Llegó la hora. Incluso este tortuoso año de la pandemia, que todos ansiamos llegue ya a su fin, merece cumplir con la tradición del «Especial de recomendaciones navideñas». Porque, a pesar de este 2020, ha habido y hay mucho que leer. Y, con independencia de la situación, cualquier excusa es buena para sugerir grandes lecturas. Como abundan los títulos a destacar, he dividido el Especial en dos partes, empezando hoy con las obras de ficción. Una decena de propuestas literarias de lo más variadas, buscando a todo tipo de lector. ¡Vamos a ello! 

Dendritas, Kallia Papadaki (Automática, 2020)
Para empezar la primera parte de este «Especial navideño», el Premio de Literatura de la Unión Europea de 2017. Una novela breve aunque densa, que recorre el devenir de tres generaciones de la familia Cambanis, inmigrantes griegos en Estados Unidos. Arrancando en los años veinte del siglo XX —felices sólo para algunos— y cerrando en la crisis del petróleo, Kallia Papadaki nos lleva a Camden, Nueva Jersey, ciudad hostil —de las más violentas del país, pese a Walt Whitman—, fría y decadente. La saga se inicia con Andonis, joven cuya estancia en América debía ser sólo temporal, pero acaba prosperando con formas y compañías harto discutibles. Su hijo, Basil, epitomiza el desarraigo. Una identidad confusa, golpeada por la incomunicación y la soledad, anclada en la nostalgia de lo no vivido, lo que socava su «americanización». En cambio, son las mujeres quienes aportan claridad. Primero, acerca del fracaso familiar, cuyos reveses y frágiles costuras aguantan. Y luego, la tercera generación representada por Litó y Minnie, enfrentándose a las ataduras y violencia masculina. Liberándose a través de su propias decisiones. Dendritas es una crónica generacional existencialista, de extraña lucidez psicológica pese a su construcción fragmentaria, sobre las nevadas que caen, aparentemente azarosas, sobre las mismas heridas abiertas.

Los chicos de la Nickel, Colson Whitehead (Literatura Random House, 2020)
Continuamos con otro premiado, el Pulitzer de este año —segundo tras el soberbio El ferrocarril subterráneo— y una novela tan espeluznante como actual, que bucea en un brutal episodio real para hablar del endémico racismo estadounidense. Inspirado en el horrendo caso del Arthur G. Dozier School for Boys, instituto-reformatorio en Marianna, Florida, en cuyo jardín fueron halladas 55 tumbas —las evidencias encontradas aumentan las víctimas hasta el centenar—, consecuencia de los castigos —sin eufemismos, torturas— y abusos cometidos entre aquellas paredes, Colson Whitehead nos traslada a la América de las «leyes Jim Crow». En esa era conocemos al prometedor Elwood Curtis, otro joven negro erronéamente incriminado, que va a parar a la terrorífica academia Nickel. A través de la mortificante experiencia de Elwood, el autor neoyorquino engarza, con su proverbial finura y concreción narrativa, una historia de tipo carcelario con una potentísima denuncia del sistema abierta y violentamente racista. Además, dibuja convincentemente el contexto social de lucha por los derechos sociales y contra el supremacismo blanco, con Martin Luther King como referencia y ejemplo de las limitaciones del movimiento —sólo con amor no se derrota al fascismo—. Las vidas negras, y la memoria histórica, importan.  

El tercer policía &  En nadar-dos-pájaros, Flann O’Brien (Nórdica, 2020)
Si lo que se busca es un clásico, ¿qué tal una opción doble? Nórdica Libros, «custodio» de la obra de Flann O’Brien en España —ha publicado toda su obra—, se descuelga con un volumen que reúne sus dos novelas más significativas. Y adentrarse en este doblete es como abrir una puerta a una dimensión literaria desconocida. Porque el irlandés Brian O’Nolan —su verdadero nombre— es inclasificable, mordaz, surrealista, y admitámoslo, no apto para todos los públicos lectores. Tan raro y retorcido en su prosa como James Joyce, pero con mucho más sentido del humor, en estos textos hay delirio, crimen, bicis libidinosas, tiempo circular, sesudas notas al pie, policías que se desdoblan, científicos locos —olvidad el «terraplanismo» y pasaos al «terrasalchichismo»—, metaliteratura —En-nadar-dos-pájaros hay tres novelas en construcción, que albergan a su vez distintas historias—… Unortodoxo y verdaderamente libre estilísticamente, O’Brien es la anarquía trasladada al papel. Uno ha de leerlo sin intentar analizarlo todo, o buscarle una lógica novelesca «al uso», incluso asumir que vendrán ulteriores lecturas. Dejarse llevar y disfrutar de este «perro verde» de las letras… 

Una chica es una cosa a medio hacer, Eimear McBride (Impedimenta, 2020)
Y tras un insigne irlandés de sinuosa prosa del siglo pasado, a una compatriota contemporánea que se atreve a retorcer los corsés de la escritura para plasmar sus ideas desde perspectivas distintas. En el valiente debut de Eimear McBride nos encontramos con una narradora anónima que dialoga con su discapacitado hermano menor. Una joven con mucho peso en «su mochila» personal —abandono paterno, madre soltera que intenta sacarlos a flote, abusada sexualmente en su niñez— cuyo monólogo se lee cual descarnada confesión… mientras su progenitora y la sociedad irlandesa le rezan a Dios. Imposible no verse vapuleado por lo leído —a veces uno debe detenerse y coger aire—, la autora juega con el lenguaje fragmentado, saltos temporales y silencios de una elocuencia feroz. ¿Cómo se «construye» a una mujer adulta con semejante infancia? ¿Qué mecanismos le permiten seguir adelante? A medida que los años avanzan, la voz y la escritura ganan madurez. Igual que la relación de la protagonista con su sexualidad —el otro gran tema de la obra es la relación con un hombre mayor que ella—, y el retrato acerca de su entorno. Contundente y demoledora, McBride tiende al lector y, sobre todo, a Irlanda, frente a un diván que puede resultar incómodo. En realidad es un espejo al que, pese a la imagen reflejada, merece la pena asomarse.

La sangre de la aurora, Claudia Salazar Jiménez (Malas Tierras, 2020)
Más voces femeninas. Y en plural, porque tres son las mujeres protagonistas de esta desgarradora historia. ¿Cómo se escribe sobre el miedo? El pavor a la muerte diaria es lo que vivió durante dos décadas en el Perú (1980-2000), escenario de una violencia estructural sin tregua que dejó a toda una generación —la de los nacidos en los 1970, como es el caso de la autora—- marcada por el horror. Basándose en las audiencias públicas y el Informe de la Comisión de la Verdad, Claudia Salazar se enfrenta a sus propios demonios, recordando lo que muchos se empeñan en querer olvidar —en España tenemos un máster en eso— gracias a un trío de personajes que padecen innumerables flagelos comunes, pese a encontrarse en las antípodas a nivel político, social, económico y racial. Claro, hablamos de una campesina de la sierra, una fotoperiodista limeña y una terrorista. Pero, primero, lo que las une, es la M de sus nombres. La M de mujer. De miedo. De matanzas. De militares. De marxismo. Y de muerte. Relato verídico en forma de novela, en La sangre de la aurora encontramos un intento de sanación y reconstrucción en base a la exposición de los hechos, la confrontación dialéctica e interpelación de los que lo vivieron —y, ahora, los que lo leemos— sin olvidar tampoco los simbolismos, música e imágenes de la época. La verdad más cruenta como herramienta de reparación. 

Havana Room, Colin Harrison (Navona, 2020)
No podía faltar el género negro. Y, cómo ya hicimos en verano, nos fíamos del «ojo de halcón» de Navona para descubrir a Colin Harrison, en una propuesta que nos traslada a una Nueva York que apenas ha comenzado a cerrar las heridas del 11-S en su versión más underground… y no me refiero al submundo hípster, sino a sus bajos fondos. Ensanchando espléndidamente los corsés del noir, el norteamericano se aleja de la típica historia de detectives adustos y «machotes» para ofrecernos una suerte de revisitación contemporánea de la Hoguera de las vanidades. En ella seguimos al abogado Bill Wyeth en su inesperada espiral hacia el desastre sin fondo. Un personaje memorable, intrigante y poderoso abogado caído en desgracia, sumido en el dilema moral, con el que no resulta difícil conectar. Y sí, hay mafiosos, indeseables, femme fatales y situaciones límite nada recomendables —alguna pirueta rocambolesca, también—. Pero también gente normal y corriente, con trabajos, familias y cuitas mundanas… y errores que marcan vidas. Todo ello bajo el incomparable marco de una ciudad hipnótica, convertida en la auténtica co-protagonista de la novela.

Todo en vano, Walter Kempowski (Libros del Asteroide, 2020)
Le toca el turno a la novela histórica de la mano de Libros del Asteroide y Todo en vano, el hundimiento alemán contado desde una perspectiva tan inusual como poderosa por su capacidad de sugerencia y elocuencia. Enero de 1945 en la mansión Georgenhof, Mitkau, Prusia Oriental. El hogar de los Von Globig, apellido de decadente abolengo junker, convertido en inesperado lugar de paso para quienes huyen hacia el oeste ante el imparable avance del «Ejército Rojo». Con comedimiento y habilidad para reflejar una atmósfera de tiempo detenido, que flirtea con una especie de surrealismo, Kempowski se hace eco de la amenaza que se aproxima sobre sus habitantes, a la vez que dibuja un elenco de desplazados de lo más diverso: un violinista nazi, un matrimonio aristócrata báltico, un economista aficionada a la filatelia, un pianista tullido, un judío prófugo o el jefe local del partido. Todos con su propia versión de la guerra, el nazismo, el enemigo o el futuro que les espera. El autor alemán aborda la absoluta ceguera y negacionismo cómplice —cuando no fanatismo—, de esa singular «nave de los locos» prusiana. Pero también su propio sufrimiento como pueblo. Poco o nada heroicos, no del todo malvados. Inquietantemente ambiguos, con lo que eso significa respecto al horror. Mostrándonos que la mayoría de personas piensan primero en sí mismas. 

Simón, Miqui Otero (Blackie Books, 2020)
En cambio, si buscáis una opción nacional, la elección es sencilla. Uno entró en ese «universo Miqui Otero», próximo, cálido, de épica mundana y melancolía soterrada, con Rayos. Muchas de esas sensaciones se repiten en Simón. No obstante, esta loadísima novela, recientemente premiada —vendrán más, seguro—, se disfruta como ese disco, redondo de principio a fin y con «peso», que confirma y amplifica todo lo que insinuaba aquel prometedor grupo que te enganchó irremisiblemente con un puñado de temazos en su anterior obra. Un clásico en ciernes. Simón es una osada apuesta doble. Un decidido envite por la fabulación, escapismo novelesco en busca de otras realidades. Y una obra generacional sin ínfulas, que apela a los nacidos —mano arriba— al inicio de los 80s. Adolescentes olímpicos, que debían comerse el mundo pero no sólo han sido devorados por éste, sino que encima les ha obligado a escoger bandera en la que envolverse. Amistad, política, familia, comentario social y retrato de una ciudad muerta de éxito —o turismo—… Otero recorre una vida entera. Un niño inolvidable que crece entre en un bar de Sant Antoni más bien rancio de la Barcelona pre-92, refugiado en aventuras librescas. Un joven al que se le abre y cierra un camino al éxito y al mundo vía alta cocina. Un adulto aún peterpanesco que se da de bruces con la realidad, desengañándose y aprendiendo. Se llama Simón Rico. Pero resulta tan familiar… 

El precio del triunfo, Ota Pavel (Sajalín, 2020)
No serían las sugerencias de quien escribe sin relatos. Además, el libro me permite estrenarme en la obra del praguense Ota Pavel, un «debe» Sajalinesco que ya resultaba acuciante. Trece historias sobre deportistas checos —el autor fue un popular periodista deportivo, además de jugador de hockey sobre hielo en su juventud—, que nos hablan de la condición humana sin necesidad de apelar a la prosa testosterónica, abigarrada y/o almibarada que tanto abunda en los intentos de elevar la crónica deportiva a arte literario. Pavel no precisa trucos, porque su interés narrativo reside más en la persona que en el atleta. Seres luchando contra el paso del tiempo, el dolor, el miedo al fracaso, la duda frente a la competición o lo que está por venir. Así, la alucinante gesta del mítico fondista Emil Zátopek en los Juegos de Helsinki en 1952 —campeón en 5.000, 10.000 y maratón—, le permite tratar la fugacidad del éxito y los récords. Nos hace partícipes del pavor de la genial gimnasta Eva Bosáková, obligada a ejecutar —¡por primera vez!— el arriesgadísimo «Salto mortal hacia atrás» que titula el cuento para ganar el Mundial del 58. Vivimos la amargura de «El ciclista maldito» Honza Kubr, una carrera triunfal segada por la salud. O la desgracia del goleador František Kloz, fatalmente herido en su «cañonera» pierna en la guerra. Proezas emocionantes, sutiles. Humanas.

La insurrección de Rosalera, Tade Thompson (Alianza editorial, 2020)
También hay hueco para la ciencia ficción —y más en este surrealista 2020— encargada de cerrar el «Especial». Aunque, en realidad, La insurrección de Rosalera, segunda entrega de la «trilogía de Ajenjo» de Tade Thompson, trasciende géneros. Basado en un argumento digamos clásico —la invasión alienígena, aquí llamados «hogarícolas»— el autor británico de origen yoruba introduce varias ideas novedosas. Para empezar, la trama se desarrolla en 2067 en la ciudad nigeriana de Rosalera y, junto a los habituales avances biotecnológicos, encontramos problemáticas sociales, conspiraciones políticas y un intento de concienciación medioambiental. El mundo de Thompson puede ser futurista, pero resulta fácilmente imaginable. A través de múltiples voces que dan continuidad a una trama generosa en acontecimientos y saltos temporales, vemos como el lugar se independiza del país, quedando en manos de un alcalde tan telegénico como populista, conocemos el origen de los «visitantes» y, sobre todo, las pugnas humanas por el poder y la supervivencia. No es sencillo lograr que tantas historias paralelas cuajen —existe el riesgo de perderse—, pero el autor sale airoso, dejando además, algunas preguntas en el aire. Una propuesta diferente y atractiva sobre un futuro no tan lejano.

En breve, la segunda parte del «Especial». ¡No os vayáis muy lejos!