No todo es literatura, no ficción o lecturas musicales. Uno tiene otra debilidad declarada, el baloncesto. Y, gracias a una apostoflant, felicísima coincidencia —cinco editoriales publicando títulos muy diversos sobre el mejor de los deportes con apenas meses de diferencia—, a la que se suma una notable calentada personal —véase la última de las reseñas—, y la inminencia del Mundial, hoy puedo explayarme y escribir largo y tendido de básquet en un «Especial» de altos vuelos. Sin más dilación, al salto inicial, ¡comenzamos!

Una temporada en el alambre, John Fenstein (Contra, 2023)

Arranco con una obra cumbre de la literatura deportiva, la crónica de la temporada 1985-1986, que el periodista y comentarista deportivo John Fenstein pasó siguiendo a los Indiana Hoosiers, liderados por una de las figuras más célebres y controvertidas del baloncesto universitario, Bobby Knight. Un título pionero que se aproxima a las cuatro décadas de su publicación original, pero continúa siendo un must ya no solo para todo fan de la canasta. Si no para cualquier persona interesada en descubrir un personaje —real— mayúsculo. 

El nivel de insight al que Fenstein tuvo acceso resulta alucinante. En Una temporada en el alambre los entrenamientos, días, horas previas y post a los partidos están tan pormenorizados como los propios encuentros. El lector se va a encontrar con conversaciones, exabruptos y broncas brutales que hoy día serían información del todo inaccesible u estrictamente off the record. No es de extrañar que, una vez el libro vio la luz —recordemos que es un bestseller, con más de dos millones de ejemplares vendidos, y adaptaciones al cine y la televisión— Knight lo denostase —eufemismo de mandarlo a la…—. Demasiado revelador.

De ese modo, Una temporada en el alambre es una experiencia exhaustiva. Nos enseña la presión asociada al baloncesto universitario y sus programas de élite. Muestra la dureza de la competición ya no a nivel deportivo, sino especialmente en el aspecto mental, psicológico. Y luego está Bobby, claro, punta de lanza de este drama shakesperiano con balones rugosos en vez de espadas. Agotador —Steve Alford, eres un santo—, vitriólico, a menudo indeseable… y brillante. Alguien tan complejo e inconcebible actualmente —se retiró en 2008— que resulta una figura apasionante. El jefe Hoosier en todo su singular apogeo. Más que un ídolo.

Mi vida, Larry Bird con Bob Ryan (Geoplaneta, 2023)

No abandono Indiana —aunque la ciudad y el parquet del leprechaun también tienen mucho que decir en esta historia— para hablar de las memorias de su ciudadano más ilustre, Larry Joe Bird. Un jugador lento, que ni saltaba ni corría y, no obstante, gracias a una muñeca privilegiada, junto a un instinto y una de las cabezas —el actual IQ— más excepcionales que ha dado el baloncesto, es uno de los más grandes de este deporte. Co-protagonista y co-responsable, junto a Magic —archirrival convertido en amigo y prologuista del libro—, de los 80 en la NBA, a la que llevaron a convertirse en fenómeno global.  

Es verdad que Mi vidaDrive en su título original, más sugerente—, incomprensiblemente inédito en nuestro país, data de 1989. De hecho, se cierra tras la temporada 1988-1989, año particularmente aciago en el que Bird solo pudo vestirse de corto en seis partidos, anticipando el calvario físico que padecería el 33 en sus últimos años de carrera. Por tanto, faltan páginas y páginas de «Larry Legend», incluyendo su conmovedor canto del cisne, los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. O su vinculación —no podía ser de otra forma— con los Indiana Pacers, en los banquillos —muy cerca del éxito— y los despachos. Sin embargo, Mi vida funciona. 

Primero —esperable—, porque «el paleto de French Lick» no tiene espacio para florituras ni veleidades literarias, algo que el veteranísimo periodista Bob Ryan, otro mito —inveterado cronista de los Celtics, 20 finales NBA y siete JJOO cubiertos para The Boston Globe le contemplan—, respeta al máximo. Así, exceptuando la polémica racial con Isiah Thomas —despachada con inapelable laconismo— y los sorprendentemente interesantes primeros capítulos, donde el dúo compone un honesto retrato de esos inicios con titubeos —¡incluso beisbol!—, notorias estrecheces y desgracias vitales, Mi vida es un libro de puro baloncesto. Entendido en todas sus dimensiones y siempre con las palabras justas, Larry nos habla de sus entrenadores, compañeros, rivales, grandes rivalidades, canchas, aficionados, concursos de triples… Una trayectoria electrizante for the love of the game.      

Isiah Thomas y los Detroit Pistons, Máximo José Tobías (Ediciones JC, 2023)

Sigo en la Conferencia Este y los 80 para hablar de otra de sus escuadras clave y su jugador estrella, Isiah Thomas y los Detroit Pistons. O el equipo más odioso que jamás ha dado la NBA —los tres amigos de Miami tenían lo suyo, y gente como Chris Paul, Kyrie Irving o James Harden hacen méritos cada año, pero quedan a años luz—, y su retorcido líder. La piedra en el zapato, cada vez más grande, de los primeros Bulls, los Celtics —preguntadle a Bird sobre Bill Laimbeer, o a Jordan sobre media plantilla— o los Lakers. 

Aunque el relato de los Bad Boys y su contraculturalidad —defensa rayana en la violencia en la era del showtime, nivel sólo superado por Yabusele— sea conocido gracias a convertirse en equipo bicampeón, la popularidad —con clara tendencia al «bocachanclismo»— del propio Thomas o el «Gusano» Rodman, Máximo Tobías —recurrente autor de la editorial— ofrece suculentos alicientes al lector. Caso de iniciar su relato sobre 1978, una década antes de poder derrocar a los gallos angelinos y bostonianos. Así, nos descubre a figuras clave no tan conocidas como el general manager Jack McCloskey, fichajes nada exitosos, titubeos varios —Chuck Daly estuvo en la cuerda floja— y temporadas frustrantes previas al triunfo.        

De igual forma,Tobías se explaya con la caída estrepitosa de estos villanos de la cancha. Hay finales de todo tipo. Estrambóticos en grado sumo como la de Rodman. Tristes como los de Laimbeer, Vinnie Johnson o el coach Daly. Y oscura, repleta de episodios turbios en el caso de Isiah —qué personaje más ladino e infortunado—. Ahí es donde el libro, entretenidísimo, cierra el círculo, dejando la sensación de revuelta «feísta» —demasiados exabruptos, salidas de tono, tejemanejes y jugadas antideportivas— inacabada. De terremoto que sacudió la NBA pero no pasó de interregno de dos temporadas, cediendo el cetro a un Chicago cuyo dominio se tornaría tiránico. Pero también de un equipo campeón, hecho de «otra pasta»…

El oro inesperado, Víctor Charneco (Córner, 2023)

Dejo la NBA y las épocas pretéritas —sólo momentáneamente— para adentrarme en el baloncesto de selecciones nacionales. Concretamente, en el último campeonato de Europa, celebrado entre el 1 y el 18 de septiembre en Alemania —que acogió su fase final—, República Checa, Italia y Georgia. Y donde el combinado español masculino logró uno de sus triunfos quizás más memorables por, como bien reza su título, lo insólito de la hazaña. 

Y es que, al temido relevo generacional —los Gasol, Chacho Rodríguez—, se le sumaron ausencias irremplazables como la de Ricky Rubio, por lo que, entre los doce jugadores escogidos para competir las grandes estrellas brillaban por su ausencia. Daba la impresión que estábamos ante una selección de entreguerras, muy lejos de las favoritas —la Serbia de Jokic, la Grecia de Antetokounmpo, la Francia de Gobert, la anfitriona…—. No obstante, nadie fue más equipo que España en Tiflis y Berlín, supliendo con virtudes colectivas y la brillante labor desde el banquillo de Sergio Scariolo, las carencias individuales. Lo de la #LaFamilia me resulta algo cansino. El increíble EuroBasket conquistado, todo lo contrario.

El oro inesperado es un producto oficial de la Federación Española de Baloncesto y, por tanto, extremadamente hagiográfico. No obstante, el enfoque y estructura escogidos por Víctor Charneco —escritor, periodista y director de comunicación de la FEB— hacen la obra más estimable de lo en principio esperable. Porque la opción de otorgar el protagonismo de cada capítulo a uno de los integrantes de ese roster ganador —más otro dedicado a Scariolo, a quienes conforman el equipo técnico y humano de la selección, y al ausente Sergi Llull— del oro, permiten ir más allá de la mera crónica del campeonato. Ofreciendo al lector trayectorias, vicisitudes y roles individuales que, sumados, al servicio del conjunto, lograron la gesta. 

Historia del Barça de bàsquet (1926-1940), Francesc Fernàndez (Editorial Base, 2023)

Y cierro este «Especial» con la obra más local y particular del lote, un viaje a los orígenes de la sección de baloncesto del FC Barcelona. Un título que tiene bastante de arqueología casi pura y otro tanto de fascinante crónica de una época convulsa en múltiples niveles —deportivo, socioeconómico y, claro está, político—. Y ahora que Jan Laporta —prologuista del mismo— y sus «palmeros» han dinamitado un equipo ganador —no es la primera vez—, adquiere un matiz casi reivindicativo. El bàsquet del Barça se acerca a su centenario y merece respeto. 

Consecuencia de una concienzuda investigación de dos años, en Història del Barça de bàsquet Francesc Fernàndez —vinculadísimo a este deporte como ex jugador, entrenador y granado periodista deportivo— realiza una auténtica inmersión en una década y media de agitación, precursores y evidentes dificultades —lógicamente, lo peor estaba por venir—. El lector debe hacer un ejercicio notable —no os perdáis el corolario con el reglamento de juego de 1924— para situarse en el contexto de los tiempos diseccionados. Hablamos de un deporte distinto, en pañales, que se jugaba en campos de tierra y era brusco a niveles que harían palidecer a los Bad Boys. Buscando hacerse un hueco popular y mediático en un ecosistema harto precario. 

Estructurado cronológicamente, Història del Barça de bàsquet se lee casi como un diario de efemérides y partidos. Desde unos inicios nada prometedores, pasando por un periplo harto tortuoso y sin apenas ningún éxito —equipos como el Laietà, el Patrie o, más doloroso si cabe, el Espanyol, estaban por delante—, hasta el peligroso hiato sufrido durante la Guerra Civil con el que Fernàndez concluye el volumen. Además, cuenta con un profuso capítulo, de idéntica armazón, dedicado al baloncesto femenino. En definitiva, una forma sumamente interesante y valiosa de recuperar la memoria de la sección, a la vez que se vindica a sus olvidados protagonistas.