17 Oct 2026 15.052 artículos desde 2008
Entrevistas

Entrevista con Lorena Muñoz

Lorena Muñoz

En el documental Suerte de pinos, la directora Lorena Muñoz lucha por reconstruir la historia del doble feminicidio de sus antepasadas en Salduero, Soria. Tras emocionarnos con su película, hemos tenido la oportunidad de hablar con ella sobre su obra, uno de los documentales más íntimos y personales que hayamos visto.

Lorena ¿Cómo entras en contacto con ese doble crimen? ¿Quién te cuenta primero lo que pasó en tu familia?

La verdad, no recuerdo en qué momento sucedió eso. Esta es una historia que fue transmitiéndose de generación en generación a lo largo de los años. Mi abuela se la contó a mi mamá, mi mamá a mis hermanos y a mí, yo a mis hijos, a mi sobrina. Existe en mi familia desde siempre. Es una historia con la que yo crecí. Cuando era chica no sabía lo del doble asesinato porque por supuesto nos cuidaban y nos preservaban de una tragedia tan siniestra. Pero sí sabíamos que la familia había abandonado el pueblo en España, se habían ido, y no entendíamos muy bien por qué. A mí me generaba mucha intriga y mucho misterio. Había una casa que estaba cerrada, era como una especie de herencia que nadie reclamaba. Me resultaba rarísimo. Como si se tratara de una película de género fantástico. En algún momento, no sé exactamente cuándo, si a los 14, 15 o 16 años, ese cuento que en algún momento era muy breve se empezó a complejizar y se convirtió en una historia de terror.

¿Cuántas veces pensaste que habías llegado a un callejón sin salida y que tendrías que renunciar a contar la verdad?

Muchas veces a lo largo de estos años. La primera vez que fui al pueblo a filmar fue hace 20 años. Durante mucho tiempo pensé que no iba a poder contar la historia porque no tenía elementos para contarla. Conocía la historia a modo de sinopsis argumental, muy breve, con el desenlace de lo que había pasado, pero no sabía por qué, dónde, cuándo, ni por quién. No tenía ni idea. Y la verdad es que las personas que fueron testigos en su momento están fallecidas o son muy mayores. Estamos hablando de gente que tienen 98, 99, 100 años y muchos se niegan a recordar, se niegan a hablar. Lo que me pasaba es que durante mucho tiempo no sabía cómo construir el relato para fuese un relato cinematográfico, con todos los elementos que debe tener para ser interesante para cualquier público, no solamente para mi familia. Eso fue muy complejo y tardamos mucho tiempo hasta que en un momento yo siento que el nudo se desató de alguna manera, cuando descubrí, a través de Mirito Torreiro, un amigo que vive en España, que existía un expediente del juicio en un archivo de la provincia de Soria. Y el tener acceso a ese archivo fue el comienzo del fin, fue poder concretar la película y terminarla.

Un momento del documental que impacta es cuando muestras la tradición de ‘la pingada del mayo’ en Salduero, que es como decir que el patriarcado sigue mandando en el siglo XXI

Hay muchas tradiciones que tienen características patriarcales. Me resultaba interesante entender esas tradiciones, ya sea la ‘suerte de pinos’ o la ‘pingada de mayo’, como una metáfora de lo que pasó con las víctimas. Hay toda una construcción alrededor de un doble femicidio, no es una sola persona la que mata a esas mujeres, sino que hay un entorno que acompaña, quizás no empuñando un cuchillo, pero sí mirando para otro lado, creyendo que se trataba de un crimen pasional, creyendo que eran problemas que tenía que resolver la pareja, que le pegaba, pero no tanto, o que le pegaba, pero dentro de la casa y no a la vista del pueblo. Todo eso, también, de alguna manera, las mató.

¿Por qué crees que tanta gente y las instituciones se negaron a ayudarte a contar esta historia? ¿Por qué negar algo que ocurrió hace tanto tiempo?

Yo creo que hubo mucha gente que se negó a colaborar o a ayudar porque piensan que se puede tapar el sol con la mano. Para mí era vital contar esta historia y no iba a permitir que quedara en el olvido. Para mí era fundamental, no podía darme por vencida. Pero también hay mucha gente que colaboró, mucha, y quiero hacer justicia con ellos. Hay mucha gente que me ayudó y por eso pude contar esta historia. Y hay otra gente que no y que hizo todo lo posible para que esta película no se filmara. Pero no se puede tapar el sol con la mano. La verdad, para mí, siempre sale a la luz. Hay una historia muy poderosa y fuerte que querían ocultar, pero no lo lograron. El objetivo de hacer una película con esta historia es que lo que pasó con las víctimas quedara plasmado para siempre. La idea del arte, y la razón por la que estudié cine, tiene que ver con capturar un momento y convertirlo en único y darle un efecto viral gracias a la multiplicidad de miradas sobre la obra.

¿Has vuelto a Salduero tras filmar el documental?

Sí. Volví a Salduero después de que filmamos la película. Volví en un momento a hacer unas retomas y después volví también a visitar a Farruco y a Ascensión, que son dos personas que quiero mucho. También voy muy seguido al pueblo de al lado, Molinos de Duero, que está pegado, los separan unos pocos metros a través de un via crucis. Así que sí, volví y como siempre, hay gente que está contenta con verme y otra que no.

Sin hacer espóiler ¿Ha cambiado de opinión tu madre?

No, no, mi mamá no cambió de opinión ni va a cambiar de opinión. Me dijo que no quiere ver el documental. Así que vamos a ver qué pasa, si en algún momento se anima y lo ve. Pero yo la respeto, porque mi mamá no es un vecino del pueblo que estuvo en el momento que las asesinaron y no me ayuda a recordar, mi mamá es una víctima también de lo que pasó. Ella no quiere recordar porque le produce mucho dolor recordar este momento. Mi madre es una persona que tiene 87 años. Tiene que ver con cuidarse.