8 Oct 2026 15.035 artículos desde 2008
Entrevistas

Entrevista con Daga Voladora

Hace unos meses Cristina Plaza sacó ‘Los manantiales’ (Lovemonk, 2024), nuevo trabajo de su proyecto personal Daga Voladora, tras un tiempo de relativo silencio. La recepción no pudo ser mejor, – como se suele decir público y crítica coincidieron-, incluyéndose en prácticamente todas las listas de lo mejor del año y dando nueva vida a una carrera de más de 20 años que incluye a grupos como Clovis o Los Eterno. Tras dos discos como ‘Gran Aparato Eléctrico’, otros dos como ‘Daga Voladora’ y contadísimas apariciones públicas, nos alegramos de que su inmenso talento tenga este reconocimiento y que por fin haya varias oportunidades de verla en directo. El próximo 21 de febrero presentará el disco en Barcelona junto a Jonston y el 18 de abril en Donosti junto a Dean Wareham. Además estará el 5 de abril en Valencia, el 11 de abril en Ourense y el 17 de mayo en Marbella.

¡Hola Cristina! Muchas gracias por animarte a contestar estas preguntas. Me da la sensación de que mucha gente te está descubriendo con este disco. ¿Tienes la misma sensación? ¿Cómo llevas la parte promocional?  

Con este disco estoy haciendo más promoción que nunca, lo cual no era difícil porque con los anteriores discos apenas me llamaron para 2 o 3 entrevistas. Así que en cierto modo es un poco normal que haya gente enterándose ahora de que existo. Me refiero al público – de los periodistas musicales sí que espero que hagan sus deberes y no den por hecho que este es mi disco de debut solo porque no les suene mi nombre. En cualquier caso, bienvenidos sean todos.

Como bien has dicho en alguna entrevista, no has estado 7 años en silencio, por ejemplo en 2022 pudimos escuchar la versión que hiciste de ‘Cómo iba yo a saber’ para el homenaje a Rafael Berrio, que es realmente emocionante. ¿Dirías que Berrio es uno de tus “manantiales”? ¿Qué destacarías de este autor tan importante pero hasta cierto punto aún desconocido?

Destacaría sobre todo un punto de vista propio al componer. Tengo la sensación de que las cosas que él cantaba eran inequívocamente “suyas”. Hay una personalidad muy reconocible en todas sus canciones, incluso en las que escribió para otros. Leí un comentario de Joserra Semperena que decía que para Berrio lo primero era la letra y que eso significaba que tenía algo que decir (en contraposición, supongo, a tantas canciones que hay en el mundo musicalmente potentes, pero pobres líricamente). Le considero “manantial” en cuanto a que sus canciones me han hecho querer esforzarme aún más a la hora de escribir. Cuando escuchas canciones con ese nivel, se desencadena algo dentro de ti que aspira a conseguirlo. Quise ser’ es el ejemplo más claro de mi intento por acercarme ahí.

Como has comentado previamente, el nombre del disco – ‘Los manantiales’- viene de las diferentes influencias de las que te sirves y a las que rindes tributo. En lo musical siempre te comparan, o tu misma has citado, a grupos como Broadcast, Stereolab, Galaxie 500… ¿Puede ser también una influencia fundamental la forma de hacer las cosas de un grupo o artista o solo sería un plus?

Sí, claro que influye cómo hacen las cosas tus grupos favoritos; si graban con más o menos medios, si se pronuncian sobre asuntos sociales, si comparten sus gustos o si prefieren cultivar el misterio… Pero al final tú tienes que encontrar tu manera de hacer, y en algunas cosas coincidirás con muchos grupos y en otras no coincidirás con nadie, y esa mezcla será tu propia personalidad. En el disco es cierto que hay muchos manantiales musicales pero el manantial principal digamos que soy yo misma, las cosas que pienso y mis flipaduras particulares.

Tras varios años formando parte de grupos, decidiste dar el paso a formar tu proyecto personal, primero como ‘Gran aparato eléctrico’ y más tarde como ‘Daga Voladora’. ¿Cuánto hubo de hartazgo de la industria musical y cuanto de preferir tomar tu todas la decisiones? ¿No echas de menos juntarte con mas músicos y la energía que puede salir de tocar con más gente?

Ya grababa algunas cosillas por mi cuenta en la época del myspace. Pero el momento de centrarme más llegó después de la gira de ‘Bajo la influencia’, el segundo disco de Clovis. Yo estaba enamorada de Espanto, y quería hacer canciones como las suyas. Además, había tenido malas experiencias en directo, estamos hablando de 2008 o por ahí; el tema de opinar en redes no era tan salvaje como hoy día, pero ya había algún imbécil tirando a dar. Si eres insegura, es la clase de cosas que acaban por joderte la autoestima. Cada vez tenía menos ganas de exponerme y más ganas de grabar canciones para mí, sin más pretensiones. No sé, yo es que realmente me lo paso bien probando sonidos a mi aire en un teclado durante horas, ¡pero también es guay juntarte con más gente! Por ejemplo: para el concierto que hice el pasado mes de diciembre en Madrid, le pedí a Arregui que tocara conmigo (él es quien metió los saxofones en el disco) y nos lo pasamos muy bien ensayando. Tocar con otros te saca del ensimismamiento, no se puede estar ahí siempre. La autoindulgencia se te va a tomar viento también. Pero… en fin, para estar en un grupo hace falta mucha paciencia, tolerancia y toda una gama de virtudes de las que no voy precisamente sobrada. Eso, o ganar realmente un pastón, que entonces – supongo – te aguantas, y tiras con todo aunque te lleves fatal.

No sé si mucha gente sabe que fuiste bajista con Antonna (Los Punsetes) ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Distéis muchos conciertos?

Dimos 6 o 7, creo recordar. Fue una época en la que yo le insistía mucho para que se dedicase a la música a tiempo completo. Tiene tanto talento, Manuel, tiene canciones tan brillantes… Me daba rabia que todo ese potencial no se aprovechara al máximo. Me hice su mánager, medio en broma medio en serio y él me pidió que tocara el bajo y el teclado con él. Salieron algunos conciertos y allá que fuimos. Molaba porque me podía quedar en segundo plano, pero el directo seguía siendo muy duro para mí. Creo que después de eso, dejé también Los Eterno y me escondí una buena temporada.

Volviendo al disco: en tu caso, ¿cómo es el proceso de composición de las canciones? ¿Empiezas con alguna melodía al piano o guitarra, o las letras son lo primero?

Puede ocurrir de cualquier manera. No tengo un método.

Muchos músicos que trabajan en solitario reconocen que dan demasiadas vueltas a las canciones. He leído que te costó trabajo arrancar, que llegaste a irte al campo a componer para encontrar inspiración, pero ¿te costó saber cuando la canción estaba acabada?

No; eso se sabe. Y es importante darse cuenta a tiempo porque las grabaciones quedan ahí para toda la vida. Si intuyes que una canción no está redonda mi consejo es que sigas trabajando en ella. Darle vueltas está muy bien. En realidad, creo que el problema de la mitad de las canciones que oímos es ese: que no se les han dado las vueltas suficientes.

A pesar de que parece que esencialmente la forma de componer y grabar es la misma que anteriormente, este disco se aleja un poco del lo-fi y suena de una manera “más profesional” (perdón por la horrible palabra). ¿Hubo una intención desde el principio de trabajar mas, o de manera diferente, la producción, mezclas, masterización, etc..? ¿Influyó saber que iba a salir en vinilo o eso lo supiste después?

Yo no sabía nada de nada cuando me encerré a hacer este disco. La diferencia técnica con respecto a los anteriores es que por primera vez he usado una tarjeta de sonido, con lo cual hay menos ruido ambiental. Ya no es ni el 4 pistas analógico – como al principio – ni el micro del portátil, que es con lo que grabé ‘Primer segundo’. Pero esto es más por presión de los amigos, que creen que hay que ponérselo más fácil a la gente para conseguir que te escuchen, y he querido darles ese gusto por esta vez. Supongo que voy aprendiendo a manejarme mejor en la producción conforme pasa el tiempo, pero no descarto volver a usar medios más primitivos próximamente.

El disco incluye 9 canciones muy variadas: el dub de ‘Fosforito’, – que me recuerda a lo que hace Ibon Errazkin en Single- ; el sorprendente saxofón de ‘Me vi penando’; el pasaje mas atmosférico de ‘Me pasará contigo’… Creo que está variedad es precisamente una de las virtudes del disco, que se hace muy corto. ¿Alguna canción es rescate de descartes anteriores o partiste de cero? ¿Dejaste canciones fuera?

Partí de cero en verano de 2022. La idea inicial era hacer una canción, terminarla y colgarla en Bandcamp: así hasta tener 10 canciones y juntarlas en un disco. Para tener acabada la primera me tiré dos meses, y otros dos para la siguiente. Esas primeras canciones (‘Madriguera de siete cerrojos’ y ‘El último día de paz’) las subí a Bandcamp nada más acabarlas y se suponía que formarían parte del disco. Pero justo a partir de ahí conseguí tener mucha más concentración y disciplina; empezaron a salir vetas nuevas, y al final esas dos primeras se quedaron fuera. La variedad de las canciones responde a los caprichos que decidí darme, quizá por urgencia porque ya no soy una jovenzuela. Mi problema no es tanto que me cueste elegir como que me cuesta renunciar: lo quiero todo. Mil veces había pensado en hacer un musical, un disco de dub, uno de rock… pero lo aplazas porque no te atreves. Y en realidad para hacer un disco hay que empezar por hacer una canción, ¿no? Y eso fue lo que hice, una por una. En algún momento me preocupó que el resultado no fuera un coherente. Ahora lo que me preocupa es haberme quedado demasiado a gusto.

Sacaste dos discos como Gran Aparato Eléctrico, el nombre anterior a Daga Voladora, que tuviste que cambiar porque ya existía otro grupo con el mismo nombre. No he sabido encontrar las canciones, ya no están en bandcamp. ¿Te apetece rescatar de alguna manera este proyecto?

Están los dos en soundcloud/dagavoladora. No tengo la sensación de que sea un proyecto aparte, para mí forma parte de un continuo. El cambio de nombre fue circunstancial, ¡si por mí fuera, me hubiera llamado igual en mis 5 discos en solitario! Hay 2 o 3 canciones de entonces que puedo tocarlas en directo, así que ahí tienes el “rescate”.

Has compuesto canciones o producido para alguien? En caso de que no, ¿es algo que te apetecería hacer o que no descartas?

No he producido para nadie más que para mí misma; realmente no sé hasta qué punto podría hacerlo con otros, porque me manejo por intuición más que por conocimientos técnicos. Creo que sería un poco cuadro – aunque hay quien no piensa así. En cuanto a lo de componer… la única que ha grabado una canción mía a día de hoy, ha sido Luz Casal (‘Quise olvidarte’). Pasé un tiempo intentando componer para otras cantantes y no cuajó. No me importaría componer a medias, pero esto de poner a 18 personas en los créditos, todavía me cuesta entenderlo.

El disco sale con Lovemonk, un sello madrileño que saca entre otros muchos a Wild Honey o Pàjaro Sunrise ¿Te hacía ilusión que saliera en vinilo? No sé si con Clovis o Los Eterno llegasteis a sacar vinilo o es tu primer trabajo en este formato?

El disco de Los Eterno sí salió en vinilo; los de Clovis, todos en cd. ‘Los Manantiales’ podría haber salido en cualquier formato, pero una vez que supe que iba a tener la portada que yo quería, tuve claro que merecía salir en formato LP. Pero vamos, esto cristalizó meses después de tener el disco ya mezclado y todo.

El disco luce increíble en vinilo, entra por los ojos con la maravillosa portada, un cuadro de Javier de Juan con diseño de Beatriz Lobo. ¿Desde cuándo conocías la obra de Javier de Juan? ¿Puedes contarnos por qué elegiste este cuadro?

Conozco la obra de Javier de Juan desde pequeña porque mi padre compraba la revista Madriz y él publicaba allí. Javier de Juan y Ceesepe eran mis favoritos. Tenía carpetas del colegio forradas con sus dibujos y cómics. La cuestión es que mientras grababa el disco vi un cartel suyo en la parada del autobús. Le busqué por internet, contacté y me invitó a su estudio. Casi me agarra el Síndrome de Stendhal allí dentro. Me costó mucho decidirme por algo, pero al final apareció esa imagen y no te puedo decir porqué la elegí; simplemente supe que tenía que ser esa.

Además de algunos conciertos en solitario próximamente en Ourense, Valencia o Marbella, darás algunos muy bien acompañada: en Donosti junto a Dean Wareham y el mas inmediato, el próximo 21 de febrero en Barcelona junto a Jonston. Dinos alguien con quien no te importaría nada tocar, a ver si nos lee…

No me importaría nada tocar con… Cassie Ramone, si viniera por aquí a tocar su último disco. Aunque me da miedo, ¡imagínate que nos caemos mal! A mí me gusta tocar con mis amigos; con Espanto, con Jonston, con AMA, con los Kiev… los quiero mucho y encima son todos buenísimos.

Por cierto, estos días con la mudanza de muchos usuarios de X a Bluesky o Mastodon, estamos viendo cierto debate sobre dejar las redes sociales. ¿Qué alternativas hay para un músico pequeño, o no tan pequeño, para darse a conocer y anunciar por ejemplo sus conciertos?

Sinceramente creo que es una tarea que no debería depender de los músicos, o al menos, no exclusivamente. Hay un huequito ahí ahora mismo perfecto para que alguien se monte una web especializada de conciertos. Y mientras… puedes abrirte un substack y un perfil en bluesky, que son plataformas que no pertenecen ni enriquecen a ningún nazi – aparentemente – de momento.

Ya vamos acabando pero antes, una pequeño cuestionario que solemos hacer: Dinos una comida favorita, un podcast que escuches frecuentemente y un libro que siempre recomiendes.

La pizza, obviamente (…aunque no lo considero una comida). Escucho ‘Quieto Todo El Mundo’ todos los lunes por la mañana, y recomiendo ‘Las aventuras de Huckleberry Finn’, de Mark Twain.

Entradas para Jonston + Daga Voladora. Barcelona. 21 de febrero. Heliogàbal

FOTOS: Ricardo Roncero