Antes que nos deshagamos entre ola y ola de calor —vaya papelón están haciendo los negacionistas del cambio climático—, acudo raudo a honrar la tradición del «Especial recomendaciones veraniegas 2022» con una batería de propuestas tan amplia que he decidido dividir el artículo en dos partes. Esta primera, dedicada a la literatura —con amplitud de miras en los géneros—. Y la segunda, disponible en breve, que será un variado cajón de sastre donde cabrán música, periodismo, ensayo, deporte… Siempre con la voluntad de sugerir lecturas para cualquier tipo de lector. ¡Comenzamos!

Siempre medianoche, Jerry Stahl (Malas Tierras, 2022)

Arrancamos el «Especial» con una autobiografía de una potencia inusual, destinada a convertirse —sé que es retorcido, pero este tipo de lista existe— en una referencia de la «literatura yonqui». Y es que Jerry Stahl captura excepcionalmente el brutal contraste de una vida, aparentemente exitosa —era una pluma de moda en los ochenta, artículos en todas partes y guiones para series como Luz de luna, Alf o Twin Peaks—, que se va consumiendo de forma demencial a causa de la adicción. Siempre medianoche es sombría, un pozo inmundo de toxicidad y habilidades autodestructivas. Sin embargo, al mismo tiempo el escritor y guionista de Pittsburgh, de prosa afiladísima, es capaz de hacernos reír —siempre entrecomillado— ante tanta situación delirante vivida. Unas memorias de un superviviente con una privilegiada capacidad descriptiva y emocional. Tanto de la caída al abismo y el desgarro vital, como del absurdo de esa irrealidad de un ascenso social permanentemente narcotizado. Alienación made in HollywoodRaül Jiménez    

La épica de las estrellas matutinas, Rudi Erebara (Ginger Ape, 2022)

Pasamos a una novela de denuncia política que me hace especial ilusión destacar. Por varios motivos. Primero, porque supone el regreso a la sección de Ginger Ape. Segundo, por traernos un pedazo de historia nada conocida por estos lares: la larguísima dictadura de Enver Hoxha en Albania. Y tres, la más importante, porque estamos ante un verdadero «librazo» —por extensión y enjundia—. Inspirado en el caso del pintor Edison Gjergo y su cuadro titular —condenado a ocho años de cárcel por la «degenerada» obra—, La épica de las estrellas matutinas nos sitúa en otoño de 1978, cuando un sonoro ridículo del régimen —un diluvio se lleva por delante los fastos del Jubileo del amado Dirigente por su 70º aniversario— exige depurar responsabilidades y castigos ejemplarizantes. Chivos expiatorios, como el pintor Sulejman —un blanco fácil al que convertir en «el enemigo interno»—. Erebara, también pintor, plasma a la deprimente perfección los perversos entramados de ese burocrático monstruo de artificialidad, absurdo y cruel deshumanización llamado Dirección de Seguridad del Estado (Sigurimi). Su texto sobrecoge, ya sea vía lo tétrico o lo rutinario, acompañando al lector a un viaje por los intestinos de la dictadura. Un microcosmos de vigilancia, uniformidad y estigmatización del paria liderada por privilegiados, ineptos y soplones. Leer para conocer… y no olvidar. Raül Jiménez  

El maestro y Margarita, Mijáil Bulgákov (Navona, 2022)

Si lo que se prefiere es un clásico de la literatura universal, en este «Especial» tenemos uno mayúsculo —supone también el feliz retorno a la sección de la gran Navona— que, además resuena con singular fuerza en estos meses de cruel «guerra de Putin». En la prodigiosa El maestro y Margarita se combinan fantasía e imaginación desbordantes. Extraordinaria capacidad narrativa. Una ácida, y total, sátira de la sociedad soviética —las hostias de Bulgákov no van dirigidas sólo a la corrupción y estulticia del régimen estalinista, sino a la aburguesada escena literaria—. Y personajes absolutamente memorables: Woland (más conocido por Satán), el gato Behemoth —cualquiera de la extravagante corte diabólica valdría—, o la pareja titular… Es una novela alambicada, cierto. Escenarios diversos. Múltiples líneas argumentales. Referencias y paralelismos bíblicos. Una historia de amor larger-than-life. O la mordaz parodia de esa Rusia, epítome de las debilidades de la naturaleza humana. Pero es un enredo del que el lector no querrá salir. ¿Os suena una «cancioncilla» llamada «Sympathy for the devil»? Está todo aquí… Raül Jiménez  

Memorias de una beatnik, Diane di Prima (Las afueras, 2022)

Cambio radical de tercio con Memorias de una beatnik, con el que pisamos terreno underground y… mucho más subido de tono. Pese a su título, la obra de la poetisa Diane di Prima entronca directamente con un relato de iniciación, formativo, principalmente en dos direcciones: el de la experimentación sexual y sentimental, y en el terreno artístico. Libérrima y, claro, muy libertina, flirteando —el eufemismo es rotundo— desprejuiciadamente con la ficción erótica, su texto posee una extraña electricidad y magnetismo. La autora de Brooklyn logra encapsular sus años cincuenta, en plena emergencia del movimiento Beat —el lector difícilmente se haya encontrado antes con unos Ginsberg y Kerouac en un papel secundario tan, ejem, «particular»—, como una década de hedonismo, mucho jazz, drogas y amistades en constante ebullición. Sexo en Nueva York… de una mujer verdaderamente transgresosa e independiente, y sin «nada de caspa». Raül Jiménez    

Amor libre, Tessa Hadley (Sexto Piso, 2022)

Doblo la apuesta por el empoderamiento femenino, ahora con una versión más sutil, reflexiva y profunda. Ubicada en los efervescentes estertores del Londres de los Swinging Sixties —últimamente los estoy revisitando mucho—, Amor libre es un potente retrato generacional bajo una coartada de novela romántica. Tessa Hadley, escritora de prosa quirúrgica, desmenuza como un microcosmos doméstico en lo más granado de la alta burguesía —solo clase media para Ayuso— se va a pique a raíz de un beso furtivo de un jovencito invitado a una cena en casa. Y, a través de la posterior infidelidad y el despertar contracultural de Phyllis, nuestra protagonista —madre y ex ama de casa recién llegada a la mediana edad—, la autora de Bristol nos habla del choque de valores, morales, de clase y género, que provocan los cambiantes tiempos —sin olvidar el comentario político, en paralelo al devenir de la obra—. ¿Revolución o claudicación? Hadley es demasiado inteligente para caer en lugares comunes, y pese a un giro narrativo de lo más arriesgado, navega con sabiduría entre Virginia Woolf y Oscar Wilde, entre el drama rotundo y la farsa. De mujeres y hombres… siempre tragicómicos. Raül Jiménez  

Los hijos de Shifty, Chris Offutt (Sajalín, 2022)

No podía faltar la novela criminal en este «Especial». Menos aún si ello significa volver a hablar del gran Chris Offutt. Segunda entrega de la trilogía iniciada con Los cerros de la muerte, Los hijos de Shifty nos devuelve a Rocksalt, en plenos Apalaches, y a las investigaciones —muy a su pesar— del agente de la División de Investigación Criminal del ejército Mick Hardin. En esta ocasión el caso a revolver es el asesinato de «Cabronazo» Barney, traficante local e hijo de la matriarca Shifty Kissick —a quienes ya conocimos en el título anterior—, decidida a averiguar la verdad. Indefectiblemente, la trama se las trae, una espiral vengativa de violencia cuyo final no se atisba. No obstante, creo que lo que convierte en memorable al relato es la habilidad de Offutt para radiografiar el lugar —su tierra natal— sin perder el pulso narrativo. Y es que entre pesquisas, situaciones harto peligrosas, a las que se suma la «campaña electoral» de su hermana Linda para su reelección como sheriff del condado de Eldridge, Offut nos invita a recorrer la región. Mostrándonos así la belleza de sus parajes naturales y su rica fauna. Los usos y costumbres de sus gentes —el reparto de secundarios es de lo más generoso e interesante—. O su degradación social, política y moral. Blood moon of Kentucky… Raül Jiménez  

Gallinas, Jackie Polzin (Libros del Asteroide, 2022)

O quizás preferís una lectura más original, incluso… excéntrica. La tenemos. En una casa cualquiera de un sencillo pueblo de Minnesota, una mujer joven se esfuerza por cuidar y mantener con vida a sus cuatro gallinas: Gloria —y su porte regio—, Tiniebla, Gam Gam y Hennepin County. Sus mayores esfuerzos consisten en mantenerse a flote en medio de una cotidianidad absorbente. Polzin describe con tanto detalle las tareas de limpieza que descoloca. Tal vez sea una metáfora de la rutina más absoluta en la que el lector puede encontrar algún efecto espejo respecto a su propia existencia después de tantas horas muertas durante la pandemia. Otros han encontrado un refugio para una hiperactividad que desconocían en sí mismos. Quitar el polvo es estimulante. Limpiar los lavabos. Observar las grietas de la casa propia. Sacar lustre al suelo, también lo son. En el fondo de semejante panorama de melancolía e incertidumbre late un conflicto entre la soledad y el anhelo de relacionarse. Miquel Queralt

En la celda había una luciérnaga, Julia Viejo (Blackie Books, 2022)

Toca la parada, siempre obligatoria en este tipo de «Especial», en la ficción breve. Y lo hacemos con la debutante Julia Viejo. En una treintena de relatos breves de corte costumbrista no sorprende que una autora joven apele a referencias pop. En el prólogo, escondido como un relato más, Viejo explica su relación con la literatura: «Lo cierto es que la vida siempre se me ha hecho más llevadera cuando he creado una narrativa con sus detalles, aunque solo fuera para animar, ya no un momento triste, sino un rato de aburrimiento». Lana Del Rey, refrescos con sabor a cereza, David Bowie, la pareja de antihéroes de los años 30 del siglo pasado, Bonnie y Clyde, o la poetisa norteamericana Sylvia Plath, referente de la poesía confesional. Y en el horizonte Ana María Matute. Asoma la idea de que los relatos cortos de Julia Viejo son una suerte de hogar, donde lo imaginario, lo absurdo y lo fantástico rodean a unos personajes que se acomodan a situaciones aparentemente vestidas de normalidad. Lo mejor se haya en la sencillez de los personajes que se atolondran, aunque cuando reciben aires de trascendencia no siempre es para bien de la lectura. Miquel Queralt

Sinsonte, Walter Tevis (Impedimenta, 2022)

Entramos en el terreno de la ciencia-ficción con Walter Tevis, un autor conocido en la sección y el género gracias a El hombre que cayó en la Tierra. Como aquél, Sinsonte está impregnada de una tristeza y melancolía Bladerunneriana —la peli es posterior…— y es, sin duda, una novela de ideas, que invita a la reflexión tiempo después de cerrar el libro. Ecos de Un mundo feliz —una cruda distopía bajo el ropaje, completamente derrotado, de una utopía de mera supervivencia humana—, Fahrenheit 451 —revisitando el poder, inmenso, de la lectura— y el eterno dilema sobre la voluntad de los androides. Una Nueva York de mediados del siglo XXV lúgubre y opresiva, sin contacto humano, las relaciones supervisadas por las máquinas para crear una sociedad teóricamente aséptica, perfecta. Sin sobresaltos. Sin curiosidad. Sin recuerdos. Sin esperanza. Sin niños. Condenada… O quizás aún albergando una última oportunidad. La que podrían brindarle el aprendizaje y la relación de Paul Bentley y Mary Lou, los Adán y Eva de una nueva ilustración —nada de Biblias—. Y posibles salvadores de un personaje absolutamente mayúsculo:  Spofforth (Bob), el perfecto e inmortal «robot Máquina Nueve»… que anhela suicidarse. Existencialismo literario frente a la barbarie de estos días… Raül Jiménez  

La aldea perdida, Max Gross (Gatopardo ediciones, 2022)

Cerramos el «Especial» con otra lectura con elementos de ciencia ficción de la mano de Max Gross y su más que sugerente a la par que desconcertante propuesta. Y es que, en La aldea perdida se nos plantea una situación inverosímil desde su presente narrativo, ¿cómo es posible que el shtetl de Kreskol haya quedado «atrapado» en el siglo XVIII? Y más complicado todavía, ¿cómo reaccionarían sus habitantes al conocer todos los avances, sucesos y cambios que supone «aterrizar» de sopetón en pleno siglo XXI? Pues bien, en esta historia que mezcla lo cómico —con bastante mala uva— y lo dramático, conocemos a Yankel Lewinkopf —el «mindundi» del pueblo— que es enviado por el consejo de rabinos en busca de Pesha Lindauer —desaparecida en el bosque—. A través de las aventuras de Yankel, —una versión judía de UlisesGross aborda con acidez temas tan trascendentes y delicados como la religión, su posición frente a la sociedad, sus «vicisitudes históricas», sus hipocresías, las múltiples caras de la tecnología, o el papel de la familia y las relaciones amorosas en una comunidad cerrada. Kreskol —imaginario pueblo polaco— podría ser un kibutz israelí, un barrio ultraortodoxo de Brooklyn o el sureño pueblo «de los más devotos» en medio de un parque natural. La ficción más incisiva… imitando a la realidad. Raül Jiménez    

No os vayáis muy lejos, ¡en breve regresamos con la segunda parte del «Especial»!