Cada año sucede lo mismo. Siempre quedan títulos en el tintero —leídos fuera de tiempo, sin ídem para su reseña—. Absurdos causados por la vorágine de novedades que arrasa con todo. Por ello, con la intención de recuperar títulos que creemos merecen ser comentados, llega este «Especial cerrando el 2023». Como había bastante a rescatar, lo hemos dividido en dos entregas. Esta primera, dedicada a música y cómic, a la que seguirá una segunda centrada en ficción y no ficción. ¡Vamos a ello!
MÚSICA

1, 2, 3, 4. Los Beatles marcando el ritmo, Craig Brown (Contra, 2023)
Arrancamos el «Especial» con mi infalible y admirada Contra y ¿otro libro sobre los Beatles? Sincerándome, mi interés por el libro era prácticamente nulo. Pero la sabiduría de esta editorial no tiene límites, y 1, 2, 3, 4 no sólo se sale de los cánones del ensayo o la biografía musical «al uso». Es una lectura realmente sorprendente por su diversidad y nivel de entretenimiento, algo del todo chocante —para bien— si hablamos de los Fab Four. Armando una obra harto particular, Craig Brown especula, bucea, fragmenta, ejerce de irredento fan, fábula y forma parte del show, ya que el libro también funciona como vivencia personal. Asimismo, mezcla tonos y ambientes, añadiendo no poca comedia e irreverencia junto a pasajes trágicos o solemnes —los que versan sobre la figura de Brian Epstein, sobremanera—. O Introduciendo interesantes capítulos sobre las diversas personalidades del cuarteto —Lennon era insoportable mucho antes de que llegase Yoko Ono—, el desenfreno juvenil, las experiencias lisérgicas —con su singular Pasaje a la India—, los entresijos con la más alta sociedad, o los monstruos que conlleva una fama tan desmedida. Y así logra que el lector —insisto, incluso el que tenía notables reparos— se sumerja en ese extraño, espídico, vitalista y también triste viaje. El tour, verdaderamente mágico y misterioso, que fue «la era Beatle». Raül Jiménez.

La era Stone, Lesley-Ann Jones (Libros Cúpula, 2023)
Cambiamos de «bando». El 12 de julio de 1962, los Stones ofrecieron su primer concierto en el Club Marquee de Londres. El grupo original pivota sobre Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood. El recordado batería Charlie Watts falleció en 2021 y el bajista Bill Wyman, dejó la banda en los noventa y ha colaborado después de manera esporádica. La veterana periodista, buena conocedora de la escena británica del rock se centra en los «secretos» del grupo, aireados durante años, desde la trilogía de sexo, drogas y rock and roll, más unos cuantos cadáveres que son historia del género. Sentados en la cima de los escándalos, «The Glimmer Twins», o sea, en Jagger y Richards, son señalados de manera afilada, mientras desfilan ante el relato, que abarca toda su carrera, en cierta medida poco halagador, de unos iconos de la cultura popular. A destacar, el capítulo Raíces, dedicado al blues, una extensa cronología y un índice onomástico. Para los cotillas, también se incluye una lista de «mujeres Stones» relacionadas con la banda. Miquel Queralt

El libro de los días, Patti Smith (Lumen, 2023)
Seguimos con otro mito. Nacida en Chicago en 1946, Smith alcanzó la fama con su aclamado álbum Horses (1975) con el que aportó un punto transversal al punk. Amante de la fotografía, se vio obligada a aparcar su cámara Polaroid por falta de repuestos. Su hija la ayudó a dar el paso a las redes sociales. En 2018, la cantante y escritora publicó su primera foto, con un simple mensaje: «Hola a todos». En ese momento nació un diario, que permitió a Patti Smith explorar otros territorios, de los cuales hace una selección que vuelca en papel. Un conjunto de 366 instantáneas, una por día, acompañadas de sencillas reflexiones. Hay una delicada cadencia por las fotografías de cementerios. La autora del El año del mono no se olvida de la música. Los recuerdos musicales fijan a distintos elementos de su banda; Lenny Kaye, Jay Dee Daugherty o Richars Sohl, Kurt Cobain. Y los sempiternos William S. Burroughs y Robert Mappelthorpe. Y su hija. Un último detalle: asocia un símbolo religioso con Barcelona. Miquel Queralt

Bodies. Vida y muerte en la música, Ian Winwood (Liburuak, 2023)
El espíritu del rock, ¿verdad? Vive a tope y deja un bonito cadáver. ¿Pero alguien ha preguntado a los músicos si es lo que realmente quieren? Eso es lo que plantea Bodies, un ensayo con mucho de relato personal e intransferible —el reputado periodista británico ha pasado sus propios infiernos—. Y que, además de necesario y revelador se lee como una merecida reprimenda. ¿Por qué este libro resulta tan original? ¿Por qué, sobre todo los medios, nunca nos hemos planteado si estábamos contribuyendo a perpetuar los comportamientos autodestructivos al romantizar y mitificar el topicazo del músico pendenciero?. Repleto de entrevistas y casos desoladores —de Jerry Lee Lewis a Frightened Rabbit, de Metallica a Lostprophets— Winwood desgrana qué hay detrás del aparentemente indisociable triángulo música, alcohol y drogas. Y la conclusión es abrumadora: la industria mata. Es una trituradora inhumana de artistas. Un entorno laboral disfuncional, inseguro, irresponsable —el acceso a alcohol y drogas es más sencillo que a fruta o, ya que estamos, a un salario digno—. Agotador incluso si no entras en la espiral de adicciones. Enfermizo. Así ha sido desde sus orígenes, fomentando los problemas de salud mental que está era de precariedad no hace más que acrecentar. Una obra relevante y, esperemos, motivadora de cambios. Raül Jiménez.

Los Rodríguez. Sin documentos, Héctor Fouce y Fernán del Val (Sílex, 2023)
Cerramos rumberos este primer bloque del Especial. Antes que Calamaro se convirtiera en OTRO iluminado conocedor de la VERDAD —siempre fachosa y fachilla, claro—, era la cara más visible —sin olvidar a Ariel Rot— de Los Rodríguez. Un grupo que, fugazmente, logró vencer y convencer en aquellos contradictorios años noventa, sobre todo gracias a Sin documentos. Uno de esos discos, y canción homónima, destinados a formar parte del imaginario colectivo patrio —y las listas, no de ventas, eso quedó reservado al recopilatorio casi póstumo— de un modo totalmente inesperado. Esa, la del verso libre en la escena pop rock y de grandes audiencias, es la tesis que sostienen convincentemente los profesores Fouce y del Val. Sucinto pero repleto de interés, académico sin caer en la erudición ilegible, destaca su enfoque. Porque Sin documentos otorga el protagonismo al ciertamente particular contexto sociocultural de la banda, en detrimento del típico desglose de su carrera. De ese modo, se habla sobre el inusual diálogo, trasvase no demasiado fluido, entre rock argentino y español —atentos a las relevantes pinceladas sobre los precursores Tequila y Moris—. O de la apropiación, bien entendida y harto consciente, de estilos a contracorriente de aquellos tiempos de explosión indie, como la rumba, el terriblemente denominado rock torero de Gabinete Caligari, o «el sabinismo». Para no olvidar… Raül Jiménez.
CÓMIC

Haiku siberiano, Jurga Vilé y Lina Itagaki (Impedimenta, 2023)
Tres propuestas de enjundia en el apartado del cómic. Apuntaba a ser una novela gráfica mucho más dolorosa. Los hechos en absoluto son admisibles. Jurga Vilé explica de modo potente y accesible, en traducción de Jordana González-Jonkus, que la anexión de Lituania por parte de la Unión Soviética en 1941 fue una tragedia para muchos conciudadanos, que fueron trasladados a Siberia, sin contemplaciones, donde vivieron de manera cruda una experiencia extraña, aunque nunca perdieron la esperanza de volver. En una edición de calidad, Haiku siberiano sirve una narración plena de momentos mágicos y poéticos —el rol del ganso como símbolo de libertad es uno de ellos, como la tía Petronilla, siempre con sus haikus encarna la alegría de vivir—, como de otros hirientes, en especial, para los niños. En esa diáspora, el abuelo de la guionista inició otro viaje y tuvo otro destino bien diferente. Su hijo, Algis, el padre de la autora, es el niño de mirada pícara y mirada analítica. La familia no olvida ni por un instante ni quienes son, ni quienes son sus captores, con quienes mal que bien confraternizan El relato tiene otro polo de atracción que son las manzanas, símbolo de Lituania. El dibujo transformable y dinámico de Lina Itagaki gana potencia con las viñetas sin marco y el uso de tonalidades intensas, en función del lirismo o las tinieblas de los hechos. Miquel Queralt

La fortaleza de papel, Osamu Tezuka (Planeta Cómic, 2023)
El historietista ilustra un crudo retrato sobre cómo un joven como él vivió los bombardeos de las fuerzas aéreas norteamericanos sobre las principales ciudades del Japón, a las puertas del final de la Segunda Guerra Mundial. El orden de las historias no responde a un criterio cronológico en la vida del autor, por lo que se producen alteraciones en el tiempo, la incidencia no supone un grave inconveniente para seguir el hilo narrativo de las viñetas, mostrando el clima social del momento. Osamu Tezuka (1928-1989) es bien conocidos por estos lares, ya que es autor de Astroboy, Adolf o Buda. No obstante, La fortaleza de papel, una compilación de siete historias de carácter semiautobiográfico, publicadas en los años setenta, seguía aquí inédita. El autor está considerado uno de los principales precursores del manga. Su obra contribuyó a asentar las bases del cómic japonés. Su éxito fue tal que disfrutó de una difusión masiva, convirtiendo sus historietas en un medio de comunicación y entretenimiento popular de primer orden. Miquel Queralt

Contrition, Carlos Portela y Keko (Norma, 2023)
Tampoco es un cómic fácil por la temática que trata; en cambio, es uno de los títulos más interesantes y estresantes de 2023. En el condado de Palm Beach en Florida, se halla una pequeña ciudad, conocida como Contrition, vive un importante número de pederastas. Sus expedientes son públicos, cosa que los obliga a vivir prácticamente en la oscuridad. Un incendio prende la llama informativa de una periodista. Elementos tan dispares como las raíces del mal y la redención son temas recurrentes en el arrepentimiento del título. Queda en el aire si es posible la redención de esas personas. La obra se adentra más en la órbita del periodismo de investigación que en la del thriller. El color negro en su tonalidad más intensa, más sucia, por momentos, agobiante, utilizado por Keko (Madrid, 1963) conjuga bien con el relato oscuro, sombrío y decididamente incómodo de Carlos Portela (Vigo, 1967), también guionista de televisión. El talento de ambos se crece en su primer trabajo conjunto. La indiferencia no forma parte de la ecuación. Miquel Queralt
No os vayáis muy lejos, en breve, ¡la segunda parte del «Especial»!
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