Explosions in the Sky, sala BARTS, Barcelona (03/02/2020)

El post-rock de Explosions in the Sky celebra dos décadas de épica guitarrera.

La banda tejana Explosions in the Sky, que actualmente se encuentra de gira mundial celebrando su vigésimo aniversario, ha hecho doble parada en nuestro país. El pasado domingo fue el turno de La Riviera, en Madrid, y el lunes hacían lo propio en la sala BARTS de la Barcelona, donde agotaron entradas.

Ante una sala abarrotada en la que reinaba un absoluto silencio, el cuarteto –que en directo incorpora a un quinto miembro, el multi instrumentalista Jay Demko– derrochó vigor durante hora y media con un recorrido por prácticamente toda su discografía (solo faltó representación de dos de sus siete discos: “The Rescue” y “Take Care, Take Care, Take Care”).

EITS son conocidos por sus temas instrumentales de duración generosa y estructura consistente: sinfonías suaves de guitarras melódicas y baterías a tempo lento y constante que evolucionan en crescendos dramáticos y culminan en clímax explosivos. Esta fórmula magistral sigue funcionando tanto en sus trabajos como sobre el escenario.

La calma delicada de los primeros punteados de “A Song for Our Fathers”, de su primer disco, “How Strange, Innocence”, pronto devino en una primera progresión sonora algo contenida que sirvió para dar paso a uno de sus temas más cinematográficos, “The Birth and Death of the Day”. Cerrando los ojos, era posible trasladarse a un filme dramático de gran calado con posible lagrimilla incluida.

El componente emotivo de la música los norteamericanos es otro de sus rasgos definitorios. Esta emocionalidad que transmiten todos sus discos –triunfal, pero con un fuerte componente melancólico– es también palpable sobre el escenario, donde cada tema es un despliegue de intensidad emocional no apto para todos los públicos.

Sin un líder o compositor principal, EITS son una banda con una clara vocación colaborativa, algo que es patente también en las dinámicas que se establecen entre sus miembros durante el directo. Con doble bajo, “Greet Death” sonó majestuosa, vibrante y cálida. Una iluminación rojiza y saturada contribuyó a encender los ánimos del público, que arrancó en aplausos y vítores.

Sonó “Your Hand In Mine” y, con ella, mis “explosiones en el cielo” favoritas. Entendí por qué, si tuviese que quedarme con uno de sus siete álbumes, “The Earth Is Not a Cold Dead Place” sería, sin duda, el elegido. Sin perder el carácter emotivo y cinematográfico marca de la casa, este es posiblemente el disco más luminoso y tal vez también el más romántico (en todos los sentidos de la palabra). Tuve la impresión de que el resto de almas que llenaban la sala compartían esa sensación conmigo, y lo mismo ocurrió al final, mientras sonaba el que sería el tema de cierre, “The Only Moment We Were Alone”.

Manteniendo en todo momento la fineza de su sonido y sin llegar a romper tímpanos, EITS dejaron constancia de un saber hacer que han ido perfeccionando a lo largo de dos décadas y que los ha convertido en una de las bandas más influyentes del post-rock internacional (siempre con el permiso de Mogwai Godspeed You! Black Emperor).