Tras la primera entrega con lecturas musicales, memorias y cómic, en esta segunda parte del «Especial cerrando el 2024» nos ocupamos de la ficción desde multitud de ángulos. Histórica, realista —y durísima—, con hechuras de thriller, distópica, mágica, cómica y satírica, en forma de relatos —por supuesto—, de crónica personal, con coartada deportiva… Un poco de todo para cualquier tipo de lector. ¡Comenzamos!

A resguardo, David Leavitt (Anagrama, 2024)
Doblete de Anagrama para arrancar el «Especial». Primero, con la nueva novela de David Leavitt (Pittsburgh, 1961), una comedia de modales repleta del tipo de conversaciones deliberadamente tendenciosas y burlonas que solo un lector muy sagaz se atrevería a concretar como una difícil situación de los ricos y agraviados liberales de Manhattan. No obstante, hay que admitir que tendría un punto de razón. Lo cierto es que se pone en cuestión aquello que se expande en segundo plano y se decide admitir. Poner punto y final a un matrimonio agradable, como insufrible, pues el protagonista admite que no ha hecho otra cosa que consentir, aceptar y sufragar la vida social de su esposa. Admite que ha tenido una vida cómoda. Pero… Y esa objeción le devuelve una energía que esperaba recobrar. La espléndida arquitectura narrativa se sostiene por unos diálogos medidos, que encierran los hechos, las anécdotas, las miserias, las nimiedades y los silencios; así como los dolores de cabeza no manifestados. El aguijón de la cobardía anida ahí. Y las carcajadas que provoca la precisa narrativa del autor, también. El escritor se burla alegremente de sus personajes y de quienes los rodean. Poco después de las elecciones presidenciales de 2016, Eva Lindquist, la nerviosa esposa de un asesor financiero de Nueva York, reúne a su círculo de aduladores para una fiesta en su casa de fin de semana para explicarle que desea abandonar el país. Ir a vivir a Europa porque no soporta a ese hombre le llevará dos años. Cabe decir, que el «agente naranja» ha regresado en 2024. Miquel Queralt

La invitada, Emma Cline (Anagrama, 2024)
No se me podía escapar La invitada, segunda novela de Emma Cline saludada por buena parte de la crítica como incluso mejor que ese fenómeno editorial —además de estupendo debut— que fue Las chicas. En realidad, la de Sonoma vuelve a transitar ambientes de lo más turbadores y desarrollos narrativos que sitúan la obra en el terreno del thriller psicológico. Pero su Alex protagonista, una joven conocedora del poder de su atractivo físico que intenta no ser expulsada de una Long Island de lujos e infinitas piscinas donde vale la pena permanecer —¿sería mejor decir languidecer?—, es una creación superlativa, ambigua y afilada. Y su desasosegante devenir, la amenaza de la violencia y la incertidumbre combinada con un apetito por la autodestrucción siempre presentes, resultan magnéticos para el lector. Cruce imposible entre Según venga el juego de Joan Didion y El nadador de John Cheever, Cline ha conseguido pergeñar un artefacto literario de primera magnitud. Una novela tensa y sutil, donde los monstruos del pasado y el abismo del presente nos llegan entre brumas, chapuzones y truncadas conversaciones de móvil. Sombría y amoral, sin un personaje al que aferrarse. Y de una hondura demoledora, vislumbrando una nada halagüeña mirada a las relaciones de poder y dependencia, junto al autoengaño provocado por la desesperación. Magnífica. Raül Jiménez

Votad al Sr. Robinson por un mundo mejor, Donald Antrim (La Fuga, 2024)
Insisto en que hay que seguir con ojo avizor la labor editorial de La Fuga. Cada año se descuelgan con, al menos, una propuesta distinta, punzante e inclasificable. Es el caso, con todas las letras, de Votad al Sr. Robinson por un mundo mejor, una sátira que abraza, sin tapujos, el dislate y el pasarse de vueltas —ese final— para mostrar la cara más brutal de la paranoia norteamericana. Una urbanización en la costa de Florida convertida en un territorio más bunkerizado que el Pentágono. Parques minados. Complejos sistemas de seguridad en cada vivienda. Celacantos. Estudios medievalistas centrados en la práctica y metodología de las torturas. Asambleas de vecinos. Ambiciosos programas educativos… sin escuela. Futuros envites electorales a la alcaldía. Y armas por doquier. Nunca los suburbios estadounidenses habían sido trasladados al papel con tanta irreverencia y sabia deformidad —mi cabeza asocia el libro a John Waters o al videoclip de «Black Hole Sun» de Soundgarden— como lo ha hecho Donald Antrim. Un espejo grotesco que, con el segundo advenimiento del bufón emperador en el Despacho Oval —¿sabía el sr. Fugaroli que Kamala perdería ante Trump?— y su política basada en testosterónico bullying para fans de Fox & friends, adquiere una lectura casi visionaria, fatalmente realista. El futuro está aquí… me temo. Raül Jiménez

Novelas, Flannery O’Connor (Lumen, 2024)
Para el clásico del «Especial», una de las absolutas «jefas» —intocable del Olimpo cuentista— para quien escribe, Flannery O’Connor… en su faceta quizás menos conocida y por partida doble: la de novelista. En un tándem impecable, cohesivo en fondo y forma, Lumen nos enfrenta a Sangre sabia y Los violentos lo arrebatan. La elección del verbo no es casual. Son dos obras tremebundas, y algo escurridizas, sobre el fanatismo religioso y el furor salvífico, ese que crea embaucadores y papanatas prestos a ser engañados —los lemas actuales son make America, o España, great again—. Protagonizadas por personajes tan grotescos como inolvidables, respectivamente el falso profeta ciego Hazel Motes, creador de la «Iglesia sin Cristo»; y el joven huérfano, designado divino, Francis Marion Tarwater, bien rodeados de personajes sombríos —el compungido Enoch y su falso ídolo—, O’Connor nos habla de tipos atormentados. Que abrazan la religión de forma obsesiva por motivos equivocados —soledad, ego, analfabetismo, falta de futuro—. De paranoias heredadas por familiares que perdieron la chaveta y encontraron justificación en el fulgor beato. Pero la luminaria de Milledgeville, Georgia, tenía para todos —memorable lo que recibe el ilustrado Rayber—, retratando una sociedad aterradora, y sin solución. Sátiras apocalípticas que hielan cualquier sonrisa… Raül Jiménez

Éric Vuillard, Conquistadores (Tusquets, 2024)
Tríada latinoamericana para continuar. Primero con una novela histórica sobre la caída del Imperio Inca a manos de Francisco Pizarro. Con un estilo narrativo que aúna laconismo y vehemencia, en sintonía con Paco Cerdà, el multipremiado escritor Éric Vuillard, versado en ficcionalizar la historia, —guerras mundiales y de religión en el Siglo XVI, Revolución Francesa o Indochina en su bibliografía— nos brinda en Conquistadores un relato de enfebrecida épica y mística decadencia. Basado en las distintas crónicas de la época y estudios posteriores, el autor de Lyon resulta interesante al acentuar la dimensión económica de la empresa colonizadora. Un ansía de aventuras y riquezas inciertas que rápidamente se trastoca en sed de sangre y codicia —Pizarro es un tirano ignorante de manual— nada disimulada en una misión divina. Así como también al mostrar los miedos, la fragilidad inca. El ocaso de una civilización que el emperador Atahualpa no supo anticipar, igual que la amenaza que suponía la llegada de los barcos españoles. A mi juicio, Conquistadores destaca por su valor literario, un estimable intento de adentrarse en la historia desde la reflexión que puede ofrecer una elaborada ficción realista, planteando cuestiones universales más allá de lo conocido. Dando cabida a lo emocional y lo fortuito. Lejos de juicios hechos desde el siglo XXI. Y de heroísmos MUY trasnochados. Raül Jiménez

El futuro es un lugar extraño, Cynthia Rimsky (Literatura Random House, 2024)
«Bajo» a Chile para seguir a vueltas con el pasado —mucho más cercano que en la propuesta anterior— con la sexta novela de Cynthia Rimsky y la compleja, fragmentaria historia de la periodista Caldini. Un relato que opera en dos niveles. Un presente de zozobra a causa de la demanda judicial de su marido —intelectual bastante ridículo—, que la acusa de abandono del hogar y provoca que, durante el juicio, entable un estrecha relación con su abogada y un ex preso político. Lo que entronca con un pasado altamente politizado —partícipe de las revueltas de 1986 contra Pinochet que provocaron su marcha a Nicaragua— que regresa a la superficie. Es ahí, en esa ligazón, en apariencia anecdótica, entre el flashback y el presente narrativo, donde opera el meollo de El futuro es un lugar extraño. Y es que Rimsky reconstruye la memoria desde la intimidad, la cotidianidad, el diálogo colectivo e incluso el olvido —el relato soterrado recuperado de forma inusual—. Es un proceso subjetivo, traumático —fue una dictadura sanguinaria y negacionista vil de sus actos— y proclive al extrañamiento, tal y como el lector halla a su protagonista. Ello redunda en una lectura casi filosófica, densa pese a su brevedad y exigente para aquellos ajenos a la historia reciente del país/continente. Que vindica la recuperación y manifestación de la experiencia en busca de la verdad. Raül Jiménez

Plata quemada, Ricardo Piglia y Nacha Vollenweider (Libros del Zorro Rojo, 2024)
De unos años a esta parte ha aumentado el interés del lector por volver a títulos clásicos y contemporáneos, acompañados de ilustraciones. Esta es la oportunidad del escritor argentino Ricardo Piglia (1941-2017) y su singular Plata Quemada, que merece ser releída. La novela cuenta una historia real. El autor se centra en un caso de la crónica policial, acaecida en escenarios de Buenos Aires y Montevideo, en 1965. En septiembre de ese año una banda asalta un banco en San Fernando, provincia de Buenos Aires. También participan varios políticos y policías que se harán con su parte del botín. La cuidada edición de esta de historia de amor, traiciones, resistencia y heroísmo, destaca de manera poderosa con las ilustraciones de Nacha Vollenweider (1983), que acercan el relato a la dinámica del tebeo. En esa línea, la editorial reedita otro espléndido noir, 1280 Almas, de Jim Thompson, en formato grande, título que no debe explicarse, sino lanzarse a su lectura. Además, tiene el acierto de contar con las ilustraciones del barcelonés Jordi Bernet Cussó, un clásico del cómic. Miquel Queralt

La abeja milenaria, Peter Jaroš (Ginger Ape, 2024)
Sin abandonar la temática histórica, pero abrazando ya no solo la ficción, si no el realismo mágico, cruzo el charco para adentrarme en la región de Liptov, en la falda de los montes Tatras y la desconocida Eslovaquia —al menos, para mi—. Absorbente saga, La abeja milenaria recorre el devenir de tres generaciones de la familia Pichanda, entre las últimas décadas y el final de la Primera Guerra Mundial. Y lo hace de una forma arrebatadora, ligera y locuela —ese espíritu carnavalesco-festivo del que habla la contracubierta– sin obviar cuestiones de enjundia —de hecho, la obra va in crescendo, hasta un desenlace cargado de significado y solidaridad obrera—. Ya sean referentes a las vicisitudes del clan —laborales sobre el campo y la obra, junto a amores, bodas, niños, muertes y dislates varios— y sus vecinos. O a la política nacional e identitaria, el declive del Imperio austrohúngaro y la llegada de la Gran Guerra. Dada su extensión y ciertos capítulos donde prevalece la compleja historia de Europa Central, quizás no sea un libro para cualquier lector. Pero la inmersión en una zona a descubrir y su carácter popular bien valen la pena. Abre nuevos territorios, otras «puertas» literarias. Algo que la trayectoria editorial de Ginger Ape, que tristemente concluye con esta publicación, nos ha ofrecido consistentemente. Gracias por la amabilidad y las lecturas. Raül Jiménez

El día de la liberación, George Saunders (Seix Barral, 2024)
Obligatorios en todo «Especial» que se precie, tenemos doble ración de relatos más un híbrido entre forma breve y crónica. Primero, con uno de sus mayores exponentes contemporáneos, George Saunders. Un grande que regresa al cuento en plena forma, conjugando su proverbial inventiva formal —maestro de la extrañeza moderna—, y la exploración, tan actual, de nuestro mundo digital cada vez más deshumanizado. Son nueve relatos que navegan, juguetones y sabios, por las procelosas aguas de la distopía y la manipulación —también autoinfligida—. Valga el soberbio caso del titular «El día de la liberación», casi una nouvelle, que retuerce, vía realidad virtual e IA, historia y política norteamericana para hablarnos de clasismo, explotación, descontento social y brutalidad capitalista. El absurdo y cruel parque temático en «Gul», deudo del memorable «Guerracivilandia en ruinas». Los conflictos laborales en el mordaz «Una situación en el curro». O el doblete de joyas, la terrible domesticidad de los suburbios donde se almacena la paranoia, el autoengaño y la rabia por las oportunidades perdidas que son «La madre de las decisiones drásticas» y «El día de la madre». ¿Queda esperanza? ¿Podemos rebelarnos? Claro que sí, en el fondo Saunders es un humanista —mucho más Vonnegut que Kauffman, no digamos ya Palahniuk— disfrazado de vanguardista. Solo leed al abuelo de «Carta de amor»… Indispensables. Raül Jiménez

Biblioteca pública, Ali Smith (Nórdica Libros, 2024)
¡Oh, bibliotecas! Bendito tesoro. El libro es una colección de relatos cortos, cuyo nexo son las bibliotecas públicas. Ali Smith está considerada como una de las mejores escritoras de Gran Bretaña. Una autora muy crítica con las restricciones públicas de los últimos gobiernos de su país. Biblioteca pública y otros cuentos (2015) no escoge a sus lectores. Es la palabra diáfana de una literata nada condescendiente con las salvajadas que padecen los libros restringiendo así el conocimiento, la ilusión y la fantasía que encierran. «Creo que las bibliotecas son esenciales para una democracia informada y participativa», asegura Ali Smith, que también los califica de «lugares donde escapar». Aunque lo más preocupante de los recortes son «los más pobres, aislados y los menos capacitados de nuestra sociedad los que más sufren si las bibliotecas desaparecen. Por lo tanto, si nuestra sociedad no cuida las bibliotecas, entonces tampoco cuida de los más vulnerables». Se puede decir más alto, pero no más claro. Una delicia de libro. Miquel Queralt

Días lentos, malas compañías. El mundo, la carne y L.A., Eve Babitz (Colectivo Bruxista, 2024)
Hollywood, años sesenta y setenta. Bohemia. Mujer joven y agraciada, de buena familia, no vive la vida loca, aunque lo parezca. Salpica su vida de relaciones breves y muchas fiestas. En cierta manera, se comporta como las también jóvenes reporteras de revistas del momento que escribían historias sobre Laurel Canyon, Sunset Boulevard y la meca del cine. Todo muy desinhibido, todo muy etéreo. Y no siempre con un final feliz. Eve Babitz (1943-2021) tiene la pericia suficiente para ordenar su memoria y también escribe sobre la fama, el poder y el deseo y la contracultura en diez capítulos. Días lentos, malas compañías. El mundo, la carne y L.A. (1977) supone un rescate existencial, que se explaya sobre la fugacidad de la juventud, la farándula y sus excesos mediante una prosa clara, más ligera que panorámica; más periférica que esencial. «Tenía una colección de amantes para sentirme reconfortada y mis amistades con mujeres, que siempre me fascinaban por su ingenio, valentía e inventiva, y que nunca te contaban la misma historia dos veces». Esta hija de artistas está por descubrir. Miquel Queralt

Munichs, David Peace (Contra, 2024)
Concluímos el «Especial cerrando el 2024» con… ¿Una novela de fútbol? ¡Herejía! ¡Anatema! No temáis, aun no merezco la excomunión literaria. Porque Munichs no es una obra sobre balompié. Si no ficción coral basada en hechos reales… con fútbol de fondo. Y una nueva muesca en la singular carrera del británico David Peace, un autor del todo atípico. Capaz de meterse la cabeza del mítico entrenador Brian Clough —no os perdáis Maldito United, también en Contra—, dentro de las huelgas mineras y la guerra sucia de Thatcher —igualmente imprescindible G84—, la Tokio de posguerra o, en este caso, el desastre aéreo del 6 de febrero de 1958, donde murieron veintiún pasajeros y otros tantos heridos tras el despegue fallido en el aeropuerto de Múnich, entre los cuales el equipo del Manchester United. En su enésima osadía narrativa —tras la cual descolla una colosal labor de documentación—, Peace traslada la catástrofe al papel desde múltiples puntos de vista y, marca de la casa, querencia por el detalle. Al hacerlo eleva su relato(s) más allá de la crónica de un hecho de magnitud legendaria, convirtiéndose en un sentido estudio psicológico. Sobre el individuo ante la pérdida, la amistad y la incertidumbre. Y de un colectivo, extensible a la sociedad de la época, frente a la tragedia. No os hace falta, por tanto, saber quiénes fueron Bobby Charlton o Matt Busby. Tampoco sobre el potencial de aquél ManU o cómo funcionaba la añeja Liga Inglesa. Si «juegas», Munichs te va a ganar. Raül Jiménez
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