Especial lecturas Cov-eraniegas (I)

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¿Cómo lo llamamos? ¿Especial Sant Jordi desescalado o recomendaciones de verano? El agosto más inusual otea en el horizonte y, pese a que uno no va a dejar de leer —confinado o de vacaciones— y contarlo en Indienauta, toca respetar la tradición del «Especial lecturas Cov-eraniegas». Noble costumbre que, en este enrevesado 2020, coincide con la celebración sui generis del pospuesto Sant Jordi… Sea cual sea la preferencia, cualquier excusa es buena para sugerir grandes obras. Y, como hay mucho que destacar, he dividido el Especial en dos partes, empezando hoy con las propuestas literarias. Ocho títulos notablemente diversos para todo tipo de lector. ¡Vamos a ello! 

Berg, Ann Quin (Malas Tierras y Underwood, 2020)
Arrancamos esta primera parte del «Especial» con una coedición de dos editoriales sin miedo a arriesgar. Porque la breve novela de la británica Ann Quin —más de medio siglo para que sea publicada en España— se las trae, ya desde su mismo arranque, directo al panteón de los más memorables en la historia de la literatura: «Un hombre llamado Berg, que cambió su nombre por Greb, llegó a una ciudad costera con la intención de matar a su padre…». Alojado en la habitación contigua a la que su progenitor comparte con su amante Judith, Quin desarrolla un relato tan pícaro y maquiavélico como experimental. Estructurado mediante la amalgama entre el monólogo interior del traumatizado protagonista —atentos a los personajes secundarios a los que se enfrenta— y los volcánicos diálogos que escucha al otro lado de la pared, Berg nos habla de una personalidad extremadamente obsesiva y solitaria, enredada en el cada vez más complejo discernimiento entre hechos, imaginación, pasado y presente… bien regados de alcohol. Confusión constante —avisados estáis—, Edipo, novela brit de espías, vanguardismo literario y un humor retorcidísimo reunidos en Berg, el adictivo absurdo hecho novela. 

Provocación, Stanislaw Lem (Impedimenta, 2020)
Aunque, para propuesta singular, el último rescate de Impedimenta del corpus narrativo de esa luminaria que responde al nombre de Stanislaw Lem —uno tenía que caer en sus redes tarde o temprano—. Siguiente volumen de la sorprendente «Biblioteca del siglo XXI», ingente labor planteada como colección de reseñas y prólogos de libros ficticios, el habitualmente considerado maestro de la ciencia ficción ofrece una sucesión de textos originales de los 80 divididos en dos secciones, «Provocación», y «Biblioteca del siglo XXI», en los que aborda el Holocausto, un minuto en la historia del mundo —TODO el mundo—, la creación de la vida en el universo o una extravagante historia militar del entonces siglo venidero. Casi nada. Escritos  con una insólito equilibrio entre la erudición más apabullante —no hay que engañar, Lem es denso y exigente— y la ironía más afilada, el autor polaco es capaz de lidiar con el nazismo en términos físicos y químicos, exponer nuestras flaquezas humanas, o aventurar —sin renunciar a la crítica— las evoluciones del pensamiento y tecnología futuras. En definitiva, analizar su tiempo, lo que está por venir, y lo que caracteriza a la humanidad desde el divertimento literario.  

Solo para soñar, Lawrence Osborne (Navona, 2020)
En cambio, si preferís una novela criminal, Navona tiene una propuesta de lo más jugosa e insuperable pedigrí noir. La recuperación del detective privado más célebre de la literatura, el Philip Marlowe del gran Raymond Chandler, aquí en su versión más crepuscular. Septuagenario retirado en Baja California, pero aún «no preparado para hacerme mayor, para que no me necesitaran», Marlowe se verá tentado por un último caso —encargo de una aseguradora—: investigar la muerte del millonario vividor Donald Zinn, ahogado mientras navegaba en su yate, y su joven viuda Dolores, heredera de su fortuna. Como es de esperar, la trama se enrevesa y rápidamente descubrimos que nada es lo que parece. Pero el peso de Solo para soñar lo marca la figura del propio Marlowe. El mito actualizado que lidia con una femme fatale felizmente distanciada del esquemático estereotipo del género, el investigador anciano, sin embargo digno pese a la edad y el evidente riesgo que comporta el caso. El británico Osborne logra trascender el mero homenaje para brindarnos —es el verbo hablando de la obra de Chandler— un último Marlowe tan convincente como sugestivo y evocador.

A su imagen, Jérôme Ferrari (Libros del Asteroide, 2020)
O también podéis optar por esa novela made in Libros del Asteroide, introspectiva y hermosa, dispuesta a abordar los grandes temas de la existencia humana, en esta ocasión gravitando en torno a la muerte, la realidad y la imagen que nos creamos de ella. Partiendo del fallecimiento de Antonia, una fotógrafa corsa, y el sepelio oficiado por su tío y padrino, Jérôme Ferrari reconstruye la truncada vida de la joven. Una homilía literaria nada convencional —poderoso sexto capítulo— de voz omnipresente y apesadumbrada salpicada de flashbacks, a través de la cual el multipremiado autor parisino versa sobre el conflicto en Córcega —Antonia mantuvo una relación con un guerrillero independentista—, la guerra en la antigua Yugoslavia —que ella cubrió como corresponsal—, así como las vicisitudes y alcance de su labor con la cámara, alegoría de la capacidad y limitaciones de nuestra mirada. De la fascinación infantil al amargo replanteamiento de su profesión tras los horrores contemplados en los Balcanes… A su imagen es una obra profunda y elegíaca, una colección de instantáneas sobre la pérdida y el dolor por los seres queridos. 

En el corazón del bosque, Jean Hegland (Errata Naturae, 2020)
Con el añito que llevamos encima, podemos decir que la realidad ha superado a la ficción. Y si, como es el caso, te lees la historia de En el corazón de bosque en medio de una pandemia mundial, en pleno estado de alarma y con los movimientos restringidos, ya puedes creerte que vives en una novela distópica. Eso es lo que precisamente plantea Jean Hegland. La supervivencia y adaptación a una «nueva normalidad» de dos hermanas frente al colapso de la sociedad occidental. ¿Os suena? Escrito como una suerte de diario personal a través de la voz de la menor de las chicas, el libro desgrana los graves cambios producidos en la cotidianidad de las protagonistas, habitantes de un recóndito paraje en medio del bosque. De los avisos de quiebra —fallo en los suministros, escasez de comida y notícias— hasta llegar a la ruptura total con su pasado, los decisivos acontecimientos les llevarán a las grandes cuestiones de la obra, ¿cómo dejar atrás todo aquello que se ha anhelado a nivel personal?, ¿cómo enfrentarse a la nueva realidad?, ¿y si lo anteriormente conocido nunca regresa? Planteada hace veinticinco años, la historia de Nell y Eva, las dos «colapsonautas» —así las bautizó la autora—, bien merece una lectura pausada. Una vuelta de tuerca a la nature writing, sugerente reflexión sobre nuestro hiperacelerado estilo de vida.

Dime una adivinanza, Tillie Olsen (Las afueras, 2020)
No serían mis recomendaciones sin un libro de relatos. Además, el escogido hace especial ilusión, por venir de la mano de una editorial debutante en la sección, y por traernos a Tillie Olsen, una comprometida autora —en vida y obra— referencia de las letras estadounidenses que merece vindicación en nuestro país. Son tan solo cuatro historias —o tres cuentos más la nouvelle titular—, pero el poso que dejan, en forma y fondo, así como su vigencia al abordar cuestiones como el racismo, el feminismo, la maternidad o la solidaridad, es enorme. Abre «Aquí estoy, planchando», donde una madre monologa —nunca leemos a su interlocutora— la difícil relación con una de sus hijas, marcada por una existencia de sacrificios y estrecheces. Le sigue «¿Qué barco, marinero?», donde el lirismo de su prosa se torna en trompicado lamento por los lazos afectivos que se deterioran entre un marino alcohólico y la familia que le acoge. «Oh, sí» sube la apuesta posmodernista de Olsen —esa febril misa góspel— para cronificar con dolor y extrañamiento el fin de una amistad interracial a causa de la segregación y el paso a la adultez. Cierra «Dime una adivinanza», su texto más célebre y laureado, la demoledora biopsia de un matrimonio que se descompone en su ancianidad, revelando la opresión sufrida por la mujer, siempre supeditada a la familia. Imposible que estos relatos no te conmuevan. Más Tillie Olsen pronto, por favor.

Personajes desesperados, Paula Fox (Sexto Piso, 2020)
Otra autora en mi lista de pendientes era Paula Fox, así que la ocasión brindada por Sexto Piso recuperando este Personajes desesperados, una de sus obras más reconocidas, era irrechazable. La sorpresa es que la novela, escrita en 1970, resulta incluso más vigente en la actualidad. Porque mucho antes de esta era de gurúes emocionales, Ted-talks, legiones de Youtubers e Instagramers autoproclamados expertos en materia emocional, la neoyorquina fue capaz de retratar como nadie a una pareja de clase alta con la vida resuelta, pero atrapada en la rutina más absoluta. Cual docta cirujana, Fox disecciona la relación de los protagonistas Sophie y Otto Bentwood con una minuciosidad apabullante, logrando que a través de un hecho en apariencia nimio —un gato muerde a Sophie y ella cree haber contraído la rabia— veamos cómo su existencia se tambalea cual castillo de naipes. Expuestos frente a la repentina crisis, la ansiedad en la que se sumen los enfrenta a aquello que realmente sienten, piensan y anhelan, plantando al lector ante un espejo. Y es que no hacen falta grandes fuegos de artificio para radiografiar la desazón interna. Sólo ser una maestra de los diálogos sutiles, repletos de dobles sentidos e ironía. Poseer la mirada y la sabiduría para reconocer esa comezón. Y tener el talento para plasmarla de la forma más exquisita. Casi nada. Esa es Paula Fox.  

El corazón de Inglaterra, Jonathan Coe (Anagrama, 2019)
Y cerramos la primera parte del «Especial» con un adiós. Inglaterra se ha ido —¿o queda algún postrero giro de guión?, del 2020 no te puedes fiar— de la Unión Europea. La patética travesía del desierto a cargo de la que presume ser la «madre de las democracias» se supone que ha finalizado. Toca, pues, intentar entender el dichoso Brexit gracias a uno de los mejores comentaristas de la realidad británica, el ínclito Jonathan Coe. Versado como pocos en la crónica literaria de la Union Jack —ya lidió con la Gran Bretaña de Thatcher y Blair—, el de Lickey arma una novela coral —con algún personaje familiar para sus acérrimos— que se adentra en la idiosincrasia de un país en crisis, partido en dos. Coe sitúa a sus personajes entre la sofisticada y cosmopolita Londres, rebosante de figurantes e insufribles niños pijos —hola Boris, Nigel y David— y la «Tierra Media» de Tolkien, metafórico trasunto de la iracunda y conservadora región central del país. A través de un relato cautivador, de apariencia afable e irónica, que puede disfrutarse sin entrar en el meollo político-social —de la historia de la novela y romance de Benjamin Trotter no te olvidas—, Coe nos habla de clasismo, racismo, tensa fragmentación social, los niveles más bajos de la mal llamada alta política… con la cuenta atrás de cierto estúpido referéndum de fondo. ¡Vota literatura, vota Coe!