Especial recomendaciones navideñas 2025 (II): narrativa

Rauda a su cita, tras la primera entrega, aquí llega la segunda parte del «Especial recomendaciones navideñas 2025», dedicado a las sugerencias en el terreno de la narrativa. La selección nos ha salido muy variada. Hay clásicos americanos, propuestas venidas del Este, thriller, distopías, obras memorísticas, relatos… Un poco de todo para, esperamos, que cualquier lector encuentre un libro que le llame la atención. ¡Empezamos!

El buscavidas, Walter Tevis (Impedimenta, 2025)
Arrancamos el «Especial» con el regreso de un clásico que los lectores más jóvenes conocerán por el thriller psicológico Gambito de dama (1983), convertido en miniserie en 2020. Walter Tevis (1928-1984), profesor universitario de literatura y cuentista, debutó como novelista en 1959 con El buscavidas, que se centra en el mundo de los jugadores de billar profesionales y los estafadores. A partir de un joven apuesto, Eddie Felson, el escritor, de manera ordenada, compacta un relato hacia la perdición, sensación que transmite en un riguroso blanco y negro la película homónima (The Hustler, 1961). La narrativa del autor californiano hurga con firmeza en la personalidad de Felson, un estafador que viaja de pueblo en pueblo desplumando a desconocidos haciéndoles creer que tienen una posibilidad de victoria. Hasta que da con la horma de su zapato: el veterano Minnesota Fats. El encuentro entre ambos provocará un cambio radical en el joven, que afectará a la relación con su mentor, Bert Gordon, otro experto jugador que sí sabe distinguir entre el talento y la ambición. Pareciera que para Walter Tevis los verdaderos personajes fueran la influencia del dinero, el hecho de ser un perdedor —bien retratado en la figura de Sarah— y la autoestima, simbólicamente representados por las bolas que ruedan y topan entre sí sobre el lustrado tapete de la mesa de billar. (Miquel Queralt)

Nacido el 4 de julio, Ron Kovic (Altamarea, 2025)
Seguimos con otra historia de sobras conocida, la de Ron Kovic. La película de Oliver Stone. Su influencia en el Born in the U.S.A. de Springsteen —aquí firmante de la introducción—. Incluso la figura del teniente Dan de Forrest Gump. Por eso, adentrarse en el libro, una autobiografía que evoluciona a novela de formación era casi una obligación no exenta de reparos ante las expectativas. Siendo sinceros, no es una obra redonda. Ni siquiera, creo, está muy pulida, con varios pasos chirriantes de la primera a la tercera persona, y un exceso de reiteraciones en los pasajes que rememoran su infancia, o en las obsesiones sexuales que le acucian. Sin embargo, esa misma rudeza narrativa se convierte en virtud, revistiendo de autenticidad y crudeza una narración que, desde nuestro cínico presente resultaría demasiado elemental. En cambio, la diáfana voz de Kovic es desgarradora en su transformación. Del bobo patriota a la carne de cañón en Vietnam —vibrantes pasajes bélicos—, postrado en una silla de ruedas para siempre. De héroe, temporal, «abandonable» por su país, a «villano» activista que, en nombre del pacifismo, osa criticar al sistema militar patrio. Una toma de conciencia que tiene mucho de relato de pérdida y redención tan del gusto yanqui. Y, diría que aún más relevante, de crónica de una generación perdida. Devastada y engañada por supuestos valores americanos. (Raül Jiménez)

Vida de Hannah Coulter, Wendell Berry (Chai, 2025)
Debería ser un libro fallido. Sentimental. Blando. Moroso. Demasiado cercano a esa red flag llamada cozy literature, que explota lo emocional de forma torticera y descarada. Sin embargo, Vida de Hannah Coulter es algo muy diferente. Una isla. Un espacio narrativo de tiempo detenido. Libre de cinismo —qué cosa más extraña y refrescante—. Un libro refugio. Algo muy valioso, en definitiva. Porque la primera novela del llamado «ciclo de Port William» es tan simple y transparente que desarma. El relato de una anciana, Hannah Coulter, echando la vista atrás. Rememorando su vida ahora que está cerca de apagarse. Sin remordimientos. Sin victimismos. Sin ira. Un pasado ligado a un lugar y una existencia rural, profundamente querida, pero sin edulcorar. A personas que desaparecieron de su vida muy pronto —su madre y su primer marido, a quien se llevó la guerra—. A vínculos que van más allá de tiempos y edades, la abuela, los hijos, la comunidad. Y la tierra. Siempre la tierra. Un mundo que parece languidecer, aguardando su ocaso definitivo, del que nuestra protagonista y narradora parece su postrero testigo. Porque la vida no se detiene y Wendell Berry —filósofo y granjero además de autor— ha logrado plasmarla con una serenidad y estima emparentable a William Maxwell o Norman McLean en estas páginas. Ojo con Hannah, palabra. Un libro a atesorar. (Raül Jiménez)

Cuentos completos, Eudora Welty (Lumen, 2025)
Continuando con lecturas ligadas al terruño, llega la primera dosis de los obligatorios relatos al «Especial». Con una autora que era ya un debe imperdonable, la gran Eudora Welty. El tercio que me faltaba del triunvirato de jefazas sureñas —si ampliamos la idea de Sur entraría la tejana Katherine Anne Porter—, junto a Carson McCullers y Flannery O’Connor, maestras indiscutibles del arte del relato. En ese sentido, esta profusa recopilación, reuniendo toda su producción breve —cuatro libros de cuentos, Una cortina de follaje (1941), La red grande (1943), Las manzanas doradas (1949), La novia del Innisfallen (1955), más dos relatos sueltos— es una ocasión pintiparada para descubrir a la de Jackson, Misisipí, acaso menos conocida. Cierto, el «tocho» roza las mil páginas, pero su coloquial prosa es siempre placentera. Cercana, envolvente y, pese a «excursiones» al realismo mágico —sobre todo en la ficticia localidad de Morgana de Las manzanas doradas—, gratificante para el lector, pese a no esconder la dureza de la vida rural. Exceptuando varios de los relatos de Innisfallen, ambientados entre Londres e Irlanda, dichas coordenadas geográficas deberían constreñirla. Pero Welty transforma la limitación en ventaja. Logrando que las vidas y ambientes retratados, en apariencia minúsculos, se sientan tan reales que desbordan las páginas. El Sur literario en su plenitud. (Raül Jiménez)

Pájaro en el alambre, Dario Džamonja (Sajalín, 2025)
La segunda propuesta de relatos del «Especial» supone el retorno a la sección del bosnio Dario Džamonja, mito de las letras balcánicas que Sajalín nos trajo el año pasado con Cartas desde el manicomio. Pájaro en el alambre es una antología póstuma —aparecida al año de su muerte, en 2002— que reúne veinte de sus mejores relatos. Aunque el extrañamiento de su vida en EE. UU. y la tragedia generada por la Guerra de los Balcanes quedan fuera de estas historias, el lector de Cartas… reconocerá ipso facto el «método Džamonja». Prosa enemiga de lo superfluo, siempre al grano. Incomparable habilidad para saltar de la anécdota costumbrista o la caricatura negra negrísima, al «bofetón» de realidad. Logrando que confesiones fugaces, impresionistas, se revelen como colosales, dolorosos icebergs narrativos, imposibles de esquivar. De los que varan vidas, pese a que la persona se marche lejos. De hecho, en Pájaro en el alambre, pareciera como si el de Sarajevo recorriera el arco vital humano en su totalidad. Desde el nacimiento hasta la muerte. De los primeros recuerdos, con los abuelos adquiriendo forzosa relevancia —se crió con su abuelo paterno después del suicidio del padre y el abandono de la madre— a la plena conciencia del final de trayecto. Džamonja fue un aventajado cronista de la desgracia y «la noche instalada dentro de nosotros». En primer lugar, de él mismo… (Raül Jiménez)

El siguiente en el paraíso, Marek Hłasko (Automática, 2025)
La Polonia más gélida e inhóspita para una novela extraña e intrigante. De personajes y atmósfera malsana y, diría, fuerte carga alegórica. Algo así como un improbable cruce entre El salario del miedo y Grupo salvaje. Un western crepuscular nevado, en medio de la nada más aislada, beodo y repleto de simbología cristiana. Donde las pistolas se han sustituido por destartalados camiones y las balas por la madera extraída de los montes Gigantes que deben transportar a la ciudad. Una empresa destinada al fracaso, cuyos condenados, de nombres más que reveladores, apenas se autoengañan, sabedores de su aciago futuro. Marek Hłasko, que ejerció de camionero además de mito de las letras polacas —una suerte de Kerouac del Este—, escribió esta novela por entregas en 1957, a los veintitrés años. No obstante, sus personajes parecen estar de vuelta de todo. Marcados por la guerra. La pobreza. Dios. El bosque. Y el partido, con su implacable maquinaria que exige troncos y traviesas sin considerar las condiciones deplorables de trabajadores y vehículos. ¿Son almas en el purgatorio? ¿Es Wanda una esperanza o un trasunto de la mitológica serpiente? El siguiente en el paraíso es una sugerente amalgama de hombres adustos en tránsito… hacia el final. El viaje de una expedición maldita. Realismo pesimista y existencialismo desesperanzado. (Raül Jiménez)

Ceremonia, Leslie Marmon Silko (Capitán Swing, 2025)
No abandonamos los viajes ni las novelas singulares, en fondo y forma. Considerada la obra clave de la literatura nativoamericana, Ceremonia es una lectura abisal. En la superficie presenta un arquetipo o, al menos, un subgénero norteamericano. El del retorno a casa del veterano de guerra. Aquí el dañado guerrero, delirante y alcohólico, se llama Tayo. Un mestizo blanco-indio que regresa tras la Segunda Guerra Mundial a la reserva Laguna Pueblo —el de la propia Silko—, en busca de sanación. De mente y espíritu. Porque su trauma —prisionero de guerra, testigo de la muerte de su primo, superviviente a su pesar— es gigantesco. No obstante, diría que su historia de caída y redención no es la motivación principal de la autora. Sino la excusa para abrirnos una puerta hacia otra forma de entender la existencia. Así, Tayo se sumergirá en el pasado de sus ancestros para sanar. Y el lector con él, topándose con el poder de lo oral, el misticismo y, de nuevo, la ligazón profunda con la tierra, personaje capital. Ceremonia no es fácil. El lirismo con querencia a la fuga y su fragmentación en pasajes reales, visiones, versos y mitos provoca que se pierda el hilo. Da igual. La confusión sirve al libro, una exploración narrada que muestra que cada herida —racismo, marginalidad, alcoholismo o violencia— requiere nuevos rituales. No solo para que Tayo resista. Sino para transformarse. Igual que la comunidad de la que forma parte. Ceremonia es una novela-experiencia. (Raül Jiménez)

Minnesota, Jo Nesbø (Proa, 2025)
Cambiamos al thriller con Bob Oz, el protagonista de la nueva novela de Jo Nesbø (Oslo, 1961). Como en otras situaciones y otros autores, es el antihéroe de turno que nunca se rinde, ni siquiera cuando es suspendido. El intento de asesinato de un traficante de armas le pondrá de nuevo en acción. Minnesota (traducción de Laura Segarra Vidal; en castellano, Minnesota, Reservoir Books) es una novela policíaca al mejor estilo Nesbø, ambientada en Estados Unidos. Por primera vez, el escritor sitúa un thriller fuera de Europa; además, da un paso al frente y utiliza la intriga policial como vehículo para desmontar la fragilidad de un sistema de justicia en decadencia, con un criterio cercano a la idea de Michael Connelly respecto al sistema de la ley y el orden norteamericano. Al borde del precipicio, Bob Oz es un investigador peculiar, que no lleva un arma de fuego, que tiene problemas con la ira y con la cadena de mando. Su tendencia a trabajar solo no supone que sea un héroe redentor hasta reconocer al asesino, mordido por unpasado trágico. Oz entiende que lo primero es entender las coordenadas emocionales del dolor del antisocial. Su compañera de trabajo, Kay Myers, es un apoyo importante para Oz, ya que tiene una mirada hacia él distinta al resto de sus compañeros. Jo Nesbø juega y gana. Minnesota, que trata de la soledad, la salud mental y la venganza, es uno de sus mejores títulos más allá de la saga que le ha hecho famoso. (Miquel Queralt)

La biblioteca del censor de libros, Bothayna Al-Essa (Fiordo, 2025)
También hay hueco para la distopía, no demasiado lejana me temo, en el «Especial». Con esta novela, finalista del National Book Award, debut de Fiordo en la sección —¡bienvenidos!—, y mi primera vez leyendo a una autora kuwaití. La biblioteca del censor de libros nos sitúa en un país cuyo régimen prohíbe nada menos que la imaginación. Por tanto, toda ficción es evaluada, cercenando las páginas susceptibles de despertar emociones, ideas, o cuestionamientos. Para ello, cuenta con un profuso cuerpo de censores, entre ellos nuestro protagonista. Apenas un novato con un hogar en considerable tensión, su cabeza, ya con Zorba el griego, se zambulle en los libros a evaluar, justo lo opuesto a lo que se espera de él. De hecho, pronto entrará en contacto con la resistencia y la biblioteca clandestina donde guardan los libros prohibidos, de la que se erigirá en sufrido guardián. Sería una pena que las obvias referencias a Carroll, Orwell, Kafka y Bradbury ahuyenten a potenciales lectores. Porque la obra de Bothayna Al-Essa es atractiva, entretenida y pertinente. Una sentida carta de amor a los libros y al hoy deslegitimado poder de la cultura. Elemento fundamental de la libertad de expresión. Cuidadora y protectora de la memoria. Y arma de destrucción masiva contra los autoritarismos que, sobre todo, temen a un pueblo capaz de pensar por sí mismo… Tanto que ansie un futuro distinto. (Raül Jiménez)

Desaparecer, María Stepánova (Acantilado, 2025)
Cerramos el «Especial» con María Stepánova (Moscú, 1972), una reconocida poeta, ensayista y periodista, con diez poemarios y tres libros de ensayos a su nombre. Por En memoria de la memoria recibió, en 2018, el Premio Bolshaya y acumuló numerosos elogios cuando el texto fue traducido al inglés. Conocida por su oposición a la política de su país, su seguridad hacía inviable permanecer en Rusia. La discordia acabaría en exilio, censado en Berlín. En cierto sentido, M., la protagonista de Desaparecer, sigue el rastro del concepto de la memoria de la obra anterior, pero en esta ocasión, la autora se posiciona desde los márgenes. M. siente que su identidad se desdibuja, su futuro es incierto. Una reflexión de una de las mejores escritoras contemporáneas cincelada en una prosa mutante, por momentos, áspera y lírica, como densa e hipnótica. El sentido ensayo de María Stepánova es una suerte de cavilación acerca de la identidad, el lenguaje y el hecho mismo de desaparecer, que oscila entre la realidad y la ensoñación, que pueden indicar que escapar de uno mismo, de un pasado y de una nacionalidad es posible. (Miquel Queralt)
Nos queda una tercera entrega, los cómics, a punto de llegar. ¡No os vayáis muy lejos!