La música, por supuesto, es obra del magistral músico de Salzburgo, su grito a la muerte, su miedo hecho melodía, su ansia musicada. En marzo de 1791, un personaje anónimo vestido de gris visitó Mozart y le encargó el Réquiem. Después se supo que era un enviado del conde Franz Walsegg que quería la música para el funeral de su esposa. Pero Mozart, enfermo, fatigado e influenciado por la francmasonería, quedó conmovido: era su destino. Aquel personaje era la Muerte que venía a buscarlo. Murió a los 35 años sin poder acabar aquella gran obra y después de haber mirado a la muerte a los ojos.

Mozar, Salieri i el Rèquiem inacabat
Director: Quim Lecina
Interpretes: Quim Lecina, Toni Sevilla