Entrevista a Priests

Antes de su paso por España hemos podido hablar con Priests

GL atiende el teléfono y al fondo se pueden oír las voces de Katie y Daniele. Todos saludan al unísono. Están en la van cruzando Montpellier en ruta a Barcelona. El trío llega mañana, a tiempo para su concierto en la Sala Sidecar. Seguidamente visitarán Madrid para presentarse en la Fun House, y continuar con su gira europea que se extiende hasta mediados de Noviembre.

¿Sabes dónde podemos ver los flamingos?”, me pregunta Katie. “Nos han dicho que entre Montpellier y Barcelona se pueden ver flamingos”, añade. No tenía ni idea de los flamingos de Montepellier, hasta que googleo “flamingos Montpellier” y descubro el Parque Natural La Camargue, cuyo símbolo es el flamingo rosa, una de las 300 especies de aves migratorias protegidas que habitan ese espacio natural a orillas del mar Mediterráneo.

El escritor italiano Cesare Pavese siempreintentó establecer una relación entre la gente y los lugares; explicándola como la manera en la que las personas son hipnotizadas por la fuerza impersonal de un lugar. Esa teoría se contrasta en mi cabeza con la imagen de Priests rodeados de flamingos rosas, mientras iniciamos nuestra conversación telefónica sobre su último álbum The Seduction of Kansas.

¿Quién trajo la idea de seducir a Kansas?

Katie: El título del álbum está inspirado en el libro de Thomas Frank, What’s the matter with Kansas?, que se publicó en el 2004. Lo leí hace dos años más o menos. Fue realmente difícil para mí ver cómo muchos de los puntos que trataba el libro, a principios de la década de 2000, siguen siendo relevantes hoy en día. Al observar lo que sucedió en ese estado en particular en el centro de Estados Unidos, puedes tener una idea bastante clara de hacia dónde se dirige ideológicamente la mayoría de nuestro país. Obviamente, no somos reporteros, somos artistas, y lo que hicimos fue coger algunas de las ideas planteadas en el libro y desarrollarlas de una forma divertida, aventurera. Y que, además, reinventaron la forma en que tocábamos como banda.

Esto es debido a la salida de Taylor, ¿cierto? Se ha dicho que esto les llevó a estar más dispuestos a experimentar cosas nuevas.

Daniele: Después que Taylor decidió dejar la banda, estábamos llenos de dudas. No nos creíamos capaces de continuar. Aunque ahora lo vemos como algo positivo porque nos hizo repensar la manera en la que hacíamos música, quiénes éramos como banda. Fue un cambio de mentalidad. Nos dijimos: Somos grandes artistas, sí que podemos. Así que reinventamos la manera de producir nuestra música, de escribirla, incluso de ver las cosas. Decidimos asumir roles nuevos, probar cosas nuevas. Incorporamos más tecnología, cambiamos de instrumentos, escribimos canciones. Como banda desechamos la antigua manera de cómo debíamos hacer las cosas. Le dimos espacio a una visión renovada, que se ve reflejada en el disco.

Se diría que esa experimentación incluso se ve en el concepto del álbum, en usar ese marco de referencia para rendir, digamos, tributo a esos lugares raros de la América profunda.

Daniele: Siempre tratan de ponernos la etiqueta de “banda política.” Es como ese profesor que te dice lo que está bien y lo que está mal. Eso siempre lo he considerado un “americanismo” muy problemático. Esa manera dual de ver la vida. El chico bueno y el chico malo. Lo que nos interesó en este álbum fue analizar esa dualidad, jugar con ella. Hay cosas geniales que son malvadas. ¿Qué piensan los malos y cómo me relaciono con eso? ¿Cómo me identifico con esa perspectiva? Intentamos estar dentro, examinar ese papel y entender el placer que genera. Ese bien todopoderoso que dicta lo que debes hacer proviene en parte de esa racha moralizante de la religiosidad estadounidense. Se aplica a la vida estadounidense en general. Así que lo que quisimos hacer fue experimentar y cuestionar todo eso. Fue ir a un lugar desconocido y ver qué salía de allí.

También han querido desligarse la etiqueta de banda de “punk” para evitar que se use el género como herramienta de marketing, pero el punk per sé es un espacio de discurso reflexivo.

GL: Creo que el problema de las etiquetas es que son eso: etiquetas. Lo importante es que tú te sientas libre de autodescribirte como quieras. Todo tiene que ser a un nivel personal. Si te metes dentro de una caja, te quedarás atrapado en esa caja y punto. Como artista, como persona, estar estancado en un sólo lugar no te permite crecer, no permite que las cosas sigan, cambien.

Cuando dicen que no pretenden educar al público sino despertar su propia búsqueda (la de la audiencia), ¿qué clase de interes esperan despertar con este álbum?

GL: Bueno, realmente no queremos decirle a la gente lo que les debe gustar o lo que está bien. Si es cierto que como personas tenemos puntos de vista muy claros. Leemos mucho, vemos muchas películas y hay referencias e inspiraciones que compartimos como banda. Estamos constantemente compartiendo ideas, intercambiando, creando. Así que creo que eso es a lo que apuntaríamos, despertar interés por algo que consideren relevante. Es agradable cuando hablas con los fanáticos y te comentan que han leído un libro o visto una película porque hemos usado una referencia o la hemos mencionado. Pero, al final del día, queremos que la gente desarrolle sus propias reacciones.

¿Podríais comentar un poco más sobre la iniciativa “No Music for ICE” y cómo se dio vuestra participación?

Katie: Varios de nuestros  amigos, que también son músicos, como Downtown Boys y algunos otros, escribieron una carta abierta a Amazon exigiéndole terminar su contrato con ICE (el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos), bajo el título No Music for ICE. Estoy segura que todos en España son conscientes de las políticas de nuestro gobierno y de la participación de ICE en la situación de los inmigrantes en nuestro país.

En junio lanzamos un sencillo con Amazon. No estábamos demasiado entusiasmados con esta alianza, pero en ese momento nos sentimos cómodos y acordamos hacerlo. Un mes más tarde, 500 empleados de Amazon publicaron una carta abierta a Jeff Bezos exigiendo la terminación de la prestación de servicios de Amazon Web Services a ICE. Este organismo, literalmente, separa familias. Nadie tiene información de a dónde van a parar. Gente ha muerto. Es realmente catastrófico lo que están haciendo. La justificación de la empresa es que el uso que se esté haciendo de la tecnología, no significa que la tecnología esté mal. Básicamente lo compararon con un cuchillo, que esencialmente es una herramienta útil, a menos que la uses con mala intención. Todo es tan extraño y absurdo.

El catalizador fue un festival de música anunciado recientemente en Estados Unidos. Muchos de los artistas invitados cancelaron su participación después de enterarse que Amazon estaba detrás de la organización del evento. Cosa que nadie les había informado y que no aparecía expresamente en el contrato. Eso resultó muy raro y despertó esta acción.

No sé si la carta de los empleados ha tenido mayor efecto. Pero, lo importante es que creemos firmemente en el trabajo y el esfuerzo colectivo. Estamos felices de ser parte de esta iniciativa. Cuando se publicó la petición, la semana pasada, habían alrededor de cien, ciento cincuenta personas apuntadas. Hoy hay más de 500 firmas y espero que siga creciendo…