgullosa de su identidad. Aunque también vuelve a diseccionar el choque que esto produce con su religión judía.

Furman deja las cosas claras nada más empezar. “Trains Comes Through” es un tema con un claro sabor añejo en el que la influencia de Bob Dylan no puede estar más presente. Y hay que reconocer que sabe muy bien cómo manejar las enseñanzas del mítico artista de Minnesota. Principalmente, porque las impregna de esa producción algo sucia –John Congleton vuelve a estar a los mandos- que adorna sus últimos trabajos. Además de su voz desgarrada, que hace que canciones como “Book Of Our Names” y “Poor Girl A Long Way From Heaven” resulten de lo más emocionantes. Como ese bonito homenaje a ‘El club de los cinco’ que se marca en “Ally Sheedy in The Breakfast Club”. O esa “Dressed In Black”, en la que echa la vista un poco más atrás y se va a los grupos de chicas de los sesenta.

Hay otra influencia que resulta bastante evidente en la música de Ezra Furman, y no es otra que Bruce Springsteen. La artista de Chicago se ha convertido en una experta en fabricar himnos de rock crudo, pero tremendamente épicos. Solo hay que escuchar esa “Forever in Sunset” que sirvió de primer adelanto. Es una canción emocionante que cuenta con un estribillo vibrante que entra casi de improvisto. Además de ese órgano tan sumamente pegadizo. Una formula que también sigue en la igual de estupenda, y algo más sintética, “Lilac and Black”. O incluso en “Throne”, que es un poco más escurridiza, pero que también explota en un gran estribillo. Aunque sí es cierto que prefiere cerrar con una faceta más intima y entregar una delicada balada al piano llamada “Come Close”.