17 Oct 2026 15.052 artículos desde 2008
Entrevistas

Entrevista con Cristina Roselló Florit

Cristina Roselló

Hablamos con Cristina Rosselló Florit, directora de la película documental Èrem una gran família, que tiene su estreno mundial en el Festival D’A de Barcelona, en la sección Talents.

¿Cuál es el origen de las imágenes que componen el documental? ¿Cómo llegas a ellas?

El origen fue un hallazgo en la Filmoteca de Cataluña donde mientras se hacían labores de restauración se encontraron unas imágenes de Franco rodadas a escasos metros de distancia. La productora LaCima tuvo conocimiento de esas imágenes (que formaban parte de un archivo familiar amplísimo), vieron que ahí había una película y decidieron levantarla. Me contactaron para que dirigiera el proyecto y ha sido un proceso increíble llevarlo a cabo.

¿En qué momento decides que se puede contar España y Cataluña a través de esta familia, los Riera Fiter?

Creo que fue algo que fue tomando forma a medida que avanzaba con la construcción del guion. La película tiene varias capas de lectura, una que es la familiar y otra que es la política. Van de la mano porque, en primer lugar, lo personal siempre es político, y en segundo lugar, porque estamos hablando de un contexto histórico lleno de claroscuros que a través de estas historias particulares nos ayuda a comprenderlo más. 

¿Qué tiene la familia como concepto que contiene la imagen de los momentos más felices de la vida, pero también celos, rencores, y conflictos?

Me gustan mucho las películas que tratan sobre temas familiares. En cada familia hay una historia en potencia que contar, y en este caso claramente hay una de lo más compleja. A través de los audios de los familiares que han querido participar se construye una narración híbrida junto a unas imágenes que tienen un aura de nostalgia, la de una felicidad pasada, la de una familia que tenía todos los recursos para ser feliz y acaba destruida. 

A veces parece que en el cine da miedo hablar de ‘ambición’ artística. En tu película encontramos aspiraciones estéticas, temáticas y políticas. ¿Es así? ¿Te las planteaste desde el inicio o fueron surgiendo?

Fueron surgiendo. Al tratarse de una película basada en found footage fotoquímico y magnético me sirvió de guía y de base, las imágenes tienen algo hipnótico y único que me inspiraron. Luego viene el proceso de darle una visión de autor, por mucho que las imágenes sean maravillosas hay que dotarlas de una narrativa y darles forma. Aquí se ha logrado haciendo un juego con los audios de los familiares, los NO-DOs, la música  y las propias imágenes de la época. 

La música de la película me parece fascinante en muchos momentos ¿Cómo fue la colaboración con Marc Verdaguer?

Pues fue maravillosa. Marc tiene un talento increíble y trabajar con él me pareció de lo más estimulante. El resultado me gusta muchísimo: hay momentos en los que apenas se aprecia y son solo apuntes lejanos, otros que incomoda… y hay un leitmotiv para cada emoción.

¿Qué importancia tiene el montaje en tu película, del que te encargas tú misma, y qué esfuerzo conlleva?

A diferencia de montar ficción, en el documental la película se escribe en sala. En este caso además, tratándose de una película que está prácticamente en su totalidad hecha con imagen de archivo, con más motivo pesaba más el trabajo en el montaje, y siendo yo montadora se podría decir que es el camino natural. La experiencia de haberla dirigido también ha sido muy gratificante, he disfrutado mucho el proceso (aunque evidentemente el esfuerzo haya sido mucho mayor).

Te pregunto por la decisión de no mostrar la imagen de los miembros de la familia protagonista que fueron entrevistados

Las imágenes donadas por la familia a la Filmoteca son tan únicas que quería que fuesen el grueso de la película. No quería hacer un documental con totales de personajes que te narran una historia. Eso me ha limitado, claro, pero creo que la hace especial.

Uno de los grandes hallazgos de tu película es la decisión de utilizar la narración de los noticiarios de la época sobre las imágenes de las películas caseras, ¿cómo surge esa inspiración?

Se trata de una familia bon vivant que parece personalizar el NO-DO en carne y hueso. Algunas NO-DOs parecían estar hablando de ellos (cuando van a la Costa Brava de vacaciones, a visitar una presa, a esquiar, a Tetuán…) y otras se han escogido para remarcar un momento histórico concreto y dialogan a la perfección con lo que estamos viendo. Además, también fue un hallazgo quitarle la música al NO-DO y poner la música de Marc. La combinación de todo genera algo nunca visto.

¿Cómo te inicias como cineasta y cómo llegas a esta ópera prima?

Como cineasta desde que terminé la carrera de imagen y sonido me he ido formando poco a poco. Casi siempre desde montaje pero interesándome siempre en la dirección. Esta ópera prima me llega por la confianza que ha puesto en mí la productora LaCima (con los que suelo trabajar) y no les puedo estar más agradecida.

¿Cuáles son tus referentes cinematográficos?

Esta pregunta me cuesta mucho responderla. En mi casa, de niña, siempre se ha visto mucho cine. He crecido viendo pelis de Wilder, de Ford, de Mankiewicz, Buñuel… Me interesa mucho el cine de Lanthimos, Farhadi, y me siento muy identificada últimamente con el cine hecho por mujeres como Alauda Ruiz de Azúa o Estíbaliz Urresola. Pero no me cierro a nada, me interesan muchos géneros y estilos diferentes.

 ¿Qué película mencionarías para entender tu forma de ver el cine?

My Mexican Breztel para entender mi película.