Dioses, héroes y monstruos

En la elipsis más larga de la historia del cine, Stanley Kubrick utilizaba un corte para transformar un hueso lanzado al aire por un homínido prehistórico en una nave espacial futurista. Antes, aquel homínido había aprendido a utilizar dicho hueso como arma tras entrar en contacto con un misterioso monolito. En Eternals, película dirigida por la oscarizada Chloé Zhao –Nomadland (2020)-, el arma de cobre entregada por Thena (Angelina Jolie) a un sumerio hace seis mil años aparece luego en una pantalla en Piccadilly Circus en el Londres del siglo XXI. Una transición igual de atrevida, aunque mucho menos pretenciosa, que la magistral idea de Kubrick. 

Precisamente, fue Jack Kirby, uno de los artistas más importantes del siglo XX, el encargado de hacer la adaptación de 2001: Una odisea del espacio (1968) para Marvel Comics en 1976: el mismo año en el que se editaban sus Eternos, creados en solitario y sin la colaboración de Stan Lee. En aquella serie también se apuntaba que la intervención de una inteligencia extraterrestre había catapultado la evolución y el progreso de la vida humana en la Tierra. Aquellos superhéroes creados por Kirby eran muy diferentes del resto de personajes de la Casa de las Ideas: no estaban integrados en el Universo Marvel. No entraba en los planes del creador del Capitán América, los Cuatro Fantásticos o Hulk que sus caminos se cruzaran. Pero tiempo después, con la colección ya cancelada, el editor y guionista Roy Thomas decidió introducir a los Eternos en la serie protagonizada por Thor para darle un cierre al argumento iniciado por Kirby. 

Los Eternos que llegan ahora a los cines, tampoco encajan del todo en lo visto en las películas del Universo Marvel Cinematográfico. Tienen un sabor muy diferente. Estamos ante una película de personajes, que abarca miles de años de historia terrestre. El guión es bastante lineal y sencillo, a pesar de sus continuos e interesantes viajes al pasado histórico por la vía del flashback. Pero, aunque estos héroes se enfrentan al fin del mundo, Zhao no coloca ante ellos una amenaza clara ni personificada en un villano como Thanos o Loki. Aquí son los conflictos internos de los personajes y su interacción como grupo/familia lo que impulsa la trama. Es verdad que, como en toda película de Marvel Studios, hay mucha acción, efectos especiales -los poderes de Sersi son muy originales y chulos- y bastante humor. Pero Eternals es una película más grave, más seria. Sus superhéroes son mucho menos cotidianos de lo acostumbrado en Marvel, más distantes, quizás como los de DC Comics -a los que curiosamente se hacen referencias explícitas y es que entre los Eternos hay un Superman, una Wonder Woman y hasta un Alfred-. Sus antagonistas, los Desviantes -muy interesante su diseño, como formado por cuerdas- funcionan como monstruos sin demasiada entidad y, aunque comienzan a evolucionar de manera interesante, no acaban de desarrollarse. 

Eternals es una película diferente porque prefiere centrarse en ideas temáticas antes que en sus giros argumentales. Brilla, por ejemplo, en su planteamiento -fiel a la idea original de Kirby- de buscar las equivalencias entre los superhéroes de tebeo y los mitos de diferentes culturas: la sumeria, la egipcia, la griega, la romana y hasta la inca o la azteca. Hay también cierto tono del antiguo testamento, con los inmensos Celestiales ejerciendo de dioses distantes, vengativos, que piden ser obedecidos, aunque sus decisiones no sean justas. Son dioses que representan antes a la naturaleza que a una moral maniquea. Los héroes interpretados por Salma HayekAngelina JolieRichard Madden, y Gemma Chan -entre otros- vienen de otro mundo, pero se descubren humanos en sus dudas sobre su papel en el mundo. Y esta es una metáfora de una idea presente en la breve filmografía de Zhao, la de la relación entre el ser humano y su entorno: la familia, la sociedad, los medios de producción -la intención frustrada de Phastos (Brian Tyree Henry) de intentar facilitarle el trabajo a los humanos- y sobre todo con el planeta mismo -el empeño de Zhao de colocar a sus héroes en hermosos paisajes naturales-. 

De marcado acento ecologista, Eternals es probablemente una película de Zhao antes que de Marvel -ahí este ese plano de una silla de montar que remite seguramente a The Rider (2017)-. Toda una sorpresa en unos estudios que habían marcado férreamente las líneas a seguir a sus directores y que aquí se permiten el lujo de un producto atípico pero interesante que reflexiona sobre la figura del superhéroe como lo hizo el Watchmen de Alan Moore. ¿Merecemos ser salvados?