Con la sana intención de entretener, Explota Explota parte de una idea que tenía que ocurrírsele a alguien tarde o temprano: un musical con las canciones popularizadas por Rafaella Carrà en España -y en Italia, claro-. La elección del repertorio musical no solo es una jugada comercial muy hábil -varias generaciones conocen estas canciones, auténticos clásicos del karaoke de toda la vida- sino que marca el tono de la película dirigida por el debutante Nacho Álvarez. Las canciones de Carrà marcaron una época inocente y optimista, que también escondía un tiempo oscuro de represión. Sobre esta dualidad se sostiene la historia que firman Eduardo Navarro y David Esteban Cubero, partiendo de una idea original del propio Álvarez.

 ‘La Carrà’ fue progresista y feminista -para su época- y rompió tabúes, precisamente en TVE, en cuyos estudios ocurre Explota Explota, que, perdonen el chiste malo, explota esa nostalgia convirtiendo aquella época en una explosión de color, ropa hortera y pelucones -la película está nominada al Goya por su diseño de vestuario y maquillaje y peluquería-. Como en todos los musicales, aparece aquí una realidad idealizada, en la que el amor entre un joven censor de televisión, Pablo (Fernando Guallar) y una adorable aspirante a bailarina, María (Ingrid García-Jonsson), es lo más importante del mundo. Como suele ocurrir en las comedias románticas, la amiga graciosa se roba el show, y aquí cumple -como siempre- una eficiente Verónica Echegui, nominada al Goya como mejor actriz de reparto. El resto del elenco de actores se completa con unos cumplidores Pedro CasablancFernando Tejero y Natalia Millán. Pero al conjunto le falta chispa y a los números musicales -abundantes- les falta brío en la puesta en escena y unos números de baile más trabajados.