El Ser Humano, «Casa» (Belamarh 2019)

Nuevo disco de Gonzalo Fuster al frente de su proyecto El Ser Humano

Vaya por delante que esta crítica tan sólo pretende, como mucho, animar a quien la lea a asomarse al gigantesco mundo interior que Gonzalo Fuster ha volcado en su último disco, el más personal y desgarradoramente íntimo de su prolífica carrera como El Ser Humano.

Lo que no voy a intentar es desgranar al detalle lo que ofrece cada una de estas 11 canciones, porque mucho tendría que esforzarme y muchos párrafos tendría que llenar para siquiera emular lo que el propio Gonzalo fue ofreciendo mes a mes en la web muzikalia.com.

El proyecto, llamado What is this thing called SONG? contemplaba la publicación de una canción por mes durante todo el 2019, cada una de ellas acompañada de un elaborado texto en el que Gonzalo volcaba sus inquietudes y el proceso creativo detrás de cada canción.

Para quien no conociese a este valenciano o para quien simplemente se hubiese acercado a su abundante obra de forma tangencial, esos textos y sus correspondientes canciones revelaban a un auténtico artesano para el que cada decisión de arreglos o instrumentación es un dilema decisivo, siempre alumbrados por referencias de lo más variopintas, desde Will Oldham a Vainica Doble, pasando por Dylan, The War on Drugs -a pesar de Gonzalo, que no es muy fan-, Kevin Ayers, XTC o una Mina que fue casi una obsesión personal durante todo el periodo de gestación de este proyecto. Esas influencias delatan a un melómano exigente, analítico y desprejuiciado, que además ha pretendido en estas canciones abrir un proceso de exploración interna mayor si cabe a los que ya alumbraban sus anteriores obras, apuntando hacia la sinceridad radical (consigo mismo, ante todo) y al despoje de artificios. 

De ahí que la mayor parte de la instrumentación haya corrido a cargo de nuestro particular ser humano (incluyendo algunos instrumentos «prohibidos» como las orquestaciones Midi de Mira ahora, que al final han quedado muy resultonas). Muchos de los temas han dejado atrás los quiebros y las sorpresas habituales en la obra anterior de Fuster (hay alguna concesión a los viejos tiempos, como Sánate) para dar paso a estructuras simples, muchas de ellas circulares y obsesivas, más acordes con el tipo de estado de ánimo que esta vez se nos quiere transmitir.
Puede que esta sea la Casa real en la que Fuster quiere desarrollar sus canciones futuras. En cualquier caso, el resultante de ese reto creativo, ahora recopilado en un mismo CD y en descarga gratuita digital, ha acabado conformando un disco singular y con personalidad propia dentro de su obra. Una escucha que casi se antoja obligatoria de complementar con los citados textos de Muzikalia, casi como una obra indivisible que nos ayuda a conocer al autor y a sus motivaciones de una manera atípica y admirable.

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