El negocio de Spotify para los artistas no es tal negocio, por lo menos de momento.

Spotify ha conseguido que unas trescientas mil personas se suscriban a su servicio premium, y quiere a final de año llegar a la cifra de 36 millones de canciones en sus servidores. A pesar de qué parece que va todo viento en pop, no todo han sido buenas noticias, pues artistas del calibre de The Beatles han prohibido tajantemente que sus canciones se puedan escuchar en Spotify, y hace bien poquito, Bob Dylan retiró sus canciones. Además, entre las grandes multinacionales, con Warner a la cabeza, está calando la idea de que la música en streaming no es la solución a los problemas, y en algunos casos se están planteando seriamente retirar sus temas de estos servicios que empiezan a proliferar.

A finales de año, el negocio de Spotify entrará en el suculento mercado americano, y será el momento de calibrar si este servicio acaba triunfando o bien acaba fracasando. Con lo volátiles que son las tendencias digitales en la actualidad, no nos acabamos de posicionar en uno u otro lado. Esperemos que el paso del tiempo dé o quite razones.